Ámsterdam quiere ser ciudad inteligente

Ámsterdam quiere ser ciudad inteligente

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A comienzos de 2009, la ciudad de Ámsterdam emprendió una serie de iniciativas para llegar a ser una ciudad inteligente y ocupar el primer puesto en ahorro energético en toda Europa.

El programa «Smart Grid – Intelligent City» reúne agentes locales e internacionales en torno a un mismo objetivo: hacer que tanto lugares de trabajo como hogares evolucionen hacia un consumo energético más sostenible. La empresa gestora de la red de electricidad de Holanda Alliander, el organismo de desarrollo regional AIM y la empresa consultora Accenture forman parte de este proyecto que pretende reunir más de quince iniciativas piloto en dos años para lograr una reducción global de un 40% de las emisiones de CO2 con respecto a las registradas en 1990.

El puerto de Ámsterdam es uno de los primeros sitios que se beneficiará de estos proyectos. Desde septiembre de 2009, se instalarán 73 bornes eléctricos para alimentar transbordadores comerciales y cruceros. Unas 700 viviendas sociales del barrio de Geuzenveld, al oeste de la ciudad, se equiparán con contadores inteligentes y con sistemas de información destinados a controlar el consumo energético. En la parte vieja de la ciudad se inauguró recientemente una “calle climática” a lo largo de la cual las papeleras comprimen los residuos y cuyos edificios recuperan el agua de la lluvia a través de sus cubiertas.

Según explica Maikel van Verseveld, responsable del programa “Amsterdam Smart City Accenture Pays-Bas”, “Estas viviendas serán capaces de revender su excedente de energía a otros edificios. Tratamos de poner en marcha vehículos limpios y que sean capaces de producir energía. La reducción de la iluminación en las calles, casi siempre excesiva, también forma parte de nuestro proyecto”.

Tanto consumidores como empresas del sector de la energía y los recursos naturales, expresan una voluntad común de cambiar

Para concienciar a los ciudadanos, los equipos técnicos debieron analizar concienzudamente sus hábitos de consumo y sus desplazamientos. De estos análisis surgió la idea de los despachos desplazables, destinados a reducir el impacto de los trayectos al trabajo. Gracias a este sistema, el lugar de trabajo se desplaza a voluntad del usuario y no crea una obligación de movilidad. “Para conseguir crear este tipo de programa, hay que estudiar cada ciudad caso por caso. Evaluar sus puntos fuertes y sus disposiciones con el fin de desarrollar una red tecnológica competente y específica”, explica Maikel van Verseveld. Todas estas iniciativas emprendidas por la ciudad de Ámsterdam hacen presagiar quela ciudad inteligente del futuro se concebirá basándose en el respeto medioambiental.

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