De una ruina a un proyecto de futuro

De una ruina a un proyecto de futuro

- in Noticias
1484
0

El petróleo, el combustible de la sociedad tal y como la conocemos hoy en día, está dando sus últimos coletazos y el desarrollo de las energías renovables necesita un empujón definitivo. Y ¿qué mejor que generar la energía en el sitio donde va a utilizarse? Las ciudades son grandes consumidores de energía y harían bien en buscarse alternativas al transporte de combustibles desde otros lugares del mundo. En Chicago, dos oficinas de arquitectura, Gensler y 4240, han combinado la generación de energía y la rehabilitación de infraestructura urbana en desuso para crear su proyecto Hydrogenerator, una visión que convierte 4,5 kilómetros de vías de metro abandonadas en un invernadero y una planta de generación de hidrógeno.

El proyecto, galardonado con el premio Spark for International Design Excellence, constituye un buen ejemplo de la revitalización de la ciudad postindustrial. La línea Bloomingdale del metro de la ciudad de Chicago está formada por unas vías elevadas de unos 4,5 kilómetros de longitud que fueron abandonadas durante los 80 y que en la actualidad están siendo conquistadas por la vegetación y la basura. Esta línea, que recorre el corazón de la ciudad y conecta los barrios, el sistema de parques de la ciudad y el río Chicago, está en el punto de mira de una serie de arquitectos que han unido sus fuerzas para transformar una ruina en un proyecto de futuro.

El proyecto Hydrogenerator es la ambiciosa apuesta de un colectivo de arquitectos para transformar un tramo abandonado de metro elevado en mucho más que un espacio verde para los ciudadanos. El proyecto quiere transformar la antigua infraestructura en un invernadero multifuncional con unos 40.000 metros cuadrados de tierra cultivable durante todo el año que proveería de alimentos a los más necesitados de la ciudad (unas 500.000 personas en el condado de Cook según los últimos datos) y que destinaría al mercado local el resto de su producción de frutas y hortalizas. Bajo este invernadero, una cortina nano-fotovoltaica se encargaría de generar la electricidad necesaria para dividir las moléculas de agua (H2O) en oxígeno e hidrógeno puros: el oxígeno sería liberado a la atmósfera y el hidrógeno almacenado y utilizado para alimentar las escuelas públicas, logrando un ahorro del presupuesto de estas y evitando así los recortes y despidos que los profesores han estado sufriendo en los últimos años. El exceso de hidrógeno se vendería para su uso en los vehículos de combustible alternativo. Es este un proyecto que aúna diseño y eficiencia energética con la auténtica y verdadera base de la sostenibilidad, ya que tiene en cuenta tanto aspectos ecológicos como sociales.

Fuente

About the author

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.