Esta no es su casa: respeta a los animales

Esta no es su casa: respeta a los animales

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Loas animales tienen que tener un marco legal que los proteja

En los años 90, un grupo de ambientalistas decidió unirse para rescatar al aguilucho cenizo, una especie en grave peligro de extinción que estaba a punto de desaparecer. La iniciativa nacida entonces dio lugar a la creación de la ONG AMUS, una organización que busca estrategias para la conservación los hábitats de la fauna salvaje. Su Centro de Recuperación de Fauna Salvaje está localizado en Badajoz, una zona que es toda una joya ornitológica y que cuenta con una enorme población de aves rapaces. Ahora, AMUS ha puesto en marcha su campaña “Mascotas Prohibidas”, que tiene dos objetivos principales: evitar la tenencia ilegal de fauna salvaje e incitar a la reflexión a quienes deseen adquirir una mascota exótica. Con el lema de “esta no es mi casa”, la organización apela a la responsabilidad del individuo, para lo que aporta una serie de informaciones que le servirán para evitar cometer un error que, lamentablemente, parece ser cada día más frecuente.

Fundada en 1995, la organización no gubernamental AMUS tiene como objetivo la mejora y la garantía del estado de conservación de las especies y de sus hábitats naturales. Su buque insignia es el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje, un centro sito en Badajoz donde se atiende a los animales heridos y desde el que después se les devuelve a la naturaleza.

Este centro de recuperación, gracias a la base de datos en la que se recogen los motivos de ingreso de los animales, opera como centinela de todo lo que afecta a la fauna salvaje. Así, en los últimos años se ha detectado un importante incremento del número de ingresos debidos a la tenencia ilegal de este tipo de animales. Algunas veces se trata de aves cuyos nidos han sido expoliados a propósito. Pero son muchos los casos en los que la tenencia ilegal responde al desconocimiento: cuando una persona encuentra un ave herida y se la lleva a casa creyendo ayudar al animal probablemente le esté condenando a morir.

“Hace poco nos encontramos con un caso de cernícola pinilla que había sido criado en una jaula mediante una dieta inadecuada”, nos narra Sara Díaz, responsable del área de comunicación de AMUS. “El pobre no tenía consistencia en los huesos, se le habían quedado como de goma. No pudimos hacer nada por él”.

En otras ocasiones sí se puede salvar al animal pero este, debido a la enorme improntación, nunca podrá ser devuelto al medio natural. “Estos animales han perdido todo instinto de supervivencia. En la naturaleza no durarían ni una semana”, explica Sara, que nos cuenta que está absolutamente prohibido recoger animales salvajes, ya que puede tratarse de alguna de las especies protegidas que se encuentran en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Por otro lado está el problema de la tenencia de mascotas exóticas: para AMUS, quien decida adquirir una mascota exótica debe ser muy consciente de lo que está haciendo. Muchos de estos animales provienen del tráfico ilegal y han sido arrancados de su hábitat natural, donde se encontraban protegidos. Según AMUS, quien decida adquirir este tipo de mascotas debería estar bien informado sobre la especie, su forma de vida, sus instintos y demás características inherentes al animal.

Un loro, por ejemplo, puede vivir 80 años. Su forma de comunicación es a base de unos chillidos estruendosos que, en su hábitat natural, le sirven para hacer llegar sus mensajes al otro lado de la selva. No es difícil imaginar que este animal está fuera de lugar en una casa.

El ejemplo de los loros es bastante ilustrativo, pero no es el único. Cada año, miles de animales como cotorras o mapaches se escapan de sus hogares de adopción y tienen dos posibilidades: o mueren o acaban compitiendo con las especies autóctonas, alterando la biodiversidad y causando daños irreparables en los ecosistemas. “El desconocimiento por parte de los propietarios constituye un peligro real y muy tangible”, nos cuenta Sara. “La culpa no puede nunca atribuirse a los animales: es nuestra responsabilidad estar informados y evitar que se den estas situaciones”.

El ámbito de actuación de AMUS en la campaña «Mascotas Prohibidas» abarca sesiones formativas con los distintos agentes del sector, ya sean veterinarios, agentes del Seprona, tiendas de mascotas… Además, la organización imparte talleres formativos en colegios e institutos para concienciar a los más jóvenes.

¿Cuál es la función de AMUS en el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje?

En el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje, AMUS cuenta con unas infraestructuras específicamente diseñadas para el tratamiento médico y la posterior reinserción de los individuos en su medio natural. Así, cuando un animal ingresa en el centro debido a una enfermedad, una colisión con un tendido eléctrico, un atropello, heridas por disparo, etc. se le dirige a la sección de enfermería, que también cuenta con un departamento de UCI y un laboratorio.

Después, una vez los expertos constatan que su vida no corre peligro, el animal pasa a la zona de observación, donde se continúa con la medicación en caso de que esta sea necesaria, o a la rehabilitación, donde se garantiza que puedan volver a volar, que no tengan ningún músculo atrofiado, etc. El siguiente paso de la recuperación es la zona de hackings.

“Los hackings son unas casas-nido de 3x3m donde los pollos aprenden a valerse por sí mismos”, explica Sara. “Esto se logra gracias a las nodrizas, animales que por distintos motivos son irrecuperables y no pueden vivir en estado salvaje. Durante todo el proceso de curación minimizamos el contacto con los animales y estos hackings también cuentan con medidas para que, en la medida de lo posible, ellos no sean conscientes de nuestra presencia”.

Estos hackings se encuentran elevados para que los animales en recuperación no sean víctimas de los depredadores terrestres y están situados en lugares donde el ave suele tener su hábitat natural. “Los hackings están emplazados en fincas que forman parte de la red natura 2000”, narra Sara. “Los propietarios de estas fincas las ofrecen para que podamos continuar con esta labor de conservación de la biodiversidad”.

Por último, está la zona de irrecuperables, adonde van los animales que nunca podrán sobrevivir en estado salvaje y que se convertirán en nodrizas para aquellos que sí tengan más oportunidades.

AMUS tiene convenios con facultades de biología y medio ambiente, cuyos estudiantes acuden al centro a realizar las prácticas obligatorias de la carrera. Asimismo, el centro cuenta con un equipo de voluntariado que colabora en las tareas de mantenimiento, enfermería, realización de campañas y todas las demás actividades de AMUS. Además, la organización ofrece cursos de formación para profesionales y estudiantes interesados en la conservación del medio.

Para la realización de todas sus actividades, el centro cuenta con unas instalaciones en las que alberga a quienes de una u otra forma quieren formar parte de este hermoso proyecto.

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