Groninga va a pedales

Groninga va a pedales

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En estos tiempos de crisis económica y energética, cuando una inminente carencia de combustible fósil amenaza con empeorar la situación, resulta esperanzador conocer lo que algunas ciudades están haciendo para adaptarse a las nuevas condiciones. La contaminación en el centro de nuestras urbes es una lacra que está reduciendo la calidad y la esperanza de vida en muchos países. La forma de vida que hasta hace poco se nos vendía como signo de prosperidad y modernismo ha resultado ser un grave error. Residir en lugares alejados de donde se trabaja o estudia, si no están bien comunicados mediante un eficaz transporte público, equivale a depender del petróleo y contribuye a mermar la economía de muchos hogares. La bicicleta es la mejor alternativa para moverse por la ciudad y cualquier proyecto que la fomente es una apuesta de éxito seguro. Los resultados llegan rápido, en especial los referentes a la salud pública y ambiental. Además, una ciudad que ofrezca la posibilidad de circular en bicicleta con seguridad por sus calles ganará prestigio y verá cómo aumenta el turismo de calidad y de futuro.

La ciudad holandesa de Groninga (Groningen) es un ejemplo de gestión de movilidad urbana. En esta ciudad de aproximadamente 200.000 habitantes el transporte número uno es la bicicleta. En Groninga, tres de cada cinco desplazamientos se realizan en este medio de transporte no contaminante, dato que la sitúa en el primer lugar de las ciudades ciclistas de Holanda.

Los vecinos de la ciudad en su gran mayoría utilizan a diario la bicicleta para realizar sus desplazamientos tanto al trabajo como realizar cualquier tipo de recado o simplemente salir a tomar algo. Pero no sólo los ciudadanos de Groninga tienen la posibilidad de ir en bicicleta: los turistas pueden alquilar una y realizar rutas por la ciudad acompañados por un guía. En la estación de trenes se puede contratar un paseo en bicicleta con guía para conocer los edificios más emblemáticos de la ciudad y aquellos aspectos de la misma que supongan un interés para los turistas. Otra posibilidad es realizar una visita a las más de 400 esculturas y obras de arte que se encuentran por toda la ciudad subido en una bicicleta y acompañado por un guía. Este trayecto artístico dura aproximadamente dos horas y media y cuesta 7 euros.

La vida económica en Groninga se sustenta especialmente en los servicios comerciales. Groninga es también una ciudad estudiantil, en la que uno de cada cuatro habitantes está matriculado en una universidad. Es la ciudad más joven de Holanda, con un 50% de sus habitantes de edad inferior a 35 años. Groninga es una ciudad para visitar y apreciar la calma que respira su centro, la ausencia de ese ruido tan molesto en otras ciudades y el aire limpio de sus parques. Groninga es una ciudad para vivirla pedaleando y darse cuenta de que, a veces, la solución para mejorar la movilidad urbana es más una cuestión de tener y aplicar ideas innovadoras que de que realizar grandes inversiones. Groninga progresa a pedales y cada año mejora las infraestructuras para que no cese el pedaleo.

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