Hay vida después de la deslocalización

Hay vida después de la deslocalización

- in Permacultura
1696
0

¿Quién no tiene un pantalón vaquero en el armario? Seguramente la mayoría de nosotros tendrá más de uno. Desde bebés con petos de granjero americano hasta abuelos con cazadoras vaqueras, todos nos hemos acostumbrado a esta cómoda y polivalente prenda de vestir. Sin embargo, la información que nos llega sobre la producción de este tejido al otro lado del mundo no son nada positivas: condiciones laborales de esclavitud, utilización de productos perjudiciales para nuestra piel y vertidos tóxicos que envenenan el medioambiente… Por estos motivos, cada vez es mayor el número de personas preocupadas por la proveniencia de sus prendas que están dispuestas a invertir un poco más de dinero por un producto de calidad que apoye a su comunidad. Raleigh Denim es el sueño americano de Sarah y Victor Lytvinenko hecho realidad. Ambos comenzaron en 2007 diseñando y tejiendo sus propios pantalones vaqueros en su pequeño apartamento en Carolina del Norte. Al principio se lo vendían a sus amigos y a las pequeñas tiendas locales, pero pronto lograron un acuerdo con un centro comercial de gran prestigio en el país que, en vista de la gran calidad de sus productos y de lo especial de su procedencia, se apresuró a firmar un contrato con ellos.

Todos los pantalones de Raleigh Denim están fabricados a mano y son controlados y firmados por sus productores. El tejido, los hilos, las etiquetas… hasta el 90% de los materiales que utilizan en la fabricación de sus pantalones provienen de un máximo de 200 millas (unos 320 Kilómetros). Según relata la pareja, no solamente se trataba de fabricar unos pantalones sencillos y con un buen acabado: “queríamos que el cliente se identificara con la historia de la prenda que estaban comprando”. Porque sus clientes quieren no solamente adquirir un producto que les guste, sino que también ayudar a revitalizar una industria en decadencia por culpa de las deslocalizaciones. Por su parte, David Hieatt, creador de la marca Hiut, informa: “La crisis financiera nos ha ayudado en cierta manera, porque ha hecho que nos volvamos a preguntar por nuestro lugar en el mundo, que nos sintamos incómodos con que los productos que compramos ya no se hagan en Gran Bretaña”. Su empresa, basada en Cardigan, Gales, pretende recuperar una antigua tradición que se había perdido: la fabricación de pantalones vaqueros. En esta pequeña localidad de 4.000 habitantes, el 10% de la población solía trabajar en la manufactura de esta prenda de vestir antes de que las marcas decidieran enviar su producción a países cuya mano de obra es más barata. David Hieatt ya había creado una empresa de éxito, Howies, que tras diez años fue absorbida por una multinacional del sector. Tras el duro golpe, el emprendedor decidió lanzarse en esta nueva aventura mediante la que pretende revitalizar el sector textil y aprovechar los conocimientos y habilidades que aún no se han perdido en la zona. “Decidí aprender de mis errores”, narra cuando explica que, en esta ocasión, la empresa partirá del capital invertido por un pequeño número de accionistas para no tener que volver a endeudarse. “Nuestros inversores comprenden que las cosas bien hechas requieren un tiempo”. Y sabe que Hiut tiene mucho que ofrecer: la historia de quienes fabrican sus ropas, su procedencia. “Creo que tenemos que derribar el tópico de que los productos que se fabrican en el Reino Unido no pueden ser rentables”. Hieatt tiene proyectado arrancar la producción en septiembre de 2011 y sus progresos pueden seguirse a través de su blog.

 

Hiut Raleigh Denim

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.