Crear una ciudad jardín

Crear una ciudad jardín

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El libro Growing a Garden City (crear una ciudad jardín), basado en la experiencia de la ciudad de Missoula, en el estado de Montana (EEUU), muestra cómo una pequeña ciudad apartada del mundo se está dedicando a enseñar a los jóvenes a cultivar sus propias frutas y hortalizas, lo que les ayudará a alimentar a sus familias en el futuro.

Growing a Garden City (crear una ciudad jardín) es un libro que narra la historia de quince ciudadanos de Missoula a quienes el trabajo en el campo les cambió la vida. Jeremy Smith, su autor, relata la historia de estos agricultores vocacionales, futuras madres, jóvenes drogadictos, personas sin hogar, presidiarios, ciudadanos con bajos ingresos… que de una u otra forma acabaron colaborando en uno de los diez huertos comunitarios de la ciudad. Todos ellos experimentaron un cambio rotundo en sus vidas y, juntos, colaboraron con la creación de todo un sistema de agricultura urbana y alimentos locales. El libro narra la historia de Garden City Harvest, una organización sin ánimo de lucro que trabaja conjuntamente con diversas pequeñas granjas y huertos comunitarios en Missoula, Montana, para producir frutas y hortalizas destinadas a los bancos de alimentos locales, los comedores públicos y la venta directa en mercados.

Garden City Harvest atrae la colaboración de ciudadanos de todo tipo mediante diversos esquemas de funcionamiento: por un lado están quienes alquilan un terreno con el objetivo de cultivar sus propios alimentos. Por otro lado, existen voluntarios que ofrecen su trabajo a cambio de alimentos frescos y de temporada. La organización colabora asimismo con diversos programas de reinserción, entre los que se encuentra el tribunal de menores de la ciudad, que ofrece la posibilidad a los jóvenes con problemas de iniciar una rehabilitación mediante el trabajo en el campo. Los estudiantes de la universidad de Montana y los niños que visitan las instalaciones son otros grupos de población que participan en las labores de cultivo. Growing a Garden City no solamente ofrece historias de individuos que cambiaron sus vidas mediante la agricultura. Además, el libro cuenta con siete secciones sobre huertos de estudiantes, huertos comunitarios, programas de cooperativas de consumidores y agricultores (CSA), formación comunitaria, terapia de cultivo, y mucho más, ofreciendo información a quienes deseen organizar o involucrarse en una comunidad de cultivo, en cualquier lugar del país y del planeta. “La gente sabe lo que son los alimentos locales. Saben lo que es un huerto comunitario, lo que significa el término agricultura urbana. Pero toda esta información les llega de forma dispersa.

Este libro reúne esos conceptos y ofrece una información completa”, afirma Jeremy Smith. Según informa el autor, el libro es una guía para otras ciudades que quieran llevar a cabo un proyecto similar al de Missoula. “La historia de esta gente y de sus barrios puede ser la tuya y la de tu gente”, dice Smith. “Missoula es una ciudad pequeña y pobre. Uno de cada cinco habitantes aquí vive por debajo del umbral de la pobreza. Además, se encuentra bastante aislada y cuenta con una temporada de cultivo muy corta, unos 100 días al año. Aún así, aquí se demuestra todo lo que se puede conseguir si se intenta” . Las historias de estos individuos son la muestra de que es posible alimentarse de forma sana incluso si no vives en un ambiente rural o una zona elitista en la ciudad, y de que los huertos y las granjas llevadas por voluntarios, incluso en un clima no propicio, pueden proveer de alimentos a la población. Además, el cultivo de alimentos puede colaborar con la solución de problemas sociales modernos, desde la pobreza a la adicción, pasando por el sentimiento de desconexión tan común en nuestra vida contemporánea. Los huertos comunitarios constituyen un punto de encuentro con la naturaleza y nuestros vecinos, los alimentos de que nos proveen aportan un sentimiento de arraigo en la comunidad.

El prólogo del libro es del visionario de la ecología Bill McKibben, que afirma sobre el mismo: “En enero de 2010 los medios de comunicación revelaron que, en 2009, una de cada cuatro familias norteamericanas había estado al menos un día sin poder comprar los alimentos necesarios por cuestiones económicas. Esa misma semana se publicaron los datos de diversos estudios que coincidían en que un tercio de los norteamericanos no solamente sufrían de sobrepeso, sino que eran obesos. Tras un siglo y medio de declive, en los últimos años el número de huertos en el país ha comenzado a aumentar de forma rápida. La mayoría son cultivos pequeños que producen alimentos locales para la comunidad local. Los jóvenes se decantan por la agricultura cada vez en mayor número. La venta directa en los mercados es el sector del comercio de alimentos que más ha crecido en el ámbito nacional”, afirma McKibben en el prólogo. Esta situación, un claro indicativo de que los estadounidenses no saben alimentarse, puede revertirse de forma sencilla.

“Bravo por los agricultores de la Ciudad Jardín de Missoula. Espero que su ejemplo se siga expandiendo por el planeta. Nunca lo hemos necesitado tanto, nunca lo hemos deseado de tal forma”. Extracto del libro Growing a Community Garden En las cooperativas de consumidores y productores de alimentos (CSA) se fomenta la relación directa entre el agricultor y el consumidor. Los agricultores se benefician asegurándose una clientela constante. Los socios, por su parte, disfrutan de unos alimentos más frescos y sabrosos, en muchas ocasiones a precios inferiores a los que se encuentran en el mercado. Para ambas partes, existe una recompensa adicional: el contacto humano, la satisfacción que proporciona a los agricultores conocer a los miembros de la comunidad que consumen sus productos y a los consumidores saber quién y cómo cultiva sus alimentos.

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  1. ¡Qué iniciativa tan hermosa y útil! Me parece genial, por un lado, obtienes alimentos sanos y a muy bajo costo y por otro, el hecho de cultivar con tus propias manos te hace darte cuenta de la importancia de la naturaleza, de los ciclos, de la vida. Te vuelves más respetuoso con el entorno, pero también con los demás. ¡Felicidades por la revista! Como siempre estupenda.

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