CES, el comercio sin dinero

CES, el comercio sin dinero

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Comunidad de intercambios sin dinero
CES (Community Exchange System) es un sistema comunitario que facilita el intercambio de bienes y servicios entre sus usuarios tanto en el ámbito local como internacional. CES es una red global de comercio complementario que funciona sin dinero en el sentido estricto de la palabra.

CES es una comunidad virtual de intercambio de servicios. Con sede en Sudáfrica y constituida como una organización sin ánimo de lucro, esta comunidad, al contrario que el sistema de intercambio económico, no utiliza una moneda física. La idea de que se necesita contar con una moneda para poder llevar a cabo una actividad mercantil es antigua y resulta cada vez más irrelevante en esta era de las tecnologías de la comunicación. La información puede reemplazar a las monedas de forma sencilla y, al mismo tiempo, eliminar la mayor parte de los problemas asociados con el dinero estándar.

La ventaja de este sistema de intercambio es que, debido a que no cuenta con una moneda en sí, no requieren de una autoridad que la fabrique o la provea, y además no se requiere contar con ella para empezar a realizar intercambios. En CES, el dinero es una base de datos que guarda la información sobre quién prestó qué servicio a quién y quién vendió qué a quién. Debido a que la moneda no se crea ni es restringida por un tercero, no puede escasear, mientras que en el sistema económico sí puede haber falta de liquidez.

El sistema CES recopila y distribuye un directorio de los bienes y servicios que sus usuarios ofrecen, junto con la lista de sus necesidades y sus requisitos. Cuando un usuario necesita algo que se ofrece en el directorio, contacta con el vendedor y se lleva a cabo el intercambio. El comprador “paga” al vendedor mediante la firma de un documento comercial del vendedor, o entregando un documento tipo cheque en el que se valora el servicio prestado o el bien adquirido.

Un administrador introduce los datos de deudas e ingresos en el sistema, donde las ventas quedan registradas como créditos y las adquisiciones como débitos. Por su parte, los usuarios reciben un balance periódico de su cuenta en el que pueden verificar el estado de sus intercambios. A pesar de que este es un sistema de intercambio que no incluye impuestos, sus intenciones son nobles: pretende crear un sistema más justo en una sociedad en la que la riqueza esté distribuida según la aportación de cada uno, no según su habilidad para “hacer dinero”.

En los países en los que el sistema ha llegado a formar parte del intercambio diario, los gobiernos han decidido ignorar el vacío fiscal al darse cuenta de que este sistema supone un importante ahorro en los costes sociales.

En algunos casos, el propio estado ha decidido cobrar sus impuestos en servicios por parte de CES. La ventaja de que la red sea internacional es que los créditos que se ganan en un país pueden ser gastados en otros, y que se puede realizar un intercambio en una zona geográfica que se pretende visitar.

En todo el mundo existen diversos sistemas de comercio similares que son conocidos comúnmente como Sistemas de Intercambio Comunitarios (CES), Sistemas de Intercambio Comercial Local (LETS), sistemas de comercio basados en el crédito mutuo, o bancos de tiempo.

Aparte de utilizar la información en lugar de las monedas para efectuar una transacción mercantil, los sistemas de intercambio se centran en la comunidad con la intención de fomentar su desarrollo y mantener la riqueza allá donde esta se crea. CES no ofrece solamente este intercambio local, sino que también ofrece la posibilidad de llevar a cabo un intercambio a escala global, intercomunitaria. Los sistemas de intercambio complementarios fomentan la verdadera riqueza de las comunidades y contribuyen a la recreación de un sentido de valoración y autoestima entre sus usuarios.

En todos los lugares donde se aplica este sistema existe la sensación de que la comunidad está adquiriendo un valor añadido, sumando bienes y servicios que quizás antes no se ofrecían. Este tipo de intercambios es una buena fuente de bienes y servicios que pueden ser escasos en los altibajos de la economía y servirán para proteger a la comunidad de las fluctuaciones de la moneda nacional.

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