Cómo el estado favorece al petróleo

Cómo el estado favorece al petróleo

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Precisamente el mismo día en que la Comisión Europea se propuso revisar la Directiva de Impuestos sobre los productos de la energía y electricidad, se publicaba un nuevo estudio que demuestra que las imposiciones fiscales sobre los combustibles utilizados en el transporte por carretera han descendido, en términos reales, 10 céntimos por litro desde 1999. Si dichos impuestos se hubieran adaptado a la inflación y se hubieran utilizado los ingresos para reducir los impuestos sobre la renta de las personas físicas, se podrían haber salvado 350.000 puestos de trabajo, la importación de petróleo podría haberse reducido en 11.000 millones de Euros y las emisiones de CO2 debidas al transporte por carretera serían un 6% inferiores.

La organización francesa por un transporte sostenible «Transport&Environment» (T&E) ha llevado a cabo un estudio cuyas sorprendentes conclusiones revelan que los impuestos sobre los combustibles fósiles son, en términos reales, 10 céntimos de euro más baratos que en 1999. Según indica el estudio «Fuelling Oil Demand: What happened to fuel taxation in Europe», la media de impuestos sobre el combustible descendió de 0.59€ el litro en el año 1999 a 0.49€ el litro en 2010. Dado que el consumo se mantuvo estable durante este periodo, el resultado es una disminución de los ingresos estatales de un 16%, pasando de 180.000 millones de Euros a 152.000 millones en 2010.

Jos Dings, director de T&E, afirmaba: “los países de la unión Europea que se encuentran con problemas de liquidez y que están intentando equilibrar sus cuentas no deberían bajo ningún concepto aumentar los impuestos sobre el trabajo, responsables directos de la pérdida de empleo«. Este estudio demuestra que un aumento de los impuestos sobre el combustible podría haber salvado miles de puestos de trabajo al mismo tiempo que se disminuían las emisiones y las importaciones de petróleo. Evidentemente, a los conductores no les hace ninguna gracia que los precios del combustible se disparen, pero en estos tiempos de crisis económica, esta es una opción mucho más justa que el aumento de los impuestos sobre el trabajo para todos, que priva a la gente de sus puestos de trabajo”. De la disminución media de 10 céntimos por litro en los impuestos sobre el combustible, tres céntimos fueron provocados por el aumento de consumo de diesel. En 1999, el porcentaje de consumo de diesel era algo superior a 50%; hoy en día, este consumo alcanza los dos tercios. La consecuencia de este aumento de consumo de diesel en detrimento de otros combustibles es una disminución de los ingresos por impuestos provenientes de transporte por carretera, y un descenso de los ingresos medios por litro de combustible.

Otros seis céntimos se deben a que la mayoría de los estados miembros no han adaptado sus impuestos sobre el combustible a la inflación, lo que ha provocado la caída de los ingresos estatales en términos reales. Debido a que los precios del petróleo han aumentado a más del triple entre 1999 y 2010, los conductores están pagando aproximadamente 100.000 millones de euros más en importaciones de petróleo que en 1999, pero 32.0000 millones menos en impuestos. Remontándonos algo más en el tiempo, en términos reales, los precios de 2010 eran aún inferiores a los de 1981 y 1982, después de la crisis energética de 1979.

El estudio también indica la importancia de que la UE establezca unas tasas mínimas sobre el combustible: estas tasas protegerían a los estados contra los países pequeños que se encuentran estratégicamente situados y que reducen sus impuestos sobre los combustibles atrayendo a los transportistas, que llenan sus depósitos en ellos en lugar de en los países vecinos. Este hecho obliga a los países vecinos a reducir a su vez los impuestos sobre el combustible para ser más competitivos. Dings comentaba al respecto: “Los luxemburgueses ganan 1.500 Euros per cápita de los camiones y los automóviles particulares que vienen a llenar los depósitos a expensas de sus vecinos. Las tasas mínimas de la UE han colaborado a reducir este impacto, pero dichas tasas deben ajustarse a la inflación y reflejar el gran número de conductores que se han pasado el diesel. Los puertos francos del impuesto sobre el combustible, como Luxemburgo, son malos para el conjunto de Europa”. T&E hace un llamamiento para que se aumenten las tasas mínimas sobre el combustible para el transporte en carretera; para que el impuesto sobre el diesel sea mayor que el de la gasolina; para que los impuestos reflejen el balance energía/emisiones de CO2 por litro de cada uno de los combustibles. Además, la organización exige de la UE que ajuste de forma automática las tasas mínimas de los combustibles a la inflación, que elimine el actual sistema de prohibición de imposición para la aviación, el transporte marítimo y la pesca y que imponga una tasa sobre los agrocombustibles en función de su contenido energético y su impacto global sobre el medioambiente.

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