Cambio climático: errores y urgencias

Cambio climático: errores y urgencias

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El consumo de energía fósil empeora el cambio climático

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) publica cada año un informe sobre el estado de la producción de energía en todo el mundo, el «World Energy Outlook», que sirve de referencia tanto a dirigentes políticos como a especialistas en la materia.

El último de ellos, el “World Energy Outlook 2011», fue presentado a principios de diciembre y en él se exponen en forma de previsiones diferentes escenarios para los próximos años, unos más pesimistas que otros.

En todos los casos, además de los problemas se proponen una serie de medidas para solucionarlos.

  • Un primer balance más pesimista alerta sobre los siguientes problemas:
  • La crisis económica ha desviado la atención y banalizado las medidas políticas relacionadas con los retos energéticos y medioambientales.
  • Después de Fukushima, el futuro de la energía nuclear resulta más incierto que nunca. – La primavera árabe ha agudizado la inseguridad energética debido a los problemas de abastecimiento de petróleo.
  • Las tendencias mundiales de 2010 son negativas: récord de emisiones de CO2, retroceso de la eficiencia energética global pese a los discursos políticos y gastos máximos para la importación de petróleo por segundo año consecutivo.

En este contexto, la AIE estima que el petróleo podría alcanzar a corto plazo precios cercanos a los 150 dólares por barril. Según el escenario que el informe titula “ escenario 450”, “no podemos permitirnos aplazar las acciones contra el cambio climático si queremos lograr con unos gastos aún razonables el objetivo a largo plazo de limitar a 2 grados centígrados el aumento de la temperatura media mundial. En el escenario “nuevas políticas”, el nivel de las emisiones mundiales de CO2 acarrea a largo plazo un aumento de la temperatura media de más de 3,5 grados centígrados.

Si no se ponen en marcha nuevas medidas políticas, el mundo se dirige hacia una situación aún más peligrosa que puede llegar a un aumento de la temperatura de 6 grados centígrados o más.

Si no se ponen en marcha acciones radicales hasta 2017, el objetivo de los 2 grados centígrados será inaccesible para siempre.

En este sentido, según la AIE, “seguimos una trayectoria que nos lleva a un aumento de la temperatura media de 6 grados centígrados y aún no se percibe ninguna mejora”.
Si no se llevan a cabo acciones radicales hasta 2017, las infraestructuras energéticas ya existentes a esta fecha alcanzarán ellas solas el límite de emisiones de CO2 permitido hasta 2035 en el escenario “450”. El margen para la construcción de nuevas centrales, fábricas u otro tipo de infraestructuras sería inexistente a menos que las emisiones de éstas últimas sean nulas, posibilidad extremamente costosa.
Si aplazamos el momento de actuar, los ahorros que se consigan serán falsos ya que cada dólar que se deje de invertir en el sector de la electricidad antes de 2020, supondrá un gasto adicional 4,3 dólares una vez rebasada la fecha para compensar el aumento de las emisiones.

En 2010 se concedieron 66.000 millones de dólares en subvenciones a las energías renovables mientras que la ayuda pública a los combustibles fósiles alcanzó los 409.000. En este contexto, la AIE estima crucial mantener las ayudas a las energías renovables a pesar de la crisis:

Globalmente, estas ayudas deberían aumentar drásticamente en los próximos años al mismo tiempo que se disminuyen las ayudas a los combustibles fósiles.

Reducir la demanda.

Si bien a escala mundial el consumo crecerá debido a que regiones como el África Subsahariana y algunas del sureste asiático verán cómo se reducen las desigualdades en el acceso a la energía por parte de los ciudadanos, los países de la OCDE deberán disminuir su consumo.

Incluso países emergentes como China deberán comenzar a hacer esfuerzos para reducir su consumo energético y llegar a 2035 con unos índices similares a los de los países de la OCDE. En lo concerniente a la Unión Europea, la AIE indica que la demanda total de energía deberá disminuir y situarse antes de 2030 en los niveles de 1990 si se quieren tener posibilidades de alcanzar los objetivos climáticos. Según la AIE “la principal contribución a la consecución de los objetivos de seguridad energética y de protección del medioambiente proviene de la energía que no se consume.”

Menor protagonismo de la energía nuclear.

Resulta de especial importancia que una entidad como la AIE abra las puertas a un mundo desnuclearizado. La catástrofe de Fukushima ha puesto en evidencia las dificultades intrínsecas de la energía nuclear.

En un escenario en el que la energía nuclear cobra cada vez menos importancia, no se prevé construir ningún reactor en la zona OCDE y se acorta la vida de las centrales nucleares existentes. En este escenario se muestra que es posible reducir globalmente el recurso a la energía nuclear respetando el objetivo climático de los 2 grados centígrados de aumento máximo de la temperatura media si se reduce de forma drástica la demanda de energía primaria y se aumenta el recurso a las energías renovables.

Este escenario debe recurrir a una tecnología que aún no está disponible: la captación y almacenamiento de carbono (CSC), que propiciaría una reducción de un 18% de las emisiones del escenario “450”.

Por este motivo, es aún más importante aumentar los esfuerzos de moderación de la demanda y desarrollar las energías renovables.

Un acceso universal a la energía no tan costoso

En vísperas del año 2012, proclamado por la ONU como “Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos”, la AIE envía un mensaje que contradice los discursos que tratan de llevar el problema a la demografía mundial: resolver los problemas de acceso a la energía de 1.300 millones de personas que no tienen electricidad (20% de la población mundial) y de 2.700 millones que utilizan la biomasa tradicional para cocinar alimentos (40% de la población mundial), es algo completamente factible.

Estos problemas se resolverían destinando un 3% de la inversión energética total hasta 2030.
El acceso universal a la energía en 2030 aumentaría un 1% la demanda mundial de combustibles fósiles y de emisiones de CO2 asociadas, una cifra irrisoria si se tiene en cuenta la contribución al desarrollo humano y al bienestar.
Conclusión.

La AIE atribuye cada vez mayor importancia a las exigencias medioambientales, a las dificultades de la energía nuclear y a un acceso equitativo a la energía. Asimismo, la Agencia Internacional de la Energía ve en la moderación en regiones donde existe un excesivo consumo una de las claves para conseguir afrontar los retos medioambientales a que nos enfrentamos.

Por otro lado, la AIE apela de forma contundente a la responsabilidad del mundo de la política, cuyos acuerdos pactados en la última cumbre de Durban considera muy insuficientes y que excluyen cualquier posibilidad de alcanzar los objetivos de limitar el aumento de la temperatura media a 2 grados centígrados. Según la AIE es necesario aplicar políticas mucho más ambiciosas de forma urgente.

World Enery Outlook

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