El verdadero precio de nuestros aparatos

El verdadero precio de nuestros aparatos

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El teléfono móvil supuso un adelanto y una herramienta útil que facilitó un gran número de tareas y sirvió para desarrollar actividades productivas. Sin embargo, en muchos casos estos aparatos, tan atractivos para gran parte de la población del mundo, son simplemente una moda, un complemento estético y un reclamo de modernidad cuyas posibilidades van mucho más allá de las que realmente se necesitan. Pero, ¿conocemos el precio real de estos dispositivos? ¿Nos hemos preguntado qué secretos esconden los fabricantes para lograr ser cada día más competitivos y fabricar unos aparatos cada vez más sofisticados y con mayores prestaciones?

Sólo en 2009 se vendieron más de 1.200 millones de teléfonos móviles en todo el mundo y la cifra podría doblarse en 2014.

En Bélgica, el 92% de los niños menores de 12 años dispone de al menos un teléfono móvil.

El teléfono móvil se ha convertido en algo indispensable y cada vez hay menos ciudadanos que no poseen uno de los últimos modelos del mercado. El número de teléfonos móviles por habitante crece sin parar año tras año, y en 2007 el porcentaje superó la barrera del 50% en todo el mundo. En un mercado tan saturado como el europeo, en muchos casos supera el 100%. El mercado de teléfonos móviles está muy concentrado: en 2009, cinco marcas poseían el 75% del mercado (Nokia, Motorola, Samsumg, Sony Ericsson y LG Electronics).

Grupos defensores de los derechos laborales informan de que, en 2010, en la factoría china de Foxconn tuvieron lugar 18 intentos de suicidio. Al menos 14 trabajadores de la factoría china murieron después de arrojarse por las ventanas de las plantas de los edificios de la empresa. La mayoría eran jóvenes inmigrantes, una parte de los millones que abandonan las zonas pobres del interior de China y cuyo destino es el boom de las fábricas de la costa y la promesa de un puesto de trabajo y altos ingresos.

Algunas grandes marcas presentes en el mercado fabrican ellas mismas sus productos, pero la mayoría trabaja con numerosas empresas subcontratadas. Para ser más competitivos, los grandes nombres del mercado de la telefonía móvil ajustan sus gastos de producción al máximo. Esta política es de sobra conocida ya que la practican casi todas las grandes multinacionales sin importar el sector. Cuando una empresa busca reducir los gastos de producción para entrar en la carrera de la productividad por encima de todo, los daños colaterales son siempre los mismos: múltiples contratos o incluso deslocalización de la producción hacia países con mano de obra barata. China e India son los líderes de este mercado. Las consecuencias de esta política empresarial insostenible son nefastas para los trabajadores, la mayoría de ellos inmigrantes y provenientes de zonas rurales. Estos trabajadores deben soportar, entre otras dificultades, jornadas laborales interminables, contratos precarios, problemas de salud y de seguridad laboral (uso de productos tóxicos sin equipamiento adecuado) y ausencia de libertad de asociación.En toda Asia es prácticamente imposible encontrar esta libertad de asociarse en sindicatos que defiendan los derechos laborales. Si bien en algunas ocasiones han surgido movimientos sociales que lograron ligeros aumentos de los salarios (en la mayoría de los casos conllevaron también un aumento de la duración de la jornada), los sindicatos son prácticamente inexistentes. En China, las protestas conllevan represión policial y la pérdida de empleos. En Filipinas, los empleados tienen totalmente prohibido asociarse en sindicatos.

Esta represión, en la mayoría de casos, goza del apoyo de los distintos gobiernos. En Filipinas, la presencia sindical en las empresas significa su cierre y su relocalización, debido principalmente a que el 72% de la industria electrónica filipina está en manos de inversores extranjeros. Desde enero hasta agosto de 2010 se suicidaron 17 empleados de la fábrica Foxconn de Longhua, China. Estos empleados tenían entre 18 y 25 años. Foxconn fabrica ordenadores, televisores, consolas de videojuegos y smartphones, incluyendo el iPhone de Apple, Dell, HP, Nintendo, Nokia y Sony Ericsson. La empresa redujo los costes laborales al mínimo en su afán por ser competitiva y seguir recibiendo pedidos de las grandes marcas. Los trabajadores de esta fábrica China de Foxconn son en su mayoría inmigrantes de zonas rurales del país cuya posición legal y social es muy precaria. Describen la política de la fábrica Foxconn como militar, con interminables jornadas y una pesada carga laboral. El salario recibido es tan bajo, que no permite llevar una vida decente. Privados de vida social, los trabajadores viven apiñados en su dormitorios.

 

La campaña MakeITFair es un proyecto europeo que se centra en la industria de la electrónica de consumo, en especial en aparatos tales como teléfonos móviles, ordenadores portátiles, reproductores de MP3… El proyecto pretende mostrar a los jóvenes de toda Europa los abusos laborales y los problemas medioambientales que tienen lugar en todo el mundo para satisfacer nuestra demanda de los últimos modelos electrónicos. Asimismo, pretende que la población joven participe en la búsqueda de soluciones, que exija responsabilidades a los fabricantes para que estos lleguen al fondo de la cuestión, a todos y cada uno de los eslabones de sus cadenas de suministro.

Campaña Make IT Fair

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