Conservar las semillas para proteger la cultura local

Conservar las semillas para proteger la cultura local

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El hambre de beneficios rápidos, de lucro y de poder de las grandes multinacionales agroindustriales está acabando con la biodiversidad agrícola que tantos años costó conseguir. Las semillas autóctonas son el fruto del paciente trabajo de mujeres y hombres agricultores de todo el mundo. Estos agricultores han ido mejorando la adaptación de dichas semillas y, con ello, han garantizado la soberanía alimentaria de sus regiones participando también en la conservación de la cultura local. La Red Andaluza de Semillas, en colaboración con la Fundación Biodiversidad, edita el “Manual para la utilización y conservación de variedades locales de cultivo. 10 preguntas básicas sobre variedades tradicionales”, un trabajo muy interesante para informarse y comprender un asunto de vital importancia para nuestro futuro.

Las variedades de semillas y plantas tradicionales o locales son el fruto de antiguos y largos procesos de mejora llevados a cabo por agricultores según métodos tradicionales. Estos continuos procesos han creado unas variedades adaptadas a las condiciones climáticas y a los suelos de los lugares así como una resistencia superior a plagas y enfermedades locales. De esta forma, el agricultor tradicional goza de mayor autonomía al poder ir seleccionando las semillas en función de sus necesidades. Además, el agricultor ahorra al no tener que recurrir a la compra anual de semillastal y como ocurre con los agricultores industriales y su relación con las multinacionales agroquímicas. Estas variedades están presentes en la gastronomía regional y campesina desde hace miles de años y forman parte de la cultura y la identidad de las distintas zonas. Al haber sido seleccionadas por la agricultura tradicional, con un uso mínimo de aportes químicos, estas variedades son fácilmente adaptables a la agricultura ecológica. Estas semillas se seleccionaron según criterios de adaptabilidad a los diferentes ecosistemas y a las características de la alimentación de la sociedad tradicional. Conservar este tipo de variedades equivale a conservar una cultura milenaria que debemos respetar. Por otra parte, los agricultores recuperan el control de sus cultivos y conservan los saberes y métodos tradicionales sostenibles que, de otra forma, pasarían al olvido.

Las variedades tradicionales no están sometidas a ningún sistema de propiedad privada que obligue a pagar derechos a ninguna empresa por multiplicarlas o guardar las semillas de un año para otro.

Entre agricultores, el intercambio de semillas era una tradición que se llevaba a cabo de forma gratuita y que fomentaba un tipo de investigación basada en la adaptabilidad y las necesidades reales de la población. Sin embargo, durante estas últimas décadas, los sistemas agrícolas tradicionales han ido desapareciendo, siendo sustituidos por otros sistemas industriales cuya finalidad no es otra que el rendimiento y el beneficio económico. Este tipo de agricultura, fomentada por las grandes compañías agroquímicas, esclaviza al agricultor y le hace dependiente de las semillas e insumos fabricados y vendidos por estas multinacionales. El agricultor pasa a ser un mero consumidor de semillas, limitándose a sembrar aquellas que se le proporcionan.

En este contexto, es de agradecer que aún queden agricultores que conservan sus semillas, así como el trabajo de las redes locales de semillas que luchan por dinamizar, fomentar y conservar estas variedades. Estas redes se encuentran por todo el territorio español e integran tanto a agricultores profesionales como a aficionados que conservan y producen variedades tradicionales y participan en redes de intercambio y resiembra. Para conseguir este tipo de variedades basta con acercarse o colaborar con alguna de estas redes locales.

Ferias.

Las Ferias de la Biodiversidad Agrícola se organizan anualmente por todo el Estado español. En estos eventos se realizan intercambios de semillas de variedades tradicionales. Existen ferias comarcales y de comunidades autónomas y una estatal (la última se llevó a cabo en Quart de Poblet, Valencia). Estos espacios abiertos fomentan la participación de agricultores con el objetivo de que los saberes y técnicas sostenibles se sigan compartiendo al mismo tiempo que se generan contactos y se crea la imprescindible red que sustentará la lucha por la conservación de la cultura agrícola tradicional.

¿Qué podemos hacer?

Como ciudadanos, podemos apoyar la conservación y colaborar en la lucha para conseguirla, podemos participar junto a los agricultores en la recuperación de variedades tradicionales, además de: – Consumir productos de variedades tradicionales y de temporada. – Disfrutar la diversidad de aromas y sabores que ofrecen las recetas y usos de estas variedades. – Solicitarlas en las asociaciones de consumidores y tiendas habituales. – Sembrar nuestro propio huerto con variedades tradicionales. – Participar en las Redes de Intercambio y Resiembra. – Participar en las Ferias de Biodiversidad Agrícola.

Red andaluza de semillas

Manual para la utilización y conservación de variedades locales de cultivo. 10 preguntas básicas sobre variedades tradicionales

Red de semillas

El rincón de la biodiversidad

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