Hacia la sociedad de los 2000 vatios

Hacia la sociedad de los 2000 vatios

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La media global del consumo energético anual del hombre es de 17.500 kilovatios hora. En Europa, este consumo es el triple, 6.000 vatios por persona; en Asia y África, sin embargo, consumen solamente una pequeña parte de esta cifra. El concepto de la sociedad de los 2.000 vatios pretende lograr un equilibrio entre los países industrializados y los países en vías de desarrollo, de forma que el mundo entero pueda disfrutar de un buen nivel de vida. Hoy en día, el ciudadano europeo consume una media anual de 6.000 vatios. Este enorme consumo deriva en gran parte de la baja eficiencia energética de muchos factores de nuestra vida: muchas casas, por ejemplo, consumen anualmente en calefacción unos 200 kilovatios por hora por metro cuadrado, lo que viene a ser diez veces el consumo de un edificio moderno bien aislado. Muchos vehículos consumen más de diez litros de combustible cada cien kilómetros, a pesar de que hoy en día está dominada la tecnología para producir vehículos cuyo consumo no supere los tres litros. Y la mayoría de las farolas siguen utilizando bombillas tradicionales, grandes consumidoras de energía en comparación con los menos difundidos LEDs. Estos son solamente algunos ejemplos de lo lejos que se encuentran nuestra economía y nuestra vida cotidiana de alcanzar un consumo energético óptimo.

Demanda energética por persona

El concepto de la sociedad de los 2.000 vatios per cápita fue desarrollado en el año 1998 por investigadores del Instituto Tecnológico Federal de Zúrich (ETHZ), Suiza, y refleja el propósito de descender el consumo energético de este país en dos tercios para el año 2050. Según el estudio llevado a cabo por el ETHZ, “Steps Towards a 2000 Watt Society: Developing a White Paper on Research & Development of Energy-Efficient Technologies», existe un gran potencial de ahorro energético que se puede lograr mediante dos factores: 1 – La detección y eliminación de pérdidas energéticas 2 – La disminución de la demanda de los servicios energéticos, derivada fundamentalmente de una mayor eficacia de los materiales y un mayor aprovechamiento de los productos. Según el estudio, la meta, lograr disminuir el consumo energético per cápita a 2.000 vatios para el año 2050, solamente podrá alcanzarse si los países industrializados realizan una gran inversión de sus activos y una modernización del pasivo. El estudio señala también como imprescindible la transformación del concepto de la investigación energética, de forma que englobe todos los sistemas que utilizan energía durante su funcionamiento y sus fases de producción y no solamente la tecnología para la transformación de la energía.

Para poder llevar a cabo una reducción de dos tercios del consumo energético, la investigación no deberá centrarse exclusivamente en las ciencias naturales y tecnológicas, sino que deberá englobar también el comportamiento y la toma de decisiones en el funcionamiento diario y la innovación en los sectores industrial, servicios, la producción, el transporte y las economías domésticas. La puesta en práctica de este estudio se materializa en el proyecto coordinado por la agencia Novatlantis, que, en colaboración con organismos gubernamentales y la industria, traduce las investigaciones del ETHZ en aplicaciones prácticas para promover el desarrollo sostenible. Este organismo ya está llevando a cabo la primera fase del proyecto en el “cantón piloto” de Basilea. Con respecto al resto del país, el 76% de la población de Zúrich dio el visto bueno a la implantación de este proyecto en un referéndum llevado a cabo a finales de noviembre de 2008 y Ginebra, por su parte, también se declara parte activa del proyecto.

Las prácticas que se implantan mediante el proyecto son un aumento de la eficiencia energética y de los productos (la ciudad de Basilea está llevando a cabo desde enero del año pasado un programa de rehabilitación de edificios antiguos mediante el que el Estado financia el estudio del estado energético de los edificios y concede créditos con bajo interés para la reforma de los mismos), la sustitución de la energía proveniente de combustibles fósiles por energías renovables y la implantación del nuevo concepto económico “Utilizar en lugar de poseer”, del que la práctica de compartir coche, “carsharing”, es un buen ejemplo, entre otras prácticas. El triunfo de este proyecto podrá demostrar que es posible lograr una gran reducción del consumo energético sin perjuicio del crecimiento económico ni del bienestar social.

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  1. esta bien

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