El lobby agroalimentario no quiere etiquetas

El lobby agroalimentario no quiere etiquetas

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La industria agroalimentaria lleva invertidos mil millones de euros en una campaña para evitar la implantación de etiquetas que adviertan sobre cuestiones de salud en los alimentos. Las etiquetas “semáforo”, indicarían el valor calorífico, el contenido en grasas saturadas, sal y la energía que aporta cada porción. El lobby agroalimentario está totalmente en contra de una medida aceptada por la mayoría de ciudadanos encuestados. El sistema de etiquetado conocido por «Semáforo» informa sobre el valor nutricional y sobre la cantidad de ciertas sustancias que contienen los alimentos. Si un valor se estima desproporcionado, en la etiqueta predominará el color rojo. La industria de la alimentación intenta, mediante campañas de dudoso beneficio para los consumidores, que no se vote la ley que obligaría a etiquetar los alimentos que ellos producen mediante el sistema «Semáforo». De esta forma, el lobby agro alimentario pretende mantener una total opacidad sobre la información en las etiquetas.

En marzo de 2010, los parlamentarios europeos dijeron no al etiquetaje de alimentos con el semáforo indicativo, pero el miércoles 16 de junio deberán ratificar esta decisión en reunión parlamentaria.

Un informe de la ONG holandesa CEO (Corporate Europe Observatory), indica que el lobby alimentario ha gastado una suma cercana a los mil millones de euros para evitar que los parlamentarios aprueben la implantación de una etiqueta que ayudaría a los consumidores a elegir sus alimentos de una forma más segura y saludable. El informe, titulado “A Red Light for Consumer Information” (Semáforo rojo para la información al consumidor), se publicó en 11 de junio. Dicho informe desvela las acciones llevadas a cabo por la industria con el objetivo de presionar a los políticos de Bruselas. Como ejemplo: la diputada socialista holandesa Kartika Liotard confiesa haber recibido cientos de correos electrónicos de los lobbies de la industria agroalimentaria (hasta 250 por día) y uno sólo de la asociación de consumidores. En una entrevista concedida al blog de la ONG CEO, el diputado verde holandés Carl Shlyter comenta: “Normalmente, la proporción de informaciones provenientes de los grupos de presión es de 84% por 16% proveniente de los movimientos de interés público. En el caso del etiquetado la proporción es de 95% por 5%”. En dicha entrevista, el diputado verde holandés relata cómo la presión por parte de la industria es algo normal en el día a día parlamentario.

El problema con el lobby agroalimentario es que busca condicionar la mentalidad de la gente para que se centren en resolver los asuntos concernientes a la industria y no aquellas cuestiones que conciernen al consumidor, y la cuestión del etiquetado concierne directamente al consumidor«. Carl Schylter, eurodiputado verde holandés sobre la presión que reciben de la industria agroalimentaria

Tal y como hicieron los industriales del tabaco hace algunas decadas, el lobby agroalimentario también encarga estudios “científicamente incontestables” como parte de su estrategia. El polémico etiquetado es algo muy sencillo. Pegado en la parte delantera de los embalajes o etiquetas, el semáforo indicará la cantidad de azúcar, sal, grasas etc, que contiene el producto. Cuando algún producto contenga una excesiva cantidad de alguna sustancia y se considere perjudicial para la salud, el semáforo de la etiqueta mostrará el rojo. Por lo tanto, las aberraciones nutricionales se indicarán en rojo, los productos pasables en naranja y los normales en verde. Ese sistema ya se aplica en Inglatera y fue promovido por la «Food Standars Agency», una institución gubernamental británica. Un estudio independiente realizado en Australia descubrió que los consumidores que se basaban en la etiqueta semáforo para orientar sus compras, tenían cinco veces más probabilidad de identificar productos más sanos que aquellos que confiaban en el etiquetado monocolor promovido por la industria.

En Europa un 27% de hombres y un 38% de mujeres sufren sobrepeso o son obesos.

El etiquetado de los productos alimentarios supone una gran preocupación para las multinacionales del sector agroalimentario ya que afecta a la forma en que los consumidores perciben sus productos. La obligación de etiquetar los alimentos con información que ayude a identificar sustancias susceptibles de perjudicar la salud puede hacer que los consumidores rechacen muchos de los productos que ellos fabrican. CEO Leer el informe completo y los correos electrónicos que reciben los eurodiputados.

En inglés. Entrevista con Carl Schlyter Etiqueta semáforo en Inglaterra

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1 Comment

  1. Pues esperemos entonces que se de un milagro de consciencia parlamentaria y por una vez valoren el coste sanitario que implica el continuar mimando a las multinacionales, como lo que ha sucedido con el tabaco (lamentablemente en escasos países).

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