El aire que respiran los niños

El aire que respiran los niños

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En Francia se acaba de publicar un estudio que relaciona la mala calidad del aire interior de las aulas con la salud de los alumnos. Numerosos problemas respiratorios y alergias tienen su causa en la contaminación de un aire interior de las aulas que, en algunos lugares de Francia, contienen niveles de agentes contaminantes superiores a los límites seguros establecidos por la OMS. Esta exposición se asocia a casos de asma y rinitis y afecta más a aquellos niños que sufren alergias. Si bien el tráfico urbano, con su emisión de partículas finas (PM 2,5) es el mayor responsable de la mala calidad del aire interior de muchos colegios, los agentes tóxicos que contienen los artículos de decoración, los materiales de construcción y los productos de mantenimiento no lo son en menor medida. El equipo de epidemiología y enfermedades alérgicas y respiratorias EPAR acaba de publicar un estudio sobre la calidad del aire que respiran los escolares franceses. Publicado en la revista especializada Thorax, este riguroso trabajo llevado a cabo en 180 colegios de 6 ciudades demuestra que aproximadamente 3 de cada 10 niños están expuestos a niveles de contaminación superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Los niños son más sensibles a los efectos de la contaminación que los adultos. La contaminación del aire interior puede ocasionar a los niños problemas de salud a corto y largo plazo tales como asma, congestión nasal, irritación de la piel y ojos, reacciones alérgicas, dolores de cabeza, cansancio, vértigos e incluso nauseas.

En los países industrializados, los niños pasan aproximadamente el 80% de su tiempo en espacios interiores, especialmente en el colegio. Anteriores estudios sobre el aire interior de los colegios realizados en Estados Unidos no exploraban concienzudamente la relación directa entre la contaminación de este aire y las reacciones alérgicas y las enfermedades respiratorias que afectan a los niños. Es por ello que el equipo EPAR llevó a cabo el estudio en seis ciudades francesas basándose en una amplia muestra de 401 aulas. Según Isabella Annesi-Maesano, directora del estudio, “el interés de nuestra investigación es la posibilidad de disponer de datos sobre un importante número de alumnos repartidos por el conjunto de regiones francesas”. Los investigadores analizaron durante un año escolar las concentraciones de diferentes contaminantes atmosféricos: partículas finas de diámetro inferior a 2,5 micrómetros (PM2,5), dióxido de nitrógeno (NO2) y tres aldehídos (formaldehído, acetaldehído y acroleína).

Las partículas finas y el dióxido de nitrógeno (NO2) provienen principalmente de la quema de combustibles por parte de los automóviles y penetran en las aulas por las ventanas. Los aldehídos son contaminantes interiores y su proveniencia es diversa: son producto de la combustión (de cigarrillos, velas, incienso, chimeneas, cocinas de gas, etc.), de materiales de decoración y construcción tales como el parquet, la madera, las colas de las moquetas, los papeles pintados, barnices, espumas aislantes, etc. También contienen aldehídos los detergentes, desinfectantes y los insecticidas. Según revela la investigadora, “La exposición a elevadas concentraciones tanto de partículas como de compuestos orgánicos volátiles se asocia a un aumento de la frecuencia de casos de asma y rinitis en los escolares. La mala calidad del aire interior podría, a largo plazo, deteriorar la salud alérgica y respiratoria de los niños que pasan una media de ocho horas diarias en el colegio. Por ello resulta de vital importancia mantener una buena calidad del aire en las aulas y, por supuesto, en los hogares”.

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