Alimentos perdidos entre el hambre

Alimentos perdidos entre el hambre

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Los norteamericanos desechan más del 40% de los alimentos que producen para el consumo. Esto se traduce en un coste anual de más de 100 mil millones de dólares. Mientras tanto, los precios de los alimentos y el número de norteamericanos que no tienen suficiente para comer siguen aumentando. Jonathan Bloom, periodista estadounidense, vivió dos experiencias en el año 2005 que le hicieron darse cuenta de la cantidad de alimentos que se desechan en su país: por un lado, el voluntariado que llevó a cabo en una cocina comunitaria en Washington D.C., un hogar para los sin techo que recupera alimentos desechados por restaurantes y supermercados, le hizo darse cuenta de los excesos que se cometen en este tipo de establecimientos. Otra actividad que le abrió los ojos fue su participación en la cosecha de cultivos abandonados, que de otra forma se habrían echado a perder, y su posterior distribución entre los necesitados.

Una de las ironías más patéticas del siglo veintiuno es que las naciones que se denominan desarrolladas desechan cantidades enormes de alimentos, mientras la gente muere de hambre en otros lugares del planeta

Ambas experiencias ilustraban la abundancia agrícola desaprovechada en el país y le llevaron a iniciar una investigación que culminaría con su libro «American Wasteland».»Si miras a tu alrededor, verás desechos alimentarios por todas partes«, afirma Bloom en su blog Wasted Food. «En los restaurantes, debido a las enormes raciones, e incluso en tu propia nevera. Si logramos hacer que la gente se dé cuenta del problema, podemos empezar a solucionarlo«. En su libro, Bloom sigue la pista de los alimentos que se producen en EEUU, la mitad de los cuales acaban en el vertedero o se pudren en los campos. El periodista analiza los motivos por los que se desperdician tantos alimentos, desde cómo se cosechan y comercializan hasta que se desechan, por ejemplo, por miedo a servir alimentos en mal estado una vez ha pasado la fecha de caducidad. Bloom estudia también la psicología del proceso: nos hemos acostumbrado a ver los alimentos como el símbolo de la abundancia americana, y deberían estar disponibles en cualquier época del año en todas las temporadas y en cantidades ilimitadas. «Los actuales índices de derroche y de crecimiento de la población no pueden coexistir durante mucho más tiempo«, advierte. A su vez, Bloom propone una serie de soluciones inteligentes para modificar los hábitos tanto individuales como colectivos y así «preservar nuestra Tierra y a sus habitantes, su salud y su ética«. Bloom también encuentra algunos indicios de esperanza de que esta tendencia se invierta: muchas tiendas de comestibles y restaurantes ceden sus residuos alimentarios a cocinas públicas y otras instituciones caritativas. Algunos agricultores con conciencia social empiezan a retomar la antigua práctica de dejar que los pobres recojan lo que les sobra.

Al igual que en su libro, Bloom da consejos a través de su blog sobre cómo evitar el desperdicio de alimentos en el hogar. Los consejos son sencillos de llevar a cabo y de lógica incontestable: planear las comidas antes de ir de compras; hacer una lista de la compra detallada y no salirse de ella; servir porciones de tamaño razonable; guardar los restos y reutilizarlos… Más información (en inglés): Wastefood http://www.wikio.es