El ejemplo somos nosotros

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La campaña de participación “El ejemplo somos nosotros” es una iniciativa de Yapaka, programa de prevención del maltrato de la Comunidad francesa de Bélgica. El programa se dirige a padres, profesionales y adultos para que aporten sus testimonios, sus proposiciones e iniciativas sobre el ejemplo que damos a nuestros niños.

Nuestros niños nos observan. Retienen, copian, se inspiran en todo lo que decimos, en todo lo que hacemos. Crecen imitándonos y aprenden a andar, a hablar, a cantar y a tener en cuenta a los demás. Su aprendizaje se va tejiendo progresivamente detrás del telón lo cotidiano. El primer ejemplo lo reciben en el seno de la familia, después, una vez se agranda el círculo, otros adultos se convierten en modelos. Ser la inspiración de los niños es una gran responsabilidad. Queramos o no, todos lo somos en un momento o en otro. ¿Qué ejemplo les damos?

Nuestros niños son lo que les transmitimos, se desarrollan en función de lo que reciben de sus padres y del medio social en el que viven. Los medios de comunicación y el ciudadano de a pie se lamentan de los actos de incivismo y de la violencia de los jóvenes.

Pero esa violencia ¿no reina en las familias y en la sociedad?

La violencia conyugal, la agresividad del conductor del automóvil, el lenguaje soez de un jefe de estado o la agresión de un famoso deportista ¿no son ejemplos de nuestra vida cotidiana? Ayudar al adolescente a encontrar las referencias que le permitan crecer y socializarse es una responsabilidad del adulto en el seno de la familia y en el espacio social. Un niño sin límites, sin referencias, es víctima de sus impulsos y de su incapacidad para canalizarlos. Algunos padres encuentran enormes dificultades para imponer ciertos límites a sus hijos.

”La única forma de educar consiste en ser uno mismo un ejemplo.” Albert Einstein

Muchas veces el caos familiar o incluso las condiciones materiales no ofrecen la base de seguridad que permite al niño desarrollarse con armonía. Sin embargo, para educar a un niño se necesita a toda la comunidad y los padres deben poder contar con la solidaridad de su entorno y apoyarse en el medio social. La sociedad que hemos creado fomenta la libertad individual y la búsqueda de la satisfacción personal muchas veces a través de lo material, imagina un mundo sin límites y seduce con la ausencia de cualquier obligación.

Todo esto, ¿no se parece mucho a la ilusión de un niño? Muchos adultos, víctimas de este sistema social, se encuentran desamparados ante sus hijos y se refugian en las soluciones menos comprometidas, muchas veces excesivamente drásticas, o en las prescripciones médicas. Estos padres que se sienten impotentes incluso demandan gestos de firmeza a los responsables políticos. Esta actitud favorece la aplicación de políticas represivas y basadas en la seguridad, y su único resultado es el aumento de la capacidad de los centros correccionales o similares. “Es un problema que nos concierne a todos. El responsabilidad del adulto que el niño asuma los límites de la vida en común, que aprenda a relacionarse con los demás, en colectividad. Más concretamente, los adultos debemos aprender a usar la palabra antes de pasar a la acción, utilizar el juego o el humor antes que la obligación, mantener una cierta sobriedad antes de ser víctimas del consumismo.” Para bien o para mal el ejemplo somos nosotros, cada uno de nosotros.

Campaña belga El Ejemplo Somos Sosotros

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