Formas y tendencias del turismo sostenible

Formas y tendencias del turismo sostenible

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El ecoturismo surge a raíz del movimiento ecologista de finales de los años 70 y desde entonces no ha dejado de evolucionar. Hoy en día, esta forma de turismo implica proteger y promover el medioambiente, pero también tratar con respeto las culturas locales y ofrecer beneficios tangibles a las comunidades anfitrionas. El ecoturismo debe constituir además una fuente de disfrute para el viajante, a la vez que una forma de educación. Practicar el ecoturismo significa viajar de forma ética. A principios de los años 90, el ecoturismo fue el sector de la hostelería que registró mayor crecimiento, con una expansión mundial de entre el 20% y el 34% anual. Según datos de la Organización Mundial del Turismo, el ecoturismo y el turismo natural crecieron en 2004 tres veces más rápido que el conjunto de la industria del turismo en EEUU. Según la revista estadounidense especializada en turismo Travel Weekly, el turismo sostenible habrá crecido un 25% hasta el año 2012. Teniendo en cuenta el impresionante éxito de esta práctica, merece la pena preguntarse qué tendencias son las responsables de este crecimiento.

En primer lugar, el viaje filantrópico: cada vez más empresas y viajantes concienciados dedican su tiempo y talento a mejorar el bienestar de las comunidades que les hospedan y conforman así una importante forma de ayuda al desarrollo. Los proyectos filantrópicos de este tipo ayudan a que las comunidades locales mejoren sus servicios sociales, trabajos, propiedades, educación y cuidado medioambiental. Un ejemplo de este tipo de filantropía lo representa «READ Global», programa de construcción de bibliotecas en Nepal y la India creado por Antonia Neubauer, fundadora de la agencia de viajes Myths and Mountains. La idea surgió a raíz de la pregunta que Antonia Neubauer planteó a su guía sherpa durante una excursión en Nepal.

¿Qué haría él por su pueblo, si tuviera la oportunidad?

La respuesta de éste, “construir una biblioteca” desencadenó toda una revolución en esta empresaria, cuya agencia de viajes Myths and Mountains dona 50 dólares al proyecto READ por cada viaje contratado. Con 46.000 dólares, READ construye una biblioteca dotada de 3.000 a 5.000 libros. El voluntariado conforma otra de las tendencias que dinamizan el ecoturismo. Esta forma de turismo, en la que los viajantes pasan sus vacaciones colaborando con aspectos que evitan la degradación medioambiental o ayudan a superar la pobreza, y mediante la cual se promociona el entendimiento entre los visitantes y la comunidad anfitriona, se originó a raíz de los antiguos médicos, exploradores y navegantes que viajaban por el mundo ofreciendo sus servicios a los más necesitados. Actualmente la responsabilidad socialEl año pasado, el 6% de todos los viajeros activos norteamericanos llevó a cabo unas vacaciones de voluntariado. La creciente preocupación por el calentamiento global y los efectos del dióxido de carbono que producen los vuelos (se cree que la aviación es responsable de entre el 4% y el 10% del total de emisiones de gases de efecto invernadero), los viajes por carretera y toda forma de ocio basado en combustibles fósiles ha llevado a una serie de negocios a tomar acción para reducir su huella de carbono mediante dos estrategias: la reducción de sus emisiones y la donación económica para la plantación de árboles, la protección de bosques y la producción de energías renovables. Este es el caso de docenas de las agencias de viaje que han desarrollado programas de compensación de carbono para los viajeros que adquieran sus billetes por internet. La compañía aérea de Costa Rica, «NatureAir», ha lanzado un programa de donaciones para la reforestación de Costa Rica y está llevando a cabo estudios para extraer energía de fuentes alternativas como el etanol y los excrementos de cerdo. Por otro lado, existen compañías especializadas en calcular la huella de carbono de los viajeros y en ayudarles a canalizar sus donaciones para compensarla. Jardines ecológicos, paisajismo nativo, energía solar y eólica, compostaje de residuos, recogida de aguas fluviales, utilización de materiales de construcción reciclados, son solamente algunos de los signos del surgimiento de la arquitectura verde en el sector del turismo. Propietarios de pequeños alojamientos y cadenas hoteleras de lujo han empezado a reconocer los beneficios ecológicos y económicos de la llamada arquitectura verde. Un ejemplo de ello es la guía Green Partnership Guide de la cadena de hoteles «Fairmont», una recopilación de 17 pasos hacia las prácticas sostenibles en la industria hostelera. Una de las prácticas recomendadas, por ejemplo, es la sustitución de bombillas incandescentes de 40 vatios por otras de bajo consumo, lo que conllevó un ahorro energético para el hotel Fairmont San Francisco de 451.942 Kw/hora, es decir, un ahorro anual de 41.564 dólares. El agroecoturismo conforma unas ganancias adicionales para el granjero, que no solamente ofrece alojamiento a los viajeros, sino que les forma en la vida rural a la vez que promociona los productos agrícolas. Uno de los ejemplos destacados es «Shelburne Farms», una granja que hospeda anualmente a 66.000 visitantes en su centro educativo medioambiental, utilizando un ambiente gestionado de forma sostenible para educar en el amor a la naturaleza y las prácticas forestales sostenibles, así como la elaboración de productos lácteos. Shelburne Farms recibió en el año 2006 el Premio Nacional a la Conservación de la Federación Nacional de Naturaleza. Extracto del Artículo Original

En España, el portal de ecoturismo Ecotur conforma la guía de los mejores alojamientos de turismo rural y agroturismo, y reúne las iniciativas de turismo y naturaleza más comprometidas con el desarrollo sostenible, el desarrollo rural y el compromiso ecológico.

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