Birmingham se sube a la bicicleta

Birmingham se sube a la bicicleta

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Se acaba la era del petróleo barato. Los expertos tenían razón: el petróleo ha llegado a su pico y ya nunca más podremos extraerlo al ritmo de hace unos años. Algunos ayuntamientos, conscientes del enorme reto a que se enfrenta una sociedad extremadamente adicta a los combustibles fósiles, están avanzando hacia la deshabituación de sus ciudadanos y colaborando en la creación de infraestructuras que faciliten esta transición. Este es el caso de Birmingham, en el Reino Unido, que este verano aprobaba un proyecto de más de 24 millones de libras esterlinas para hacer de esta ciudad un ejemplo del ciclismo urbano.

bicicletas La ciudad británica de Birmingham acaba de aprobar un proyecto mediante el que pretende transformarse en una capital del ciclismo comparable a Ámsterdam. De hecho, los británicos son grandes admiradores del sistema de ciclismo urbano que se practica desde hace décadas en Holanda, cuya capital supo hace ya tiempo dirigir la transición hacia el uso masivo de la bicicleta como principal medio de transporte, pese a unas condiciones climáticas adversas. Para ello, nada mejor que contar con unas buenas infraestructuras que permitan al ciclista circular sin miedo a sufrir un accidente.

¿Y por qué no vamos a hacerlo nosotros también? Esta fue la cuestión que se planteó el ayuntamiento de Birmingham, que decidió aprovechar la ayuda económica que ofrecía el gobierno central para aquellas ciudades británicas que quisieran mejorar sus infraestructuras para el ciclismo y presentaran los mejores proyectos. La antigua ciudad industrial, en cuyas calles reina el automóvil, cuenta en la actualidad con un porcentaje muy bajo de ciudadanos que realizan sus desplazamientos cotidianos en bicicleta: solamente un 1%. El ayuntamiento, dispuesto a multiplicar por diez esta cifra para el año 2023, se puso a trabajar con las organizaciones de ciclistas, consultorías, proveedores y agencias públicas de salud para diseñar un proyecto que lograra triplicar en dos años el número de ciclistas urbanos. Para ello se ideó la adecuación de los márgenes de los ríos, la creación de 70 millas de rutas ciclistas y la mejora de las 60 ya existentes, así como el lanzamiento de un programa de fomento de la bicicleta que imitara el exitoso programa Boris bikes de la capital británica. El plan era ambicioso y requería de una importante inversión por parte del gobierno central.

En un principio, según informa el consejero de sostenibilidad y transporte de la ciudad, el Ministerio de Transporte, encargado de dar el visto bueno al proyecto, no estaba muy convencido de las posibilidades de la ciudad. Sin embargo, la campaña llevada a cabo por el diario local Birmingham Mail, llamada Cycle City, se encargó de resolver todas las dudas que pudieran surgir al respecto.

Para involucrar a la sociedad se organizó una exposición sobre el tema, se regalaron 200 chalecos reflectantes entre la población, se divulgó el lema “Más Verde, Más Rápido, Más en Forma” y se cerraron durante seis semanas los túneles A38 en el centro de la ciudad para promover el ciclismo urbano como medio de transporte cotidiano desde la periferia hasta el centro. Los ciudadanos no tardaron en demostrar su entusiasmo y su apoyo al proyecto, llevados por su deseo de vivir en una ciudad menos contaminada, menos colapsada y más saludable.

En agosto de 2013 el Ministerio de Transporte concedía las subvenciones necesarias para llevar a cabo el proyecto. Con esta iniciativa, el ayuntamiento de Birmingham y el gobierno central están mostrando hacia dónde tiende el transporte y la movilidad urbana de las ciudades del futuro. Es este un claro ejemplo sobre cómo la involucración del ciudadano en los proyectos gubernamentales constituye un impulso decisivo para que estos salgan adelante.

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