Gestos cotidianos: ropa, aseo y teléfono móvil

Gestos cotidianos: ropa, aseo y teléfono móvil

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Todos los días comemos, nos vestimos, nos aseamos, nos desplazamos y nos comunicamos. Todas estas actividades cotidianas se repiten a diario y generan un impacto medioambiental que deberíamos conocer. En especial en el momento de hacer la compra deberíamos analizar las múltiples opciones que existen y optar por los productos que nos llevamos a casa en función de su impacto, no solamente seducidos por su precio. Para que nuestras compras sean coherentes con nuestras ideas y conciencia es preciso estar informados sobre las políticas de los fabricantes y las características que hacen que un producto sea más o menos nocivo en términos de salud, medioambiente y sociedad. Privilegiar los productos y servicios locales puede ser una buena solución para comenzar. Orientar las compras siguiendo una lógica sostenible equivale a dar nuestro apoyo a causas que consideramos justas y benéficas para todos. A continuación mostramos algunos consejos relacionados con la ropa, el aseo personal y los teléfonos móviles.

Ropa: ¿pantalón de algodón ecológico o de segunda mano? El algodón es la materia prima más utilizada en la fabricación de ropa. El cultivo de esta planta requiere grandes cantidades de agua y de pesticidas. Comprando un pantalón o una prenda de vestir de segunda mano logramos reducir en más de un tercio de su impacto. Si adquirimos ropa nueva fabricada a base de algodón es importante que esté certificada como ecológica con el sello europeo. Si no encontramos ropa ecológica hay que optar siempre por aquellas prendas de calidad cuyo ciclo de vida sea más largo y tener muy en cuenta las indicaciones del fabricante sobre temperatura de lavado, planchado, etc.

En la ducha ¿jabón o gel? Un buen jabón de pastilla, a poder ser natural y artesano, contamina muchísimo menos que cualquier gel de ducha. El jabón de pastilla requiere mucho menos embalaje, contiene poca agua y, a igual cantidad, dura mucho más tiempo que un gel. Por otra parte, el jabón contiene menos sustancias conservantes y su coste es menor. El jabón es cinco veces más ecológico que el gel de ducha. Si no se puede o no se quiere usar jabón, al menos es conveniente adquirir envases de gel recargables, cuyo impacto es cuatro veces inferior que el de los frascos de usar y tirar. Los productos sólidos tanto para la higiene personal como para la casa son más ecológicos que los líquidos.

Móvil nuevo o el de dos años en perfecto estado La respuesta es obvia. Si un aparato electrónico nos funciona bien no hay motivo para cambiarlo por otro. A diario nos vemos acosados por las novedades tecnológicas y estéticas de los famosos artefactos. Cada cierto tiempo aparecen nuevos y rutilantes modelos que intentan seducirnos y que, para algunas personas, son irresistibles. Cada año se venden 2,8 millones de teléfonos móviles cuyo uso medio no pasa de 8 meses y de los que solamente se recicla un 15%. Los smartphones son los que mayor impacto medioambiental suponen debido al consumo y a los materiales utilizados en su fabricación. Hay que tener en cuenta que la compra de un aparato nuevo genera automáticamente la fabricación de otro. Es decir, no vale aquello de que “como ya está fabricado, el impacto ya tuvo lugar”. La constante renovación de los aparatos estimulada por la evolución tecnológica supone una carga cada vez más pesada sobre los recursos naturales y sobre una acumulación de residuos muy difícil de eliminar.

No cabe duda de que una vez se toma conciencia de la importancia de nuestros actos cotidianos, se lleva a cabo una especie de reeducación. Se inicia un nuevo aprendizaje de la mayoría de gestos cotidianos como lavarse los dientes, lavar la vajilla, apagar las luces y demás aparatos cuando no va a usarse durante un tiempo, procurar ir paseando a muchos lugares etc. Otro aspecto que cambia es la forma de consumir, uno deja de comprar de forma compulsiva, huye de las marcas más conocidas y, como norma general, sólo compra aquello que de verdad necesita. Son gestos que no requieren un esfuerzo significativo, sin embargo, aportan mucho en la lucha contra el cambio climático, contra la explotación laboral y, de forma general, ayudan a crear un mundo mejor y más justo. La fuerza del ciudadano está en la posibilidad de elegir a la hora de comprar, hay que mentalizarse de que un euro es como un voto.

 

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1 Comment

  1. No cabe duda que si en cada acto de compra nos preguntamos que hay detrás y de donde viene, o incluso si realmente lo necesitamos, la sostenibilidad de este planeta al que estamos invitados a transitar no correría el riesgo que corre. Saludos Alber Verding http://www.verding.es

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