Consumo masivo vs. biodiversidad

Consumo masivo vs. biodiversidad

- in Noticias
1891
0

Los países más poderosos del planeta siguen esquilmando los recursos de los más desfavorecidos sin que ninguno de los numerosos estudios que han demostrado sobradamente los perjuicios que causan sobre la biodiversidad los detenga. El consumidor occidental debe conocer el impacto de muchos productos que compra habitualmente y que contribuyen a la desaparición de muchas especies animales. El consumo de productos importados como el café, el té, azúcar, textiles y pescado, además de otros productos elaborados, es directamente responsable de una pérdida alarmante de biodiversidad en los países donde se producen. Los países ricos, a través del consumo masivo dopado por la publicidad, ponen en peligro la supervivencia de muchas especies animales que ya de por sí son muy vulnerables. Una de cada tres especies de estos animales se encuentra amenazada debido a la pérdida de biodiversidad que conlleva el cultivo y posterior exportación de ciertos productos tales como el café o la madera.

Científicos de la Universidad de Sydney, Australia, han llevado a cabo un exhaustivo estudio que tenía por objetivo analizar el impacto medioambiental de más de 5.000 millones de cadenas de aprovisionamiento. Durante los cinco años que duró el estudio los científicos encontraron una relación entre la amenaza de extinción de 25.000 especies y la elaboración y el consumo de más de 15.000 productos en 187 países. La investigación se centró en el comercio mundial de bienes relacionados con la pérdida de biodiversidad tales como el café, el cacao y la madera para la construcción y sus resultados son mucho más exactos y fieles que los obtenidos por estudios anteriores. Además, la investigación revela de forma mucho más clara las interacciones entre el comercio de estos productos y la extinción de especies animales. Este estudio, publicado en la versión online de la revista Nature el 6 de junio 2012, revela que en países como Madagascar, Papúa Nueva Guinea, Sri Lanka y Honduras, la producción agrícola destinada masivamente a la exportación es la responsable de la pérdida de entre un 50% y un 60% de la biodiversidad. En México y en América Central el hábitat del mono araña se está viendo diezmado por las plantaciones de café y cacao. Además del impacto de un cultivo dirigido exclusivamente a la exportación y por consiguiente plagado de graves problemas laborales y de derechos humanos, hay que contar con el tremendo impacto que supone la construcción de infraestructuras en plena selva para facilitar el transporte de la mercancía. En Papúa Nueva Guinea, 171 especies están amenazadas por la explotación de minas y de la selva cuyos productos se destinan a unos pocos países compradores. No menos de 60 de estas 171 especies podrían desaparecer debido a la tala de árboles cuya madera se destina al sector de la construcción en Japón. En Indonesia, las explotaciones agrícolas (especialmente el cultivo de palma para la producción del aceite de palma), amenazan a 294 especies, entre las que se encuentra el tigre. Los investigadores del estudio afirman que los principales destinos de aquellos productos cuya producción entraña todos estos peligros para la biodiversidad son Estados Unidos, La Unión Europea y Japón. Ante esta sinrazón, el consumidor occidental debería exigir un estricto etiquetado de los productos que catalogara su origen y su impacto medioambiental, así como la relación con la pérdida de biodiversidad que conlleva su cultivo. Por otro lado, se debería exigir la elaboración y puesta en marcha de una reglamentación internacional que regulara el comercio de aquellos productos que amenacen la biodiversidad y la supervivencia de las especies.

Fuente

About the author

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.