El agua: una cuestión política

El agua: una cuestión política

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Un recurso vital e imprescindible, el agua

En 2015 más de una de cada diez personas no tendrá acceso al agua potable y casi 2.600 millones se verán privados de un saneamiento básico en sus viviendas.

El agua es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad en todos sus ámbitos. Varios expertos de la cuestión afirman que más que un problema de disponibilidad, el acceso al agua es un asunto de justicia social que precisa de un cambio radical del modelo de desarrollo y una firme vocación política.

 

En el planeta Tierra, el agua dulce solamente representa el 2,5% de la totalidad de la masa hídrica. Además, de ésta cantidad, sólo se puede acceder a un 31%. Es un bien precioso y los retos relacionados con su conservación y su accesibilidad son enormes y afectan a todo el mundo.

Según cifras de la ONU, el acceso a este precioso recurso natural ha mejorado en los últimos años. En 1990, un 77% de la población mundial tenía acceso al agua; en 2008 el porcentaje era del 87%.

El problema es que estas estadísticas no garantizan que el agua a la que se accede cada vez con mayor facilidad sea potable y de calidad, y que unos precios cada vez más altos no impidan a muchas personas el acceso.

En total son aproximadamente 900 millones de personas las que siguen sin acceso al agua y cada año mueren 5.000 niños por causas relacionadas al agua y al saneamiento.

Cuando se afronta el problema se suele hablar de escasez de agua. Sin embargo, más que un problema de cantidad, es una cuestión de inversión en unos servicios eficaces y justos de distribución y tratamiento. El agua está presente en casi todas las actividades económicas y muchas empresas gozan de acceso privilegiado en detrimento de las personas.

El agua, sea natural o virtual (el agua que se necesita para fabricar bienes y productos) es uno de los asuntos clave de los retos económicos del mundo. En el sector energético y en un contexto de cambio climático, las centrales hidráulicas se presentan como “energía limpia” renovable con el objetivo de expandirlas a los países del sur. Sin embargo, estas obras no mejoran el día a día de las poblaciones locales. Al contrario, en algunos casos han contribuido a la mala calidad del agua y las reservas de peces en la zona.

Según el economista Riccardo Petrella, “Los gobiernos han llegado a afirmar que el agua era un recurso similar al petróleo y que, para garantizar su “optima gestión” sería necesario fijarle un precio en el mercado y respetar el principio de recuperación de los costes totales. Pero el agua es un recurso extraordinario. La demanda no es flexible y el precio puede subir sin que la sociedad y la economía dejen de consumir para funcionar”.

Un derecho humano.

En julio de 2010, la Asamblea general de las Naciones Unidas adoptó una resolución que reconocía el acceso al agua y al saneamiento como un derecho humano fundamental.

Según Riccardo Petrella, “Esta resolución de la ONU es el resultado de una larga lucha iniciada por Evo Morales, el presidente de Bolivia y apoyada por 33 países de América Latina y África. Ningún país del norte apoyó esta reivindicación. Durante el final de la votación, 11 países de la Unión Europea incluso se abstuvieron. Los barrios periféricos de muchas ciudades a los que no llega el agua potable son una muestra del fracaso de las políticas puestas en marcha hasta el momento. Las clases políticas dan la espalda conscientemente a las condiciones de vida de estos barrios”.

La necesaria voluntad.

Para Vandana Shiva, “Hay que iniciar un cambio radical del modelo de desarrollo. No hay nada infalible, la crisis nos lo está demostrando día a día. ¿Quién iba a decirnos hace poco que la zona euro podría hundirse? Estamos ante un reto cuya solución es verdaderamente política en el buen sentido del término.

Los cambios necesarios que se deben aplicar en la gestión de todos los recursos naturales y en todos los ámbitos sólo funcionarán si están amparados por una fuerte voluntad política.

Estos nuevos modelos de desarrollo deben enraizarse en los derechos humanos y reforzarse mediante una participación efectiva de los pueblos.

Según explica Catarina de Albuquerque, portavoz de la ONU para el derecho humano al acceso al agua y al saneamiento, “He visitado países áridos donde los barrios populares sin acceso al agua lindan con barrios ricos con jardín y piscina. Recibo un considerable número de quejas de personas privadas del agua a causa de las industrias de extracción instaladas en su región. No estamos ante un problema de disponibilidad de agua, si no ante un problema de poder. Es el fracaso de la voluntad política actual. Punto y final”.

 

Nota: Riccardo Petrella es Doctor en Cienias poíticas y sociales de la Universidad de Florencia en Italia y profesor de ecología humana en la Academia de arquitectura de la Universidad Suiza Italiana.

Fuente Ricardo Petrella

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