El verdadero peso de la carne

El verdadero peso de la carne

- in Permacultura
2058
0

El peso del carrito o cesta de la compra depende de los artículos y de los hábitos que se tengan a la hora de organizar la despensa. Esa cesta tiene sin embargo otro peso, el peso en CO2 que se emite durante la producción de todo lo que compramos. Por lo tanto, podemos hablar del peso en CO2 de la cesta de la compra, cuyos artículos más pesados en Kg no son siempre los que más contaminan.

En 2009, cada ciudadano francés compró una media de 700kg de alimentos, de bebidas, de productos para el hogar, de perfumería e higiene. El equivalente en CO2 de estas compras fue de 1,4 toneladas de emisiones o, lo que es lo mismo, un viaje ida y vuelta de París a Pekín en avión. Un reciente y pionero estudio llevado a cabo por el Comisariado General del Desarrollo Sostenible (CGDD), organismo dependiente del Ministerio francés de Ecología, Desarrollo Sostenible, Transportes y Alojamiento, analizó el contenido en CO2 de la cesta de la compra cotidiana de 20.000 hogares desde el punto de vista medioambiental. La cesta de la compra representa el 16% de los gastos de consumo de los hogares. De este análisis se desprende una primera enseñanza: el peso en CO2 de la cesta de la compra varía de 1 a 25 en función de su composición. Por ejemplo, la carne no representa más de un 8% del peso de la cesta y un 23% de los gastos. Sin embargo, su peso en CO2 alcanza un tercio del total de la cesta.Al otro lado se sitúan las frutas y verduras, que representan un 20% del peso en kilos de la cesta y sólo un 7% del peso en CO2.

Una tonelada de CO2 es: – Una ida y vuelta en avión París – Nueva York – 6 idas y vueltas en avión París – Marsella – 6.200 kilómetros con un automóvil de pequeña cilindrada El “peso” en CO2 de los artículos que compramos 1- La carne: la parte de emisiones de CO2 representa un 35% del total de productos de la cesta 2- Los artículos del hogar de corta vida (esponjas, productos de mantenimiento, etc.): 13% 3- Los productos lácteos y huevos: 11% 4- Frutas y verduras: 7% 5- Productos para animales domésticos: 7% 6- Aparatos, artículos y productos de aseo personal: 6% 7- Pan y cereales: 4% 8- Aguas minerales, bebidas gaseosas, zumos: 4% 9- Bebidas alcohólicas: 4% 10- Pescados y mariscos; 4% 11- Azúcar y productos azucarados o cacao: 2%

El cálculo se realiza sobre el conjunto del ciclo de vida de un producto. En el ejemplo de la carne se tiene en cuenta la importación de los productos que alimentan al ganado, así como su transporte. El impacto medioambiental de la cesta varía en función de la categoría social del consumidor, de la edad y del tipo de familia. De este modo, el contenido en CO2 por kilogramo de compra en los hogares asalariados es superior en un 8% a la media, mientras que los gastos por kilo de alimento producido son inferiores en un 10% a la media. En esta misma cesta, el contenido en CO2 por cada euro gastado es superior a la media en un 20%.

Los embalajes pueden suponer hasta un tercio del contenido en CO2 de un producto. Una cesta media contiene un 8% de embalajes con una gran diferencia en función del tipo de producto. La mayor contribución es la de las aguas minerales (30%), bebidas gaseosas, alcohol y productos lácteos.

En el caso de los ejecutivos, el contenido en CO2 por cada euro gastado es inferior a la media en un 15%. En este cálculo también influye la elaboración del producto, si es crudo o precocinado, congelado o fresco, a granel o envasado, entre otros factores. El impacto medio en CO2 de una verdura fresca es inferior en un 35% a la misma en conserva. En el año 2007, cada ciudadano francés contribuyó mediante su cesta de la compra a la emisión de 12,2 toneladas de gas de efecto invernadero. En general, la huella de CO2 del consumo de los franceses ha aumentado en 18 años debido fundamentalmente a la demanda interna, que durante ese periodo experimentó un crecimiento de un 39%. Este aumento se debe especialmente a las importaciones de sectores como las nuevas tecnologías, el sector textil y el automóvil. Las importaciones hacen que, si bien la cantidad de gas contaminante emitido en el territorio francés ha disminuido un 7%, la huella de CO2 ha aumentado un 14%. Como resumen, la huella de 12,2 toneladas anuales de CO2 de los franceses se pueden detallar en cuatro actividades principales: el transporte de personas (2,5 toneladas), la alimentación (2,2 toneladas), el alojamiento (1,9 toneladas, que incluyen calefacción, electricidad, gas, agua y construcción) y los servicios (1,9 toneladas, incluyendo hoteles y restaurantes). El contenido en CO2 de la cesta de la compra de un jubilado es un 25% superior a la media. La cesta de un agricultor es un 23% inferior a la media. El agricultor practica el autoconsumo para las frutas, verduras, legumbres, aves y huevos, lo que aligera de forma importante su impacto. El jubilado tiende a cocinar en casa, lo que explica el “peso” de sus compras, superior a quienes están en activo.

Fuente

Más información

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.