El algodón limpio de la India

El algodón limpio de la India

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La producción de algodón es una de las actividades más contaminantes en el mundo. India es el primer productor mundial. Una cooperativa se encarga de ayudar a los pequeños productores hindúes en su conversión a la agricultura ecológica.

«BioRe» es el nombre de la cooperativa que ha convertido a la agricultura ecológica a 8000 pequeños productores de algodón hindúes. ”Este año hemos perdido entre el 10 y el 15% de nuestros cultivadores, los cuales abandonaron el cultivo ecológico para probar la producción de algodón genéticamente modificado”, explica Rajeev Baruah responsable de BioRe. Este inconveniente no impide a Rajeev y a su mujer proseguir la actividad que les llevó a convertir, en 10 años, a 8.000 pequeños agricultores a los métodos ecológicos de producción de algodón. El esquema empresarial de BioRe combina la agricultura ecológica con el comercio justo y se ha convertido en la auténtica referencia para los distribuidores de ropa ecológica europeos, que realizan periódicamente su peculiar peregrinación por la zona agrícola hindú y se muestran sorprendidos por la buena marcha de esta utópica cooperativa que se está convirtiendo en solución al cultivo más contaminante del mundo. Los agricultores de la región cultivan pequeñas parcelas cuyo tamaño medio es de aproximadamente una hectárea y que se extienden a lo largo del río Narmada, responsable de la fertilidad de unos quince kilómetros de tierra.

El algodón ha encontrado aquí, al igual que en toda la India, una tierra elegida al lado de familias atraídas por unos cultivos que les aporten algo más que la simple supervivencia. La cooperativa tuvo que convencer pueblo a pueblo basándose en un argumento simple: el cultivo ecológico permite reducir drásticamente la compra de abonos. Los pesticidas o los abonos exigen una inversión que la mayoría de familias no disponen. La gran mayoría de los agricultores no tiene acceso a los préstamos que conceden los bancos y su único recurso económico es el préstamo privado, cuyo precio es prohibitivo. De esta forma, los campesinos siguen conservando unas prácticas agrícolas tradicionales poco productivas y expuestas a los ataques de plagas. Las explotaciones más grandes prueban con la agricultura intensiva arriesgándose a la quiebra.

Formar a los agricultores.

BioRe construyó un centro de formación para ayudar a sus asociados. “Les enseñamos a prescindir de los abonos, a producir su propio compost. Empiezan aplicándolo en una pequeña superficie de su plantación y en dos o tres años suelen convertir la totalidad de su producción”, explica Surendra Patidar, joven agrónoma encargada de asistir a los agricultores y controlar las explotaciones. Delante de cada plantación convertida suele encontrarse una sencilla choza con una cubierta para abrigar a las vacas, donde destacan los montones de compost cuidadosamente ordenados. El agricultor aprende a recolectar una decena de plantas de su entorno que sirven para reforzar los cultivos. Una pequeña parcela se dedica a los pimientos, al ajo y a la albahaca, cuya cocción permite preparar compuestos que previenen ciertas enfermedades. También se suele habilitar una zona sembrada de maíz y arbustos que sirve de cobijo a los pájaros, depredadores naturales de insectos indeseados. Las vacas (sagradas) proporcionan orina y excrementos que tienen diversas aplicaciones en las plantaciones. El riego por goteo se utiliza cada vez más asiduamente para disminuir el impacto causado por la enorme demanda de agua del algodón.

Estas astucias, todas basadas en remedios naturales, ayudan a disminuir la carga económica de las explotaciones. BioRe ha creado un pequeño centro de investigación en colaboración con el organismo suizo de estudios sobre la agricultura ecológica, FIBL, referencia mundial en la materia. En este centro se compara la viabilidad económica de los diferentes métodos de cultivo. Los primeros resultados muestran que los márgenes son superiores a los que ofrecen los cultivos de algodón convencionales, pero que, debido a su inferior rendimiento, son menores que los del algodón genéticamente modificado. Gracias a los contratos que BioRe negocia con sus clientes, la cooperativa trata de ofrecer unos argumentos diferentes que convenzan a los agricultores. “Nos comprometemos a comprar su algodón durante cinco años al precio del mercado y a pagarles una prima”, explica Rajeev Baruah. Un agricultor cobra actualmente 30 rupias (0,4 euros) por kilo de algodón al que se le suman una prima de 3,2 rupias. Estas condiciones convencen a los productores, ya que el algodón jamás se cotizó tan alto en el mercado.

Sensibilizar a las tribus.

Sin embargo, no todos los pretendientes dan el primer paso para la conversión completa. “Este método exige más trabajo y un nivel técnico superior. Algunos lo dejan o buscan mayor comodidad amparándose en los tratamientos químicos”, explica Surendra Patidar. Estas deserciones no pueden con BioRe, que busca construir unas relaciones sólidas a largo plazo y no aumentar en número de asociados. La cooperativa , mediante su red territorial, trata de sensibilizar a las tribus demostrando su respeto por el medioambiente y aportándoles ayudas sociales. Junto a su socio suizo Remei y sus clientes han creado una fundación para financiar una quincena de escuelas y actividades sociales dirigidas a responsabilizar a los habitantes. “Comprobamos la voluntad de cada comunidad durante un año instalando una escuela provisional en una granja. Si los padres y los niños son asiduos, financiamos los 1.000 euros necesarios para la construcción de una pequeña escuela y un año de sueldo del profesor. Seguidamente, los habitantes toman el relevo”, explica Baruah. 5.000toneladas de algodón De octubre a enero, BioRe recoge el algodón bruto de los pueblos. Su fábrica realiza el tratamiento necesario para separar los desechos. Después, las balas de algodón llegan a los telares, desde los que pasan a las fábricas de confección y finalmente son escogidas por los clientes por sus procesos de transformación de bajo impacto.

Remei compra a BioRe 5.000 toneladas anuales de algodón preparado para tejer proveniente de India y 2.500 de Tanzania, a través de una estructura similar a la India. Estas cantidades son insignificantes teniendo en cuenta que este año se esperan 180.000 toneladas de algodón ecológico, cantidad que representa un 0,55% de la producción total en el mundo. «La industria textil ecológica se ha visto afectada por la crisis al igual que la convencional, con un descenso del 10% en las ventas. Este dato, opuesto al caso de la alimentación ecológica, que ha registrado un crecimiento de 25 a 30% en los dos últimos años. Incluso en tiempos de crisis, los consumidores prestan más atención a la relación que guarda una buena alimentación con la salud, lo que no es tan evidente en el caso de los textiles» afirma el responsable de unos grandes almacenes clientes de Remei.

Fuente

Saber más

FIBL

0 Comments

  1. interestin ecologic cotton, for import to peru subamerica

  2. vicente moreno campos

    hola quiero comprar hilo de la india pero nesesito contactar con un provedor para empesar el negocio

  3. oscar villanueva

    necesito comprar hilo y estoy buscando proovedores para comenzar a negociar

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