I La energía que nos mueve: lo que hay que saber

I La energía que nos mueve: lo que hay que saber

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la energía es el factor clave de la economía global
En el verano de 2009 se creó en EEUU el instituto Cooper Union Institute for Sustainable Design con la intención de ofrecer una formación adecuada a la actual situación del mundo: una población mundial que crece a un ritmo sin precedentes lleva unos pocos siglos extrayendo y utilizando unos recursos naturales que tardaron milenios en producirse. Esta extracción y utilización está además provocando una enorme contaminación que está poniendo en peligro el equilibrio natural en el que se apoya la cadena biológica.

La exposición Landscapes of Extraction (Paisajes de la Extracción) es un proyecto del instituto Cooper Union para dar a conocer los métodos de extracción y las consecuencias de la utilización de los combustibles fósiles que consumimos a diario. Cada uno de los métodos de extracción analizados en la exposición Paisajes de la Extracción (fracturación hidráulica, remoción de la cima de la montaña, explotación de minas a cielo abierto, perforación en alta mar y procesamiento de arenas bituminosas) se presenta de forma que el visitante pueda percibir no solamente los procesos, sino también el enorme impacto medioambiental que conlleva cada uno de ellos. El objetivo de la exposición es hacer que los visitantes sean conscientes de su consumo energético y reflexionen acerca de su conservación, sobre cómo lograr un menor consumo y, además, comprendan la existencia y posibilidades de las alternativas provenientes de fuentes renovables.

En los 2.000 años que transcurrieron entre la creación del Imperio Romano, en el siglo III a.C., y el comienzo de la Revolución Industrial, el ritmo de crecimiento de la población mundial fue de unos 30 millones de personas por siglo, alcanzando un total de 800 millones de personas en el año 1765. La industrialización tendría un impacto considerable sobre la humanidad, acelerando el ritmo de crecimiento de la misma. La población mundial hoy en día alcanza los 6.890 millones y continúa creciendo en unos 78 millones de personas al año. Para el año 2050 se calcula que el planeta tendrá 9.000 millones de habitantes humanos.

 

Las consecuencias de este crecimiento son obvias: para abastecer las necesidades de una población mundial cada vez más numerosa se ha estado utilizando una cantidad cada vez mayor de recursos naturales. Los residuos e impactos ecológicos relacionados con la producción y consumo de estos recursos están alterando las condiciones geoquímicas que evolucionaron en conjunto con la vida.

Al aumentar la toxicidad del aire, el agua, la tierra y la cadena de nutrientes estamos causando un impacto no solamente sobre la salud de los seres humanos, sino también en el conjunto de la cadena biológica. Aún no se conocen las consecuencias a largo plazo de estas rápidas alteraciones medioambientales, y la comunidad científica no es unánime a la hora de valorar la magnitud de estos impactos.

En lo que sí están todos los científicos de acuerdo es en que los cambios están teniendo lugar y en que el ser humano tendrá que sufrir las consecuencias adversas de estos impactos, que afectarán a los ámbitos social y ecológico. Todo lo que diseñamos, las ciudades que creamos, los edificios que construimos, la ingeniería de nuestras infraestructuras, nuestras carreteras, puentes y aeropuertos, nuestros métodos agrícolas, los procesos industriales, la energía que utilizamos en la sociedad, todo ello determina el tamaño de nuestro impacto sobre el medioambiente.

La velocidad a la que están cambiando las condiciones globales ha hecho que la sostenibilidad pase a ser uno de los términos icónicos del siglo XXI. Ha llegado la hora de preguntarnos si la humanidad es capaz de volver a imaginar y diseñar sus prácticas, de forma que la economía del futuro no derroche la riqueza del planeta, sino que la conserve y la reconstruya. ¿Seremos capaces de derrotar el mito de que el cuidado del medioambiente disminuye la productividad económica? ¿Podremos entender que trabajar en conjunto con el medioambiente e invertir en él es la única forma de construir las bases para la próxima gran era del progreso humano?

La energía que nos mueve; el carbón

Fuente

 Fotografías de J. Henry Fair

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