El pujador número 70

El pujador número 70

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El pujador numero 70, un caso de dignidad y compromiso

Tim DeChristopher era un prometedor estudiante de económicas en la universidad de Utah, EEUU, cuando, hace algo más de cuatro años, realizó un acto que cambiaría su vida para siempre: el día 19 de diciembre de 2008, DeChristopher decidió participar en la subasta de terrenos públicos que se estaba llevando a cabo en su ciudad y pujó por unos 100 km2 de tierras que iban a ser destinadas a la extracción de combustibles fósiles. DeChristopher, a diferencia de los demás participantes en la subasta, no tenía intención de enriquecerse con su adquisición. De hecho, ni siquiera pensaba pagar por los terrenos que adquirió en la puja levantando el cartel que le habían dado a la entrada y que estaba marcado con el número 70. El joven había entrado en la estancia donde se estaba llevando a cabo la subasta guiado por un impulso de responsabilidad social, por la esperanza de que aún no fuera demasiado tarde para salvar unos terrenos vírgenes de las garras de la industria petrolera. Desde pequeño, su familia le había inculcado el amor a la Tierra y, durante las épocas más duras de su adolescencia, el joven había buscado refugio en la naturaleza, donde había vivido experiencias inolvidables que definirían para siempre su personalidad. Ahora, Tim DeChristopher conocía con horror la noticia de la subasta de terrenos públicos para su explotación por parte de la industria petrolera.

El estudiante de económicas sabía por experiencia cómo es el antes y el después de un paraje natural una vez la industria extractora ha fijado su objetivo en él y se dijo que, para los terrenos de Utah, aún no era demasiado tarde. Inspirado por los movimientos históricos de desobediencia civil y convencido de que la no violencia no es sinónimo de debilidad, DeChristopher esgrimió en la puja su cartel con el número 70 una y otra vez hasta levantar sospechas entre los organizadores. Gracias a él, la subasta hubo de ser declarada nula y pospuesta, lo que provocó una serie de investigaciones mediante las que se llegó a la conclusión de que la subasta se había llevado a cabo de forma ilegal y no podría repetirse.

De esta forma, DeChristopher lograba paralizar la venta de ciertos terrenos públicos a empresas privadas con fines especulativos. Después de su valiente acto, muchos pensaríamos que su país podría haberle estado agradecido. El hecho de que un estudiante lograra él solito paralizar la venta ilegal y la explotación de parajes naturales de interés general merece, cuanto menos, un elogio. Sin embargo, en los años que siguieron a la subasta de Utah, Tim DeChristopher tuvo que enfrentarse a la maquinaria judicial, que vio en él una seria amenaza contra el statu quo y que decidió ejemplificar el castigo que sufrirían quienes osaran oponerse al sistema establecido. Así, el proceso contra la actuación de Tim DeChristopher pretendía servir como escarmiento para quienes quisieran cambiar las leyes del juego. A día de hoy, DeChristopher continúa pagando las consecuencias de su temeridad: tras un penoso juicio en el que no se permitió a la defensa hablar de los motivos que llevaron al joven a actuar como lo hizo, en el que el acusado estuvo vendido desde el primer momento, DeChristopher fue sentenciado a dos años de cárcel.

El día 21 de abril de 2013, Tim DeChristopher saldrá de la cárcel tras haber pasado a la sombra dos años de su vida. Al día siguiente, coincidiendo con la celebración anual del Día de la Tierra, se llevará a cabo el lanzamiento oficial de la película que narra los dos años de lucha contra un sistema que vio en el joven estudiante una amenaza contra el sistema establecido. El documental Bidder 70 (“El Pujador Número 70”) es un alegato a la libertad y a la fuerza de la lucha por el bien común. “Esto es esperanza”, dice DeChristopher sobre su lucha, “esto es patriotismo”.

DeChristopher estaba solo cuando tomó la decisión de pasar a la acción y defender los terrenos públicos ante la especulación.

Pero su caso ha levantado pasiones en EEUU y le ha convertido en un carismático líder, demostrando que los ciudadanos están dispuestos a enfrentarse a los castigos que el sistema les pueda imponer si con ello consiguen vivir en consecuencia con sus valores. La organización fundada por DeChristopher tras su acción en la sala de subastas de Utah ha ido ganando adeptos y ya son muchos quienes están dispuestos a luchar por el bien común sin miedo a las penas que se les pueda imponer por ello.

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