Comer sano desde el colegio

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Los distribuidores de bebidas a base de azúcar están en el punto de mira de los responsables de la salud escolar. Es básico que en el colegio se ayude a comprender a los jóvenes y a los padres la importancia de seguir una alimentación sana. En Europa nunca tuvo tan altas tasas de sobrepeso entre los jóvenes escolares. Los comedores escolares deberían servir de trampolín para los productos ecológicos. Por una parte se ayudaría a los jóvenes y por otra se potenciaría una economía necesaria.

En Suiza se han tomado el asunto de la alimentación escolar muy en serio. En Zúrich se aplicarán nuevas reglas a partir de finales de 2009. Los puestos de alimentos situados en los alrededores de los colegios deberán clasificar los alimentos que venden en tres categorías: verde, amarilla y roja. La última, la roja, identifica aquellos productos que hay que evitar consumir a toda costa. En la Suiza francófona, cada día son más los colegios que se suprimen las máquinas distribuidoras de bebidas a base de azúcar. Además, en algunos cantones se quiere prohibir la distribución de la “comida basura”, en Ginebra, una diputada propondrá una moción para prohibir este tipo de comida en los colegios obligatorios. Según los especialistas, el número de adolescentes con sobrepeso no cesa de aumentar. En Suiza, casi uno de cada cinco adolescentes de entre 6 y 12 años sufre sobrepeso.

Se pierde la costumbre de comer en casa a mediodía, las comidas en familia descienden un 30% desde los 13 a 14 años. Un 50% de niños entre 15 a 16 años desayunan fuera del domicilio, lo hacen en los restaurantes escolares o en los supermercados situados cerca de los colegios. Se prohibirá la entrada de comida basura al interior de las instalaciones escolares. Pese que algunos comedores escolares ya proponen menús equilibrados, las máquinas expendedoras de dulces y otro tipo de «alimentos» suponen una tentación difícil de evitar para los alumnos que no cesan de “picar” a deshoras. La correlación entre el consumo de bebidas azucaradas y el sobrepeso es muy estrecha. Los colegios tienen el deber de conservar una coherencia con los mensajes sobre salud pública que difunden algunas de las materias. Es la base sobre la cual se prepara el proyecto de prohibición de las máquinas expendedoras en los pasillos de los colegios. En los casos en los que dichas máquinas sean la única opción de comprar alimentos para los estudiantes, se propondrá que ofrezcan productos sanos.

De todas formas, la supresión de las bebidas azucaradas no es la solución final a los problemas de obesidad infantil, hay que actuar sobre el conjunto de agentes y de la oferta alimentaria. Y en estas cuestiones el tema se complica al entrar en juego intereses políticos y económicos. El aspecto más problemático de la obesidad infantil es la fuerte atracción de los jóvenes hacia la comida basura. En 2007 se puso en marcha un proyecto piloto en dos colegios de Ginebra durante seis meses que consistía en situar una máquina de productos sanos al lado de las clásicas. El proyecto fracasó. A los jóvenes no les interesaban los productos sanos de la máquina de al lado. La esperanza: según un estudio norteamericano, los jóvenes consumen comida basura porque es más barata y más accesible, dicho estudio comprobó que disminuyendo la barra de cereales a la mitad de precio sus ventas se doblaron. ¿Qué ocurriría si se expandieran los establecimientos de comida rápida sana y ecológica?

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