Finance Watch, el vigilante ètico de los mercados y las multinacionales

Finance Watch, el vigilante ètico de los mercados y las multinacionales

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Las multinacionales necesitan ser controladas

Muchas de las decisiones que se toman en el Parlamento Europeo son fruto de las presiones que los grupos afines a las multinacionales ejercen sobre los eurodiputados. Grandes compañías aseguradoras, bancos, multinacionales agroquímicas, etc, son quienes dominan la esfera legislativa europea.

A la hora de establecer una reglamentación o de proponer nuevas leyes, los eurodiputados se ven acosados por cientos de emails enviados por los lobbies con la intención de convencerles de la necesidad de adoptar aquellas leyes o medidas que favorezcan los intereses de quien les paga, es decir, de las grandes empresas multinacionales.

Las multinacionales no pueden ejercer tanto poder sobre la población

En el Parlamento Europeo trabajan aproximadamente 1.000 personas que conforman los lobbies o grupos de presión encargados de influenciar la opinión de los políticos en favor de las grandes compañías. Finance Watch nace con el objetivo de equilibrar el dominio absoluto de estos grupos y lograr unas leyes que tengan en cuenta al ciudadano por encima de los intereses económicos.

La ONG Finance Watch (vigilancia financiera) fue creada en 2011 con el objetivo de hacer frente al desequilibrio que existe en el Gobierno Europeo, conquistado desde hace mucho por representantes de los bancos y los inversores privados.

La influencia que ejercen los lobbies sobre las instituciones europeas supone un auténtico escándalo que, casi siempre, aparece tras el velo del secretismo. En septiembre de 2010 se inició una campaña por la transparencia de los lobbies que reveló que, seis de los trece comisarios europeos que habían abandonado recientemente la Comisión, trabajaban ahora para el sector privado. Uno de los cuales creó un cabinete de asesores para lobbies donde se reunía con contactos adquiridos durante su etapa de funcionario europeo

El reto es enorme teniendo en cuenta el poder de los “mercados” y la infraestructura creada durante años en Bruselas por parte del sector financiero y los bancos. Si bien los resultados podrían haber sido mejores, después de dieciocho meses, la Organización comienza a ganar credibilidad.

El poder económico marca la ruta a seguir de los políticos

El Parlamento Europeo está plagado de agentes que trabajan para las grandes multinacionales de todos los sectores de la economía. La presión ejercida por estos grupos es algo común y aceptado por la clase política, que ve como muchas iniciativas lógicas y beneficiosas para el conjunto de la sociedad, planteadas por asociaciones independientes, van a parar al olvido debido a la presión ejercida por quienes representan los intereses particulares frente a los sociales.

Nacida precisamente para dar apoyo a la sociedad civil y compensar el desequilibrio existente en el centro legislativo europeo, desde junio de 2011 la ONG Finance Watch, trata de llevar a cabo la tarea de concienciación que compense dicho desequilibrio. Finance Watch es aún un enano entre gigantes, pero en sus 18 meses de existencia, los vigilantes de las finanzas comienzan a hacerse un sitio en Bruselas.

Los coloquios y las cumbres que organiza van teniendo cada vez más éxito. Las recientes críticas que la ONG, apoyadas por un riguroso estudio, difundió sobre el método de “High Frecuency Trading” (Negociaciones de alta frecuencia), una forma de especular muy dañina, especialmente cuando se especula con alimentos, despertó un intenso debate en los más prestigiosos periódicos de todo el mundo en la materia.

Tal y como explica un alto funcionario de la Comisión Europea, “Los banqueros y los aseguradores han conseguido crear una red muy potente ayudados por la gente que contratan, con el objetivo de que les abran las puertas a sus negocios y así lograr la prosperidad de sus ideas”.

En el Parlamento Europeo trabajan entre 700 y 1.000 personas dedicadas a defender los intereses de bancos, compañías aseguradoras y otras multinacionales. El presupuesto destinado a estos “lobbies” alcanza los 300 millones de euros.

Debido a esta omnipresente conquista del Parlamento, la industria financiera está presente en todos los eslabones de la cadena legislativa europea. Los expertos a los que se recurre para hacer proposiciones, en su mayoría son trabajadores de los grupos de presión favorables al gran capital. Así, el pensamiento dominante de cada país no es más que el dictado de los grandes grupos financieros nacionales.

Según explica un miembro de Finance Watch, “Existe una asimetría estructural favorable a la industria que es casi imposible de eliminar. Nosotros lo único que podemos hacer es reducir los efectos.

La estrategia de Finance Watch no es la de provocar grandes efectos mediáticos, sino más bien llevar a cabo profundos estudios técnicos mediante los cuales poder ganar credibilidad. Nuestras sociedades necesitan al sector financiero, pero no de cualquier forma. Lo que nosotros investigamos y denunciamos son los intereses particulares disfrazados de interés general.”

Negocios de alta frecuencia.

Según sus creadores y promotores, estos robots automáticos que envían miles de ordenes en menos de un segundo aportan liquidez al mercado. Este argumento se ha visto seriamente contestado por la ONG, que ha llevado a cabo un estudio técnico sobre el asunto que le ha permitido ganar credibilidad. Por lo tanto, a partir de ahora, y debido a esa credibilidad ganada mediante rigurosos informes y estudios, podrán presentar sus argumentos sobre el tema en el Parlamento.

Frente a la pasividad pregonada por la industria financiera para, según ellos, no entorpecer el crecimiento, la ONG Finance Watch sigue su camino predicando mediante rigurosos estudios la necesidad de llevar a cabo un cambio radical en los hábitos y costumbres de las finanzas mundiales. Para evitar fracasos debido a la enorme presión que los lobbies ejercen sobre los eurodiputados,

Finance Watch quiere reforzarse implantándose en grandes ciudades como Berlín y París, donde hoy en día su peso es mínimo.

Para ello deberán ampliar su presupuesto que actualmente proviene íntegramente de la Comisión Europea. “Buscamos apoyo económico y queremos llamar la atención de los ciudadanos particulares. No queremos que ninguna entidad relacionada con el mundo de la finanza se acerque para ayudarnos, comenta un miembro de la ONG”.

Fuente

2013 Año europeo de los ciudadanos

Finance Watch

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