El ruido, un mal evitable

El ruido, un mal evitable

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En el colegio, en el trabajo o durante el tiempo libre, el ruido afecta de forma considerable nuestra calidad de vida, dificultando las actividades cotidianas. El ruido es responsable de trastornos del sueño y enfermedades cardiovasculares y el tráfico de carretera es la fuente de ruido medioambiental y la molestia más expandida en todo el mundo. La lucha contra este mal universal sigue siendo muy difícil y se encuentra con numerosos obstáculos tanto técnicos como legislativos y culturales.

En el contexto de las amenazas medioambientales, el ruido es la reclamación más habitual entre los ciudadanos europeos. En el año 2000, más del 44% de la población europea de los 25 Estados (aproximadamente 210 millones de personas) estuvo expuesto regularmente a niveles de ruido de tráfico superiores a 55dB, intensidad reconocida por la Organización Mundial de la Salud como perjudicial para la salud. Por otra parte, 35 millones de personas de esta misma zona estuvieron expuestos a similares niveles de ruido ferroviario. 57 millones de personas sufren problemas de salud debidos a la exposición al ruido del tráfico, 42% de los cuales son muy graves. Un análisis preliminar mostró que, anualmente, 245.000 personas sufren enfermedades cardiovasculares relacionadas con la exposición al ruido proveniente del tráfico. Un 20% de estas personas, aproximadamente 50.000, mueren por causa de paros cardiacos. Se estima que los costes sociales del ruido del tráfico en la Unión Europea alcanzan los 2,4 millardos de euros anuales (0,02 del PIB de la Unión). Estos cálculos sólo tienen en cuenta los efectos relacionados con los niveles de exposición superiores a 55dB (A). Los diferentes tipos de ruidos, como por ejemplo el aéreo, el del tráfico de carretera o ferroviario, pueden reducirse o atenuarse actuando sobre la fuente mediante la adopción de una serie de medidas que limiten su impacto sobre la salud. Sin embargo, lo primero que hay que hacer es replantear la gestión de la movilidad y el ordenamiento territorial, factores determinantes a la hora de elegir un medio de transporte más o menos respetuoso con el medioambiente.

Los principales tipos de ruido son el ruido profesional, el ruido del vecindario y el medioambiental generado por las industrias, las actividades recreativas y los transportes.

Además, la directiva europea 2002/49/CE define las obligaciones de los estados miembros en lo concerniente a la gestión del ruido proveniente de los medios de transporte. El pasado mes de junio se hicieron públicos los resultados de una evaluación de la puesta en marcha de dicha directiva, la cual mostró la existencia de numerosas lagunas tanto en términos de definición de los objetivos como del respeto de los mismos por parte de los estados miembros. En muchos países no se ha llevado a cabo aún ninguna tarea relacionadas con la legislación y con los planes de acción contra el ruido. En 2011 se prevé la revisión de la actual directiva. Existen muchas posibilidades para la elaboración de planes de acción, que pueden ir desde la modificación y adaptación del comportamiento de los ciudadanos hasta una toma de conciencia de la problemática del ruido en los procesos de gestión de la movilidad y del ordenamiento territorial. Los planes de acción previstos por la directiva END (Environment Noise Directive) del Parlamento Europeo se someterán a una consulta abierta que se publicará en el portal Eur-Lex. Más información (en francés) Gestión del ruido ambiental de la Comisión Europea (en español)

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1 Comment

  1. Completamente de acuerdo. Pero no solo somos víctimas de la contaminación del ruido, sino de otro mucho más peligroso, los tóxicos de la contaminación de los coches en las calles de nuestras poblaciones, o en medio del campo. Fuera coches del entorno de nuestras ciudades. YA.

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