Antes de consumir, compartir

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¿Para qué invertir un dinero en algo que puedo conseguir prestado o alquilado? Si existen ya muchos objetos o máquinas infrautilizados, ¿por qué aumentar su número? El consumo colaborativo es una tendencia basada en la lucha contra el hiperconsumismo, es un conjunto de acciones y toma de decisiones de consumo en las que premia el sentido común, la solidaridad y las ganas de cambiar el mundo en el que nos movemos a diario. Con la ayuda de la tecnología existente podemos conseguir cada día un mayor número de servicios de bajo coste y de bajo impacto. Más que un antídoto contra la penuria económica, el consumo colaborativo es una forma de protesta y una forma de vida en la que el individuo vale por lo que es y no por la cantidad o calidad de bienes que posee. Hoy en día, dadas las circunstancias a que nos enfrentamos, el ciudadano debe comprender que todo es más difícil cuando uno está solo. La sociedad actual propicia una serie de injusticias que hacen necesaria una reacción del ciudadano para tratar de compensarlas, y uniéndose a otros es más fácil conseguir objetivos, sea cual sea su dificultad. En este contexto, todos poseemos la capacidad de transmitir nuestros conocimientos, nuestros bienes o los servicios que podamos prestar y ponerlos a disposición de quien los necesite. Del mismo modo, también podremos recibir este tipo de valores siempre y cuando haya habido alguien que los haya puesto a disposición de la sociedad. En España, el consumo colaborativo va ganando terreno y adeptos.

Debido al fuerte componente social que conlleva, es normal que sea un público más joven, acostumbrado al uso de nuevas tecnologías, quien ejerza de motor de esta forma revolucionaria de consumir. Sin embargo, conforme se vaya desarrollando, el consumo colaborativo se extenderá a otros ámbitos y otro tipo de personas. Las ideas no faltan. Automóviles, pisos, comida, tareas del hogar, jardín, huertos, wifi, servicios varios y toda una gama de propuestas se encuadran dentro de un tipo de consumo en el que se lleva a cabo una estrecha colaboración entre quien ofrece y quien demanda. En todos los intercambios o interacciones hay un denominador común: la comunicación entre personas en un sistema en el que todos ganan. Este aspecto socializador del consumo colaborativo es ideal para que muchas personas pasen a la acción y pongan a disposición de los demás conocimientos que, de otra forma, pasarían al olvido.

Cualquier persona puede participar de este consumo y de una economía solidaria basada en el intercambio o trueque de bienes, servicios y conocimientos. Motivados por diferentes necesidades o motivos (económicos, sociales y medioambientales) los intercambios e interacciones colaborativos pueden ser de mayor o menor magnitud en función del servicio propuesto y del contexto en que se dan. Un ejemplo de cómo evoluciona este tipo de consumo lo encontramos en el caso “La Lavadora del Vecino”, una idea que nació en Francia a raíz del deseo de comunicación y encuentro entre personas que residen en el mismo barrio. Una vez vaya creciendo, muchos usuarios verán en él ventajas económicas y prácticas. ¿En qué consiste “La Lavadora del Vecino“? “La Lavadora del Vecino” es un servicio de lavadoras compartidas que permite a quienes no poseen una encontrarla en su barrio. El funcionamiento es el mismo de casi todas las actividades del consumo colaborativo: relacionar a quienes no dispongan de una lavadora con quienes, teniendo una, deseen ponerla a disposición de los demás a cambio de una remuneración económica o simplemente del disfrute que conlleva relacionarse con otras personas.

Desde sus inicios en febrero, “La Lavadora del Vecino” ya cuenta con 200 miembros y 100 lavadoras en Francia. Mediante una página web muy funcional y un lanzamiento exitoso, los creadores de la idea, estudiantes de la escuela Skema Business School, tratan de promocionar este servicio y conseguir nuevos usuarios. Para la promoción del servicio, los estudiantes utilizan el portal MoviLab, un laboratorio en vivo de acción ciudadana y de incubación de ideas y proyectos de modos de vida sostenibles.

La Lavadora del vecino

Barcelona Actúa

Consumo Colaborativo

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