Crecen las alternativas de comercio local y responsable

Crecen las alternativas de comercio local y responsable

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En Europa existen numerosas iniciativas de fomento del comercio local y el consumo responsable. Tarjetas de fidelización locales y regionales, monedas alternativas paralelas a las oficiales, que fomentan el consumo local y estimulan la vida de la comunidad, son algunas de las experiencias que se han desarrollado estos últimos años.

Un ejemplo de fomento de la economía rural lo encontramos en el municipio austriaco de Langenegg, en la región del Vorarlberg. Este pequeño pueblo de 1.100 habitantes incluyó hace unos años una moneda local llamada «Talento», que pretendía frenar la crisis de su economía rural y que iba acompañada de un eslogan que decía: «Vivid y consumid en Langenegg. Utilizad vuestros talentos». Hay billetes «Talento» por valor de un Euro, de cinco, de diez, de cincuenta y de cien que se pueden adquirir en el banco de la localidad o en la oficina de correos. Esta moneda se acepta en la tienda de la esquina, en la peluquería o en la carpintería local. En algunos comercios se realizan descuentos a los usuarios de un abono mensual en «Talentos». De la misma forma, con los «Talentos» se puede pagar el alquiler, los impuestos e incluso realizar donaciones a las asociaciones locales. Esta moneda interna y local sólo se puede canjear por euros en el banco local con una tasa del 10% que se destina a financiar proyectos municipales. A través del programa, los organizadores extrajeron una importante conclusión: las relaciones económicas de proximidad reducen el transporte motorizado, consolidan la producción local y propician el contacto social.

En la misma tendencia podríamos incluir a la ciudad del sur de Inglaterra, Brixton, la cuarta del Reino Unido que adopta su propia moneda local. En septiembre de 2009, esta ciudad acuñó su primer «Brixton Pound» en el contexto de su compromiso con el movimiento de transición, Transition Town Brixton, cuya finalidad es lograr la independencia energética y que sus habitantes adopten un modo de vida de bajo impacto. Al igual que en el caso de Langenegg y sus «Talentos» y el Euro, el «Brixton Pound» es una moneda complementaria a la libra esterlina. Con su nacimiento se implantó un sistema de fidelización mediante puntos cuyo objetivo es animar a los consumidores a frecuentar los comercios locales y apoyarlos en su competencia frente a las grandes cadenas comerciales internacionales, en especial en periodos de crisis.

Otras iniciativas que han logrado afianzarse con el tiempo son las tarjetas locales de fidelidad del proyecto londinense «Wedge», las tarjetas comunitarias americanas y los ecocheques belgas. La Tarjeta Medioambiente Plus, «Umwelt.plus.karte», de la ciudad alemana de Heidelberg, ha cumplido ya siete años. Esta tarjeta puede utilizarse para llevar a cabo compras de productos y servicios sostenibles: por 15 euros al año, sus portadores se benefician de descuentos de un 3% a un 10% en comercios y empresas que ofrezcan productos y servicios ecológicos y sociales. Esta tarjeta permite comprar con descuento alimentos ecológicos, servicios de compartir coche, de intercambio de herramientas de bricolaje, trabajos artesanales, museos etc.

Desde su puesta en funcionamiento en mayo de 2003, el proyecto, iniciado por el Instituto de Investigación Económica de la Ecología en colaboración con el ayuntamiento de la ciudad y diversas ONG,s locales, cuenta con 1.700 usuarios. Más allá del simple ahorro económico, la tarjeta está pensada para relacionar a los operadores involucrados en el desarrollo sostenible, contribuyendo de esa forma a la mejora de las relaciones sociales en la ciudad.

Fuente

Sobre el Brixton Pound (en español)

Proyecto Wedge Londres

UmweltPlusKarte Heidelberg

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