Ahorrar, reciclar, crear

Ahorrar, reciclar, crear

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Vivimos en la sociedad de la abundancia. A diario nos vemos rodeados de objetos de utilidad dudosa de los que muchas veces no sabemos cómo librarnos. De vez en cuando, en una fiebre de orden, nos decidimos a desprendernos de todos los objetos, prendas de vestir, y utensilios que hace ya un tiempo que no utilizamos. Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado qué ocurre con la enorme cantidad de objetos que desechamos habituados como estamos a un consumo de usar y tirar? Los artistas y artesanos Cristina Pino y Gustavo Suasnábar, de CG Reciclado artístico, quieren, mediante sus brillantes piezas realizadas a partir de materiales de desecho, despertar nuestras conciencias sobre un tema cada vez más delicado.

Una vez ha finalizado el ciclo de vida de un producto, a su propietario se le presentan diversas opciones: puede arrojarlo a la basura, con lo que el objeto en cuestión, dependiendo de la gestión del municipio donde se encuentre, acabará enterrado junto con los demás desechos, acumulándose en un vertedero o, peor aún, incinerado, emitiendo todas sus partículas tóxicas a la atmósfera. La segunda opción es la del reciclaje: si el objeto en sí es lo suficientemente “reciclable” como para ser descompuesto en sus diferentes partes y si su propietario tiene la inquietud y las ganas de hacerlo, las piezas quizás acaben siendo fundidas con materiales similares para dar forma a un nuevo producto reciclado, normalmente de menor calidad y utilizando una enorme cantidad de energía en el proceso. Ante estas opciones, el consumidor responsable se aferrará a las primeras dos erres de las normas del cuidado del medioambiente, “Reducir” y “Reutilizar”, y confiará la tercera, “Reciclar”, a las manos de un experto que logre aumentar la calidad y el valor de un producto que, en principio, estaba destinado al desecho. Las obras de Cristina Pino y Gustavo Suasnábar, de CG Reciclado artístico, son un buen ejemplo de supraciclaje: estos dos artistas y artesanos de origen argentino han sabido fusionar su pasión, el arte, con la utilización de materiales de desecho para crear unas piezas de una belleza singular.

“Nuestras series de peces constaban de obras muy elaboradas, en las que apenas se podía apreciar el material de que provenían (botellas pet en su mayoría). En nuestra serie de insectos, realizados a partir de cubiertos desechados por un restaurante de la zona, queríamos que se pudiera apreciar la materia prima.” Ahora, en su exposición “Manos a la Obra”, dedican sus obras a la reflexión sobre la falta de trabajo como consecuencia de la explosión de la burbuja inmobiliaria. La madera es la materia fundamental sobre la que gira esta exposición, que podrá visitarse del 10 de febrero al 10 de marzo de 2011 en el Hotel Junquera, en Vigo. Esta madera, extraída de materiales de desecho de una empresa local de reformas y derribos, es un símbolo de cómo podemos resurgir de las cenizas si somos capaces de abrir los ojos, ver y aprovechar lo que tenemos. “Las maderas que antiguamente se utilizaban en la construcción son de muy buena calidad”, resalta Gustavo. “Es sorprendente cómo nuestra forma de vida está considerando materiales perfectamente aprovechables como mera basura”.

“Comenzamos nuestra formación a finales de los años 80 en Argentina, trabajando con vidrio reciclado”, nos cuenta Gonzalo. En su país, en aquella época había una enorme concienciación medioambiental propiciada por el problema del agujero de la capa de ozono. “Al llegar a España, nos encontramos con una tremenda falta de difusión. Así fue como decidimos empezar a trabajar con materiales reciclados, utilizando los valores estéticos de la obra para llamar la atención sobre el enorme problema a que nos enfrentamos”. El consumismo desenfrenado, la sociedad de usar y tirar, las enormes cantidades de residuos que producimos son temas recurrentes en sus exposiciones. “Contamos con un sencillo método para llamar la atención sobre el problema”, continúa Gonzalo. “Nuestras materias primas las obtenemos de los residuos domésticos que nos suministran unas pequeñas cadenas de amigos y conocidos que hemos ido creando con el tiempo. Ellos siempre nos comentan que, al tener que almacenar sus desechos durante una temporada antes de dárnoslos a nosotros, se les hace muy visible la enorme cantidad de residuos que podemos llegar a generar”. Cristina y Gustavo utilizan a menudo para la producción de sus obras unas técnicas desarrolladas por ellos mismos.“La industria no deja de producir nuevos tipos de materiales, especialmente plásticos, derivados del petróleo. Las mezclas son cada vez más complejas, lo que hace su reciclado una tarea prácticamente imposible. Actualmente no existe una escuela que te enseñe cómo manejar estos materiales, ni su respuesta a tu manipulación, así que hemos tenido que ir inventándonos nuevas técnicas, aplicando la táctica de intentarlo tantas veces como sea necesario hasta dar con la solución”. Cristina Pino y Gustavo Suasnábar organizan talleres formativos y cursos y sus obras forman parte de diversas exposiciones sobre el reciclaje artístico, entre otras la Muestra Itinerante que el Drap-Art y el Instituto Cervantes organizaron en China y Japón en 2011.

Fotografías cortesía de CG Reciclado Artístico

CG Reciclado artístico

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