Cambio climático ¿Qué se le puede pedir al Sur?

Cambio climático ¿Qué se le puede pedir al Sur?

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Mientras esta semana pasada se discutió en Poznan cómo llevar a cabo la estrategia para frenar el cambio climático, un estudio da pistas de cómo repartir de forma justa los esfuerzos que deben realizar los diferentes países para lograrlo.

En 2007, China se convirtió en el primer emisor mundial de CO2 por delante de los Estados Unidos. Según los pronósticos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda de energía de los países en vías de desarrollo superará a la de los países de la OCDE antes de 2015. Así pues, no es posible excluir a los países en desarrollo, como ocurrió durante las negociaciones del protocolo de Kioto, del esfuerzo colectivo que hay que realizar. Pero la prioridad de estos países, y de una forma legítima, sigue siendo el desarrollo sin tener en cuenta las consecuencias que dicho desarrollo pueda acarrear sobre el cambio climático, del cual son escasamente responsables.

El CO2 emitido se mantiene durante decenas de años en la atmósfera, y el gas acumulado hoy en día es en un 80% el resultado de las emisiones de los países ricos. Incluso en 2030, las emisiones de CO2 de un chino representarán solamente la cuarta parte de las de un americano del norte, según la AIE. En la reunión que se llevará a cabo en Copenhague a finales de 2009, se deben encontrar las formulas que permitan integrar a los países emergentes en el esfuerzo colectivo a realizar respetando su derecho al desarrollo. Reparto del esfuerzo mundial a realizar en 2020 para reducir las emisiones de CO2 en %

El colectivo de investigadores Ecoequity, propone un método. De entrada fijan un umbral de ingresos personal a partir del cual no se puede demandar ninguna contribución para la lucha contra el cambio climático. Se retienen 20 dólares por día y por persona (en función del poder adquisitivo), o sea un 25% más que el umbral de pobreza estimado por la ONU. Este cálculo comporta la exclusión del mecanismo de solidaridad a un 95% de los ciudadanos indios, 75% de los chinos y menos del 5% de los americanos. Seguidamente, los investigadores tienen en cuenta el nivel de responsabilidad calculando las emisiones de CO2 acumuladas desde 1990 ( fecha de referencia utilizada por el protocolo de Kioto) excluyendo aquellas emisiones debidas a las personas cuyos ingresos son inferiores a 20 dólares por día. De estos cálculos surge un índice de capacidad-responsabilidad que actúa como clave en el reparto de los esfuerzos a realizar que se indican en la tabla. Si se actúa inmediatamente, los investigadores de Ecoequity, basándose en datos del Grupo de Expertos Intergubernamentales sobre la Evolución del Clima (GIEC) y del informe Stern, evalúan el coste de la adaptación y de la lucha contra el cambio climático en un 1 % del PIB mundial siempre que se actúe inmediatamente. Este porcentaje equivale a una suma de casi 1000 billones de dólares en 2020. Para esta fecha, la Unión Europea deberá consagrar 216 000 millones de dólares para reducir sus impactos sobre el clima, es decir, un 1,12% de su PIB. Estos datos aportan una pista necesaria para articular el derecho al desarrollo y la lucha contra el cambio climático dado que las actuales tendencias corren el riesgo de seguir el mismo camino e incluso de agravarse: desde el año 2000, las emisiones de CO2 aumentaron una media del 3,5% anual, o sea cuatro veces más rápido que entre 1990 y 2000.

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