Ciudadanos europeos y desarrollo sostenible

Ciudadanos europeos y desarrollo sostenible

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La calidad de vida en la ciudad y el consumo fueron los dos temas principales de una encuesta europea sobre el desarrollo sostenible realizada en 2009 cuyos resultados se publicaron recientemente.

Un 30% de ciudadanos europeos ven el reciclaje y la reducción de resiudos como dos hábitos clave para reducir el impacto medioambiental de sus compras. Según el eurobarómetro sobre consumo y producción sostenible realizado en 2009, un 19% de los encuestados consideraba que la compra de productos fabricados según métodos respetuosos con el medioambiente así como la adquisición de aparatos domésticos de bajo consumo energético eran comportamientos eficaces para reducir su impacto sobre el medio ambiente. La mayoría de ciudadanos coincidía en la necesidad de que las etiquetas de los productos ecológicos informaran acerca de su reciclado.

La información sobre las emisiones totales de CO2 de un producto no eran prioritarias para los consumidores, aunque fueron muchos los que demandaron un etiquetado obligatorio sobre la huella ecológica de los productos. ¿Impuestos verdes? Para fomentar la compra de productos ecológicos, más de un 50% de los ciudadanos europeos se mostraban favorables a una reducción en los impuestos de aquellos productos menos contaminantes, así como a un aumento en los que más contaminan. Los ciudadanos más conscientes del impacto de sus compras sobre el medioambiente son los que más demandan un aumento de las tasas fiscales de aquellos productos más contaminantes.

La credibilidad de los productores verdes.

La confianza de los europeos en aquellas empresas que destacan el carácter ecológico de sus productos registra un descenso paulatino. Aproximadamente la mitad de los encuestados afirmó desconfiar de dicha publicidad. El número de ciudadanos que no confían en absoluto en ewte tipo de publicidad dobla al de quienes confían plenamente en ella. Llaman especialmente la atención los casos de Holanda, con un 78% de consumidores que no confian en la publicidad verde, Luxemburgo con un 61% y Francia con un 60%. Los ciudadanos que dan mayor importancia a las etiquetas de los productos ecológicos son quienen más confían en la publicidad de los productores.

La vida en la ciudad.

La calidad de vida en la ciudad se mide según una serie de criterios que conforman los pilares del desarrollo sostenible: la cuestión social, el empleo y el medioambiente.

Social.

En 54 ciudadades de las 75 en las que se llevó a cabo la encuesta, la mayoría de ciudadanos coincidía en la necesidad de mejorar el acceso a tratamientos sanitarios. Un análisis más profundo de los resultados de la encuesta muestra la existencia de una fractura entre ciudades del oeste de Europa, donde la satisfacción de los ciudadanos con los servicios sanitarios es más bien alta, y las ciudades del sur y el este de Europa, donde los ciudadanos se declaran muy insatisfechos. El número de ciudadanos insatisfechos suele ser muy superior al de los que se declaran satisfechos. Los transportes públicos y la movilidad son citados como el talón de aquiles de la calidad de vida en muchas ciudades.

En materia de empleo, solamente en 6 ciudades (Estocolmo (61%), Copenhague (57%), Praga (56%), Múnich (54%), Ámsterdam (53%) y Varsovia (52%)), la mayoría de los encuestados afirmaba que encontrar empleo les resultaba sencillo. En 62 ciudades eran mayoría los ciudadanos que reconocían una gran dificultad a la hora de encontrar un empleo; en muchas de ellas, doblaban en número a quienes lo encontraban sencillo.

En el plano medioambiental, la contaminación del aire es uno de los grandes problemas para la gran mayoría de ciudadanos europeos. Los ciudadanos que perciben su ciudad como un lugar sano para vivir son aquellos que también opinan que se han tomado medidas y se han adoptado los compromisos necesarios para luchar contra el cambio climático.

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