(I) El verdadero precio de lo barato ¿Quién paga la factura?

(I) El verdadero precio de lo barato ¿Quién paga la factura?

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El precio de las cosas no refleja los verdaderos costes
El 28 de abril de 2010, la cadena de televisión alemana SWR emitió un impactante documental dirigido por Mirko Tomic que esclarecía las miserables condiciones laborales en la producción de hortalizas, de artículos textiles y componentes electrónicos que encontramos en los supermercados descuento, Lidl, Netto y Aldi. Se llaman Lidl, Netto, Aldi. Los supermercados descuento atraen a los consumidores con precios permanentemente bajos. Tienen casi de todo, desde alimentos a textiles, pasando por aparatos electrónicos, todo a unos precios increíbles.

Pero, ¿quién paga realmente la factura? Nosotros, los consumidores, evidentemente no. Nosotros aprovechamos los descuentos y las ofertas. ¿Y cómo puede ser que ofrezcan precios tan baratos de forma permanente? Queremos averiguar cómo se consiguen estos precios tan bajos. Nuestro primer ejemplo: las verduras de “Netto”, que pertenece a Edeka, la cadena que afirma que “ama los alimentos”. En Netto no se trata tanto de amor como de un precio tan barato como sea posible. Hemos comprado hortalizas provenientes de España: pimientos, tomates, pepinos, calabacines, berenjenas… bien coloridas y baratas.

Nos preguntamos, ¿al consumidor, le interesa algo más que el aspecto físico de las verduras y su precio?
“Sí, compro verduras provenientes de España”, responde la primera entrevistada. “¿Y sabe lo malas que son las condiciones laborales en España, no se lo ha planteado?”, pregunta el periodista. “Sí, lo sé. Pero aún así las compro”. “Sinceramente, nunca me lo había planteado», responde la segunda entrevistada. “Sí, lo sé, y me molesta. Pero no me voy a dejar influenciar a la hora de comprar aquí. Para mí, la calidad del producto es lo importante, y si me gusta lo compro”, afirma la tercera.

Con unos kilos de verduras de origen español compradas en Netto hacemos una visita a Wilhelm Graefe zu Baringdorf, el presidente del sindicato agrícola laboral AbL, que representó durante 25 años a los verdes alemanes en el parlamento de la UE. El ex parlamentario, que no resalta nada particular respecto a la calidad de las verduras de los supermercados descuento, afirma: “Solamente nos fijamos en el aspecto exterior, que ha sido cuidadosamente seleccionado en la producción. Lo que no vemos es la calidad del proceso, en qué condiciones se ha producido, qué injusticias se esconden detrás del producto final.” Desde Saarbrücken volamos a España, al lugar de procedencia de las verduras del supermercado descuento alemán.

¿Quién paga la factura?

Desde arriba no se ve ni una planta, solamente un mar de plástico. Nos encontramos en el sur de España, en Almería, la zona menos atractiva de Andalucía. Hace 20 años aquí, en la pequeña franja de tierra entre las montañas y el mar, no había nada, solamente estaba habitada por pequeños agricultores. Entonces se descubrió el mercado europeo. Hoy en día, 40.000 hectáreas (la superficie de unos 80.000 campos de fútbol) están cubiertas de plástico. Incluso en invierno, la temperatura apenas baja de 20 grados, por lo que no se necesita calentar los invernaderos para que crezca la verdura. La mayoría de las empresas de producción son negocios familiares. Viajamos a donde se cosecha la mercancía, al final de la cadena de producción. La mayoría de los agricultores contratan la mano de obra por jornadas. Existen normas, y jornales mínimos, pero ¿quién los controla? Los trabajadores tienen miedo de expresarse. Además, ¿qué pueden decir? Es muy difícil encontrar trabajo y nadie tiene ganas de meterse en líos.

Un trabajador marroquí es más valiente y nos explica que los tiempos cada vez son más duros. Su sueldo está en peligro porque su jefe cada vez recibe menos dinero por la mercancía que vende. Los tomates, los pimientos… cada año son más baratos. Cada día, a las puertas de los invernaderos se juntan los jornaleros para pedir trabajo, sin importarles lo bajo que sea el salario. La competencia sigue aumentando: además de los africanos y los marroquíes, cada vez hay más trabajadores provenientes de Europa del Este. Cuando alguien consigue un trabajo, esto no implica ninguna seguridad, tal y como nos confirma el encargado: “Es por temporadas, claro que se paga por jornal. Día trabajado, día cobrado”. Ninguno de los trabajadores quiere hablar con nosotros, las palabras del encargado nos bastan para saber por qué. Un turno en el invernadero dura hasta 10 horas, 35€ diarios que tienen que estirarse, ya que la mayoría de los días no hay trabajo ni dinero.

Así, nadie puede quejarse, porque el que muestre un comportamiento inadecuado se encuentra inmediatamente en la calle. En la puerta hay muchos otros esperando su oportunidad. En las cooperativas la mercancía se prepara para enviarla a Europa. Más de 1.000 personas trabajan por turnos, 400.000 kilos de verdura se embalan y se transportan cada día. Esta empresa es solamente una de las muchas de la zona. El año pasado ampliaron el negocio, según nos informan, para poder hacer frente a la creciente presión de los compradores. Pero, como todos hacen lo mismo, la situación no hace más que empeorar.

La oferta crece, la presión sobre los precios también. Y aquí encontramos el nombre del supermercado descuento Netto, así que desde aquí también se les suministra.

Los grandes compradores, como los supermercados descuento, adquieren su mercancía a través de agentes o directamente por teléfono. Por ejemplo, piden pepinos o pimientos de un determinado tipo, que es igual en todas partes. Solamente se negocia el precio, y las negociaciones son cada vez más descarnadas.

Muchas pequeñas empresas apenas pueden cubrir los gastos con las ganancias. Los beneficios no existen, solamente queda esperar que vengan mejores tiempos. Los compradores de las grandes agencias siempre obtienen el mismo margen. El productor de tomates Gutiérrez intenta sobrevivir con su pequeña empresa con ayuda de padre, madre y unos pocos colaboradores. “Los compradores ni siquiera negocian, vienen y te dicen que te van a pagar 40 céntimos el kilo, para venderlo a 1€. Vienen con sus cochazos, mercedes, BMW, y establecen los precios. Y nosotros no podemos hacer nada. Cosechamos, vendemos la mercancía y seguimos trabajando con nuestros viejos camiones”. En otra explotación nos encontramos con la directora de una organización local que defiende los intereses de varios centenares de asociados. María Losilla nos confirma los métodos de los compradores.

Los productores están en sus manos, debido a que su mercancía es perecedera. “Lo hacen casi todos. No puedo decirte estos o los otros tienen la culpa. Casi todas las cadenas de supermercados de Inglaterra, de Alemania, y de otros países. Incluso a nivel nacional”. Quien cosecha a diario debe vender a diario si no quiere tirar su producción a la basura. Así que cargan su mercancía en camiones y remolques con la esperanza de obtener un buen precio. Quien no quiera pertenecer a una cooperativa (más o menos el 40% de los agricultores en Almería) se dirige a una lonja. La moral está por los suelos. Solamente encontramos a uno que quiere hablar ante las cámaras. “En los últimos años ha empeorado mucho. Los agricultores ya no podemos cubrir los gastos. Y, sin embargo, al consumidor le llega la mercancía bastante cara. Pero aquí no se refleja eso”. Queremos estar presentes cuando se realice la subasta de la mercancía. Durante semanas hemos estado solicitando permiso para rodar durante una subasta, pero no hemos recibido más que negativas.

Nadie quiere tener a la televisión alemana mostrando lo que aquí ocurre. Es lógico que no se quiera hacer público, ¿qué comprador querría que se le filmara pujando por un producto y después concedería una entrevista?

Son numerosos los agricultores que prefieren seguir por su cuenta y no asociarse con otros agricultores, lo que supone una gran ventaja para los compradores, porque aquí es más fácil presionar los precios que en las grandes cooperativas. A la mañana siguiente, a las seis de la mañana, en una calle principal de la ciudad de Almería, encontramos a los mayores perdedores, esperando para encontrar un trabajo. El lugar es conocido y el escenario recuerda a la luz del amanecer a una calle de un barrio rojo. Que es lo que es, al fin y al cabo.

Wilhelm Graefe zu Baringdorf

 

El verdadero precio de lo barato II

1 Comment

  1. Por la poca información que dan los medios de comunicación, me entero que el pepino comprado en Almería sale a seis céntimos (0,06) el kilo. El el super de al lado de casa está a un euro con cincuenta (1,50). En Alemania, el mismo pepino está al mismo precio que aquí. ¿Qué pasa?. ¿Les sale más barato el pepino a los alemanes que a nosotros ya que tienen un nivel de vida más alto y hay que transportarlo a más de 2000 km?. No lo entiendo. Otra cosa, ¿Por qué no se ha distribuido esa mercancía en los mercados nacionales en vez de tirarla?. ¿Para que no nos acostumbremos a pagarla un pelín más barata?.

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