Comercio justo y sostenibilidad

Comercio justo y sostenibilidad

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Desde hace 35 años, el comercio justo tiene en cuenta la dimensión del desarrollo sostenible: el 50% de los productos alimentarios comercializados con su sello provienen de la agricultura ecológica (ya sea certificada o no), no se permiten los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), se promociona la práctica de la agroforestería, el artesanado se elabora a base de productos reciclados y solamente se utilizan tintes naturales.

No obstante, el carácter sostenible del comercio justo sigue siendo poco conocido. Los productos importados de países lejanos, algo frecuente en el comercio justo, hoy en día tienen mala fama. El consumidor concienciado, que se siente culpabilizado por el impacto medioambiental de sus actos cotidianos, piensa que el hecho de comprar estos productos que provienen de América Latina o de Asia no constituye un acto muy ecológico. Pero la realidad, cuando se lleva a cabo un análisis más profundo y se tienen en cuenta factores que intervienen en la producción y los beneficios colaterales que genera el comercio justo, demuestra todo lo contrario.

Es cierto que importar arroz o zumos de frutas de Laos, por ejemplo, emite gran cantidad de gases de efecto invernadero debidos al transporte. Por otro lado, la relación comercial que propone el comercio justo, permite la construcción de pantanos para el riego de dichos arrozales, la fabricación de abonos orgánicos, la plantación de verduras en alternancia con el arroz (hecho que propicia un aporte muy útil de nitrógeno y humus) y la lucha biológica contra los insectos. Estos métodos ecológicos resultan muy positivos ya que evitan las emisiones de gas de efecto invernadero relacionadas con la fabricación de abonos químicos, contaminantes muy utilizados por la agricultura convencional. Sin el apoyo económico que el comercio justo aporta a los campesinos asiáticos no se hubieran podido desarrollar este tipo de proyectos. o cabe duda que desarrollando este tipo de actividad, que supone una ”relocalización” de la economía, se habrá conseguido aligerar de forma importante el impacto medioambiental de la producción y el comercio de alimentos y bienes de consumo. De igual manera, los productos artesanales (decoración, bisutería) son muy criticados e incluso juzgados como superfluos. Sin embargo, aunque el impacto positivo de esta actividad sobre el medioambiente, en este caso, no es tan evidente, la producción de piezas de artesanía y su posterior comercialización supone un ingreso complementario que permite a muchos campesinos mantener una agricultura de subsistencia que, a su vez, ayuda a frenar el éxodo rural.

Este tipo de economía se supervivencia evita que muchas familias, al no poder subsistir con sus propios medios, se vean obligadas a ir a vivir a las periferias de las ciudades para poder encontrar un trabajo y comer. Estas familias ya no cultivarán y consumirán sus propios productos, sino que comprarán alimentos baratos, muchas veces traídos del otro lado del mundo. El comercio justo apoya los métodos de producción respetuosos con el medioambiente (sobre todo la agricultura familiar a pequeña escala) y aporta unos beneficios reales socioeconómicos y culturales.

Es, por lo tanto, un tanto injusto considerar únicamente los impactos relacionados con el transporte de los productos. Sin embargo, es indispensable optar, siempre que se pueda, por el consumo de productos provenientes de “circuitos de proximidad” de nuestra propia región y evitar la compra de productos agro-industriales de baja calidad. La asociación francesa “Artisans du Monde”(Artesanos del MUndo), propone una solución consistente en desarrollar un comercio justo relocalizado en las zonas más próximas al lugar donde se produce, con el fin de evitar al máximo las exportaciones. Brasil, Perú, Bolivia e India están desarrollando redes de comercio justo en sus países. En Francia, la red AMAP (asociación para la conservación de la agricultura campesina) propone volver a crear una relación justa y solidaria entre productores y consumidores a escala local.

Fuente

Artisans du Monde

AMAP

Foto portada, «La Petite»

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