Cerveza, pan, patatas: el cambio climático modifica nuestros alimentos

Cerveza, pan, patatas: el cambio climático modifica nuestros alimentos

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Investigadores de la Universidad de Hohenheim: «los gases de efecto invernadero no solamente modifican el clima,sino también las materias primas para nuestra alimentación«.

Las patatas se vuelven venenosas, la cerveza ya no tiene espuma y el pan no se puede hornear… los gases de efecto invernadero no solamente modifican el clima,sino también nuestros alimentos, según los experimentos de la Universität Hohenheim. En un experimento en el que se aplicaron las últimas tecnologías, los agroecólogos expusieron trigo, cebada y patatas a las condiciones medioambientales que,de seguir este ritmo contaminante,serán las del futuro. El resultado: no solamente el rendimiento, sino que también la composición de las plantas se modifica, y no para bien. Desde el sótano retumban las máquinas del centro ecología de la Universidad de Hohenheim: en el centro de la sala se encuentra el Profesor Dr. Andreas Fangmeier del Instituto de Agroecología, que habla sobre las distintas plantas que han crecido en las seis cámaras climáticas: “Lo especial es que en estas cámaras climáticas podemos simular el clima y la concentración de CO2 del futuro con la finalidad de comprobar la calidad de los frutos”. En las cámaras encontramos tomates, brotes de soja y habas, que están expuestos a un clima mediterráneo. En tres de las seis cámaras hay una concentración de CO2 que se espera tenga la tierra en unos 50 años. La cebada, el trigo y las patatas ya se sometieron en anteriores experimentos de los agroecólogos de Hohenheimer a similares condiciones, en los que se comprobó la calidad de los frutos. El resultado es descorazonador: mediante un valor elevado de CO2 en el aire, las plantas crecen mejor y producen más frutos, pero su calidad disminuye considerablemente”, afirma el Profesor Dr. Fangmeier. “Al trigo le falta la capacidad de pegarse, por lo que ya no puede hornearse el pan; la cerveza apenas produce espuma y las patatas fritas pueden ser hasta venenosas para el ser humano.

Además, debido a que las plantas destinadas a consumo animal no poseen tantos nutrientes, los ganaderos deben proveerles de mayores cantidades de alimento«. Todo ello se debe a las concentraciones de proteínas de las plantas, que se ven modificadas: en condiciones de grandes cantidades de CO2, las plantas requieren menos proteínas, y por ello menos nitrógeno en las hojas. «La composición del aire del futuro traerá consigo el aumento de efectividad de ciertas enzimas de la planta, que requerirá menor cantidad de nitrógeno, así como otros microcomponentes que son importantes para nuestra alimentación. En un periodo de 50 a 100 años, debido a las condiciones climáticas, las cosechas de las plantas que utilizamos hoy en día no serán de suficiente calidad. Según nuestros resultados, vamos a tener que utilizar especies distintas a las de hoy en día para poder producir alimentos”. Además de las cámaras climáticas, el Profesor Dr. Fangmeier investiga sus cultivos de colza al aire libre. Las plantas crecen en los sistemas llamados FACE (Enriquecimiento de CO2 al Aire Libre), consistentes en anillos expendedores de CO2 de dos metros de diámetro en el campo de cultivo. Lo especial de este tipo de experimento es que la colza crece en condiciones reales en lo que al clima se refiere, pero con una elevada concentración de CO2. «A pesar de que la colza es un vegetal muy utilizado por el ser humano, apenas se ha investigado en cuanto a CO2 se refiere. La colza se utiliza como alimento para personas y animales, además de como materia prima para generar Biodiesel”. Una vez realizada la cosecha, se podrán llevar a cabo las pruebas pertinentes en cuanto a la calidad de la colza como alimento y para la producción de combustible.

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