Educarse en la alimentación, por un mundo mejor

Educarse en la alimentación, por un mundo mejor

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Verdúcate es un largometraje que narra la historia de tres neoyorquinos dispuestos a hacerse veganos. Esta decisión, que cada uno toma por diferentes motivos, les llevará a descubrir de la mano de la directora, Marisa Miller Wolfson, qué se esconde tras la industria alimentaria y de la moda. Somos lo que comemos. Es una frase que existe en todas las culturas del mundo y, sin embargo, cada vez la tenemos menos presente, siguendo un ritmo de vida vertiginoso que nos impone una dieta cada vez más dañina para nuestra salud y el medioambiente. Según informa el Doctor Joel Fuhrman, autor de diversas publicaciones sobre cómo llevar una alimentación más sana, “en EEUU, el 40% de los alimentos que se consumen son calorías provenientes de productos animales; el 50% está formado por alimentos procesados; el 5% son patatas y el 5% restante son alimentos vegetales sin refinar.” Esta forma de vida y de alimentarse no solamente es más dañina para nuestra propia salud: el hecho de que nuestra sociedad nos obligue a especializarnos en una sola materia nos ha llevado a abandonar la producción de nuestros propios alimentos y ropa y a dejar estas tareas en las manos de una industria infernal que ha convertido a los animales en meros productos, ignorando su sufrimiento y su derecho a la libertad. Además, esta industria se muestra completamente indolente ante los efectos que está causando al medio ambiente.

La infancia de Marisa Miller Wolfson, directora del largometraje Verdúcate, transcurrió en Evansville, una pequeña población rural en Indiana, EEUU. “Yo era una buena chica y siempre me comía todo lo que me ponían en el plato”, cuenta Marisa sobre su infancia. “Me encantaban el beicon, los huevos y el queso. Me parecía que los vegetarianos, por no hablar de los veganos, eran gente más bien rarita. Solamente cuando me mudé a Nueva York y empecé a investigar sobre la industria alimentaria empecé a comprender que ser vegano es la única opción de vida razonable para mí. Y quise acompañar a otros en este camino”. Así comienza la aventura que documenta Verdúcate, un largometraje que recoge las vivencias de tres personas carnívoras procedentes de distintas clases sociales y culturas cuando, por distintos motivos, deciden seguir una dieta vegana durante unas semanas. Lo que empieza como un reto para perder peso, reducir las probabilidades de enfermedad cardíaca y ponerse en forma acabará transformando no solamente el contenido de sus neveras, sino también la forma en que los tres protagonistas ven el mundo y sus criterios a la hora de escoger sus alimentos y su ropa.

El título de la película, Verdúcate, hace referencia a la formación e información que todos deberíamos tener acerca de nuestra alimentación. Lamentablemente, el vínculo que nos une al origen de nuestros alimentos se ha ido perdiendo debido a nuestro estilo de vida y a la opacidad de una industria altamente contaminante y codiciosa. Sin esta íntima relación, estamos dando la espalda a nuestra subsistencia, con consecuencias desastrosas para nuestra salud y el medio ambiente. Cualquiera que se preocupe de profundizar en los aspectos de la producción de alimentos y ropa es muy probable que reciba un impacto insospechado y se vea obligado a abrir los ojos a una desagradable realidad. Así les ocurre a los participantes del reto Verdúcate: ante la información que reciben, todos ellos se preguntan ¿por qué no me he enterado de esto antes? ¿Cómo voy a cambiar mi vida para evitar que siga ocurriendo? Marisa Miller conoce bien los sentimientos de una persona que se encuentra en el periodo de transición entre una dieta carnívora y una vegana, porque ella misma ha vivido esta experiencia, como todos los veganos. Así, conoce los efectos de la presión social, que no comprende por qué una persona llega a tomar este tipo de decisiones. También conoce las reacciones que provoca el síndrome de abstinencia de ciertos alimentos. Por eso recomienda adquirir alimentos que sean similares a los que se consumían hasta entonces y muestra a los participantes de Verdúcate cuáles son las alternativas del mercado vegano: sustitutos del pollo, el pavo, las hamburguesas, las salchichas, el queso, los yogures, etc. que están muy logrados en cuanto a sabor y, sin embargo, están hechos solamente con productos vegetales. En Nueva York, donde transcurre Verdúcate, están de suerte: ¡en la ciudad existen 126 restaurantes veganos!

Uno de los consejos que da el doctor que controla la salud de los participantes de Verdúcate es: “Prueben los alimentos. Un niño necesita probar un alimento nuevo hasta quince veces antes de que le guste, a Uds. les pasará lo mismo”.

Cuando se habla de los problemas medioambientales de la alimentación se debe tener en cuenta que este sector, incluyendo la producción, transporte, almacenamiento, elaboración y residuos que se generan, es la actividad más contaminante del ser humano. Optar por el veganismo no es solamente una cuestión de salud, de bajar el colesterol y esos kilos de más, sino que va mucho más allá: se trata de luchar contra el cambio climático desde las decisiones personales, de mirar más allá y cambiar nuestra forma de vida para que nuestra sociedad, tal y como la conocemos, sobreviva en el futuro. Visto de esta forma, el veganismo, entendido como una forma de vida que evita todo tipo de productos provenientes de animales, es la próxima evolución, la que nos llevará a conservar nuestra especie sobre el planeta. ¿Seremos capaces de comprender el reto y llevarlo a cabo?

En la página web de la película puede seguirse la evolución de los tres protagonistas y ver cómo siguen con su nueva forma de vida. Vegucated cuenta con subtítulos en español.

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