¿Desarrollo sostenible o decrecimiento?

¿Desarrollo sostenible o decrecimiento?

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El 20% de la población mundial acapara más del 80% de los recursos del planeta. 800 millones de seres humanos sufren carencias alimentarias. Hasta el momento, todas las iniciativas llevadas a cabo para frenar la crisis económica, medioambiental y ecológica han fracasado. Nuestros modelos de producción y consumo no son sostenibles. La necesidad de un cambio de estrategia en el ámbito político y económico ya no admite más errores y ha pasado a ser una cuestión urgente.

Desde que en 1987 se publicara el Informe Brundtland, el desarrollo sostenible trata de responder a los problemas medioambientales, sociales y económicos con la esperanza de que el crecimiento y una política orientada hacia la sostenibilidad ayuden a mejorar la situación de la población mundial. Actualmente, y después de que el desarrollo sostenible haya sido utilizado para asuntos relacionados con empresas y políticas de dudosa credibilidad, la sociedad ha acabado por desconfiar del término. Otro de los problemas del desarrollo sostenible es el denominado efecto rebote, es decir, la reacción desproporcionada del consumidor ante un producto cuya publicidad le hace entender que este es ecológico o sostenible, provocando un mayor consumo del mismo sin tener en cuenta el impacto que ello puede suponer para el planeta. Un ejemplo claro del efecto rebote son los automóviles de bajo consumo, cuyas ventas aumentan año tras año y que han provocado un aumento del número de kilómetros anuales recorridos. El significado del desarrollo sostenible se ha confundido sustancialmente y el ejemplo que mejor ilustra esta confusión es el de los automóviles. Aunque se lograra sustituir todo el parque automovilístico por vehículos eléctricos alimentados mediante energías renovables, no se solucionarían los problemas de congestión, aparcamiento ni de ocupación de espacio o seguridad en las carreteras.

Según Peter Victor: – El actual modelo económico no consigue reducir el desempleo ni la pobreza, ni las emisiones de gas de efecto invernadero. – El crecimiento negativo es algo catastrófico ya que, si bien las emisiones de gas de efecto invernadero disminuyen, el nivel de desempleo, pobreza y deuda aumentan de forma espectacular. – Un escenario con un crecimiento nulo o moderado consigue disminuir las emisiones de gas de efecto invernadero, el desempleo, la deuda y la pobreza al mismo tiempo que el PIB progresa.

Decrecimiento.

El decrecimiento propone una visión más radical y apela a un cambio de paradigma al cuestionar el productivismo ya sea en un sistema capitalista o en otro modelo económico. Peter Victor, economista canadiense y autor del libro «Managing Without Growth: Slower by Design, not disaster», muestra un modelo macroeconómico en el que una tasa de crecimiento mínima o nula permite reducir las emisiones de gas de efecto invernadero, el desempleo y la pobreza. Su teoría inspiró a Tim Jackson, otro teórico del decrecimiento y autor de «Prosperity without Growth». En una reciente conferencia, Peter Victor escenificó su teoría en Canadá, cuyos resultados mostraron los impactos sobre las emisiones de gas de efecto invernadero, el desempleo, la deuda, el PIB y la pobreza hasta 2035. Otro partidario del decrecimiento, el filósofo Dominique Bourg advierte: «Actualmente, cientos de millones de personas están remontando la escala de la riqueza, unos 300 millones en China y otros tantos en India, que han pasado a contar con unos ingresos de 5.000 a 20.000 dólares anuales. No cabe duda de que esta es una excelente evolución para los ciudadanos. Sin embargo, estas personas acceden a un tipo de vida y de consumo idéntico al nuestro, que conduce irrevocablemente a la catástrofe». El problema no es su enriquecimiento, sino el modo de vida que adoptan, que es el nuestro. «La desigualdad es flagrante, pero es el resultado del enriquecimiento de una parte de la humanidad, no del empobrecimiento de ciertas poblaciones. Por ello, debe ser reducida mediante el enriquecimiento de los pobres y no por el empobrecimiento de los ricos.»

El decrecimiento propone un tipo de consumo individual ecológico en el que prima el ahorro energético, los medios de transporte blando, una alimentación local y de temporada e incluso el compostaje de los residuos domésticos orgánicos. Sería necesario reequilibrar los niveles de vida satisfaciendo las necesidades básicas como la alimentación, la sanidad, la ropa, los transportes y la vivienda. Esto sería posible llevarlo a cabo en todo el planeta siempre y cuando se modificara gradualmente nuestro actual modo de vida. Mientras que el desarrollo sostenible propone un “mejor” consumo, el decrecimiento propone un “menor” consumo. El decrecimiento ve el consumo como útil para promover las relaciones sociales, no para coleccionar objetos. La reducción del tiempo de trabajo puede contribuir a conseguir una mayor plenitud personal y colectiva mientras que se consigue reducir la huella ecológica de forma razonable.

El decrecimiento propone llevar a cabo pequeños gestos diarios o incluso elecciones más determinantes como, volviendo al tema de los automóviles, cambiar el vehículo motorizado por la bicicleta o el transporte público.

Más información

Managing without growth

Prosperidad sin Crecimiento

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1 Comment

  1. La apuesta por del decrecimiento sin duda es la única salida a la actual crisis global, regreso a lo local y fomento de la autogestión… Gracias por el artículo!

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