Generación Peak Oil. ¿Cambiamos el mundo?

Generación Peak Oil. ¿Cambiamos el mundo?

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El pasado 14 de mayo, con motivo de la ceremonia de graduación del Instituto Politécnico de Worcester, Massachusetts, el centro invitó al director general de la empresa petrolera ExxonMobil para que ofreciera un discurso a los estudiantes. Este hecho indignó a los alumnos, que reaccionaron invitando por su cuenta a Richard Heinberg, periodista y formador experto en materias tales como ecología y el cénit del petróleo (peak oil). El autor de varios libros de enorme éxito mantuvo una charla y un discurso con los indignados alumnos del Politécnico de Worcester.

Extracto del discurso de Richard Heinberg en Massachusetts, 14 mayo 2011 «Me dirijo a vosotros, estudiantes. He aquí la realidad que determinará vuestra existencia: independientemente de vuestra especialidad, sea el comercio, la economía, la ingeniería, el transporte, la agricultura, la educación o el ocio, vuestra situación se verá condicionada por la transición energética que ya está en curso. Cuanto mejor comprendáis esta realidad, más eficaces serán vuestra contribución a la sociedad y el trazado de vuestro camino en el mundo.

Vivimos unos de los grandes cambios de la historia. En el curso de vuestra vida vais a ser testigos de las transformaciones más importantes desde el comienzo de la humanidad. Tendréis la posibilidad de participar en la refundación de las infraestructuras que sustentan nuestra sociedad: energía, alimentación, transporte y economía. Nuestras actuales infraestructuras en el campo de la energía, la alimentación, los transportes y la economía no podrán mantenerse en la situación que se avecina: el agotamiento de los combustibles fósiles y la inestabilidad climática. Por consiguiente, el camino que elijáis en vuestra vida podría tener consecuencias mucho más importantes que las que podáis imaginar a día de hoy. A lo largo de vuestra existencia la sociedad tendrá que resolver varios problemas fundamentales: – Cómo producir nuestros alimentos de forma sostenible, sin ayuda de combustibles fósiles y sin empobrecer las tierras de cultivo y reservas de agua dulce, cada vez más escasas. – Cómo afrontar las necesidades de 7.000 millones de seres humanos sin agotar los recursos naturales, contando entre éstos a los bosques, la pesca y las ya escasas reservas de minerales. – Cómo reorganizar nuestro sistema económico con el objetivo de que pueda continuar cumpliendo su misión esencial: reinvertir el ahorro en proyectos socialmente útiles en el contexto de una economía cuya actividad, en lugar de crecer sin cesar, se estabilice e incluso disminuya en razón del declive del abastecimiento energético. La solución de cada uno de estos problemas requerirá tiempo, inteligencia y coraje. Es una tarea que precisará héroes y heroínas, una tarea de tal magnitud que va a necesitar la dedicación exclusiva de la generación más numerosa que ha conocido la historia de la humanidad. Si cada crisis ofrece una nueva oportunidad, ésta ofrece a la humanidad la mayor ocasión de toda su historia. La actitud más positiva que podemos adoptar es, sin duda, la de sacar el mejor partido de las circunstancias que la vida nos reserva. Actualmente, estas circunstancias son las de una transformación fundamental de la situación económica.

Durante este siglo, nosotros, americanos, disfrutaremos de menos bienes materiales y de menor movilidad. En unos cuantos años, veremos el fin del siglo XX en América como una época en la que el consumismo fomentado por la publicidad estaba completamente desproporcionado en relación con lo que la naturaleza podía ofrecernos de manera sostenible. Imagino que nos acordaremos de ese momento con una mezcla de nostalgia y de arrepentimiento, como si hubiera sido una edad de oro y una abundancia desaparecida, pero también como de un momento de locura y desenfreno que puso al mundo entero en peligro. Sacar el mejor partido de nuestra nueva situación implica encontrar la felicidad en el diseño de productos de mejor calidad que se podrán reutilizar, reparar y reciclar prácticamente hasta el infinito; implica colmarnos con las relaciones humanas y con actividades culturales antes que con un consumo frenético. Felizmente, hoy en día, gracias a los estudios psicológicos transculturales sabemos que no existe correlación entre los niveles de consumo y la felicidad.

Esto nos muestra que la vida puede ser mejor incluso sin combustibles fósiles. Se pueden considerar las crisis como momentos difíciles o periodos de grandes cambios, es cuestión del punto de vista de cada uno. Yo insisto en subrayar este punto: vivimos un momento de oportunidad sin precedentes para ser útiles a la comunidad; un momento donde será posible cambiar verdaderamente el mundo, porque el mundo debe cambiar de todas formas; un momento en el que podéis marcar la diferencia contribuyendo a modelar el cambio necesario e inevitable. Durante mis viajes, me encuentro con jóvenes de todos los estados de este país que están dispuestos a enfrentarse al reto de construir un futuro sin petróleo: un agricultor de 25 años en Nueva Jersey que realiza sus tareas con caballos y sin productos químicos; el responsable de una cooperativa de producción de agrocombustibles en Northampton; un instalador de paneles solares en Oakland, en California. La transición energética impondrá la necesidad de llevar a cabo una reflexión en todos los sectores, desde las bellas artes a la banca. Por todos lados, las empresas contratan especialistas del desarrollo sostenible para trazar su camino a través de los nuevos retos y oportunidades. Al mismo tiempo, numerosos jóvenes entran a formar parte de organizaciones del sector de la energía y el medioambiente, como 350.org o Ciudades en Transición. Me gustaría concluir de esta forma mi mensaje: los combustibles fósiles han permitido construir el mundo en el que habéis vivido durante vuestra infancia y a lo largo de vuestros años de estudiantes. Ahora os toca a vosotros imaginar y construir el mundo post combustibles fósiles. Es el reto y la oportunidad de vuestra vida. Os deseo buena suerte para que lo aprovechéis al máximo.»

Richard Heinberg es miembro del instituto Post Carbon Institute y autor de los libros « The Party is Over » y « Oil, War, and the Fate of Industrial Societies », entre otros.

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