Enganchados al plástico

Enganchados al plástico

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Todos sabemos que los embalajes son perjudiciales para el medioambiente. Sin embargo, también estamos convencidos de que, cuando arrojamos un plástico al contenedor de reciclaje adecuado, hemos cumplido con nuestra obligación. La película “Addicted to Plastic”, del director canadiense Ian Connacher, nos muestra la realidad de la industria de producción y el reciclaje de este material, que en el último siglo se ha ganado un lugar privilegiado en nuestra vida cotidiana.

«Addicted to Plastic» es una película del director Ian Connacher, con la colaboración de Gad Reichman y la productora Cryptic Moth, especializada en documentales de temática medioambiental.

Cryptic Moth es el nombre de una polilla identificada en Inglaterra en 1937 como la primera criatura que evolucionó en respuesta a la contaminación provocada por el hombre: gracias a su camuflaje, esta polilla (Biston Betularia) pasa desapercibida en los ambientes contaminados por las fábricas de carbón.

Realizado en 2008, el documental “Addicted to Plastic”, adictos al plástico, muestra la odisea internacional de Ian Connacher, que recorrió los cinco continentes siguiendo las huellas del plástico. El documental es el resultado de tres años de viaje por el mundo en busca de respuestas a los enormes problemas que está causando uno de los materiales más utilizados en el planeta. La película examina el impacto medioambiental del plástico y ofrece información sobre los desechos que están contaminando nuestros océanos y destruyendo la vida marina de las costas, sobre el coste en vidas humanas de los colectores de basura en la India, que tienen que ganarse la vida entre las hogueras de los vertederos…

“En 2003 leí un artículo sobre la denominada “sopa tóxica” del océano Pacífico Norte, un islote de basura flotante que se encuentra mar adentro, a miles de kilómetros de la costa. En su artículo, el capitán Charles Moore desvelaba que los islotes contenían seis veces más plástico que plancton, lo que me dejó perplejo. Por aquel entonces yo trabajaba para Discovery Channel en Canadá, y tuve la oportunidad de entrevistar a Moore. Quería saber cómo acaba el plástico en el mar, y le pedí que me avisara la próxima vez que volviera a visitar la isla de plástico. Así lo hizo en 2005, y el resultado de nuestra expedición conjunta, que duró todo un año, fue el corto Alphabet Soup y parte del metraje de Addicted to Plastic. Tras dos años de rodaje y otro año dedicado a la edición, logré crear esta historia.” Entre las crudas imágenes del documental encontramos historias inspiradoras de gente que está buscando soluciones a todas las escalas ante la creciente marea de plástico que nos rodea. “Después de haber trabajado varios años en prensa escrita y en canales de televisión, estaba harto de ver problemas y de que nadie planteara soluciones. Pensé que el plástico podría conformar una buena historia, porque es un material con el que todos estamos en contacto cada día.”

La película de Connacher hace un llamamiento para que la gente despierte y se dé cuenta del abuso que estamos haciendo de este material que no va a desaparecer ni reciclarse, tal y como nos hacen creer, sino que acabará en algún rincón del planeta y dejará una estela tóxica antes de descomponerse dentro de miles de años. “La caída del imperio romano pudo deberse al plomo en sus cañerías. Yo aprendí que nosotros también podíamos estar arriesgando la existencia de las generaciones futuras con el material más barato, más fuerte, y más omnipresente del planeta. El plástico podría estar envenenándonos silenciosamente. Este es mi grito de alarma.»

El director nos muestra la opinión de los expertos, que nos confirman que aún no sabemos prácticamente nada sobre la toxicidad de este material. “Tras hablar con endocrinos y toxicólogos, soy mucho más selectivo a la hora de adquirir uno u otro plástico”, afirma Ian Connacher. Sus consejos son los de siempre: tenemos que disminuir de forma drástica nuestro consumo de plástico, llevar nuestras bolsas de tela a la compra, ser conscientes de qué plásticos adquirimos, dejar de comprar ciertos otros… Una vez más el mensaje es claro: entre todos, podemos hacer mucho. La película, galardonada en numerosas ocasiones (entre otros, en el certamen Mostra de Ciencia e Cinema de La Coruña), es amena, desenfadada y llamativa y nos descubre las soluciones que diversas iniciativas están aportando a la producción masiva de un material indestructible, que permanecerá en nuestro planeta miles de años después de haber pasado por nuestras manos.

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