Ahogados en plástico

Ahogados en plástico

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En el Océano Pacífico hay una gigantesca balsa de plásticos flotando sobre las aguas. Es conocida como la Sopa de Plástico o Sopa Tóxica y está compuesta por 100 millones de toneladas de plástico que flotan en el Vórtice del Pacífico Norte. En el agua, hay tal cantidad de plástico que su porcentaje con respecto al del plancton es de 6 a 1. Cada año, debido a la ingestión de estos productos o al enredarse entre ellos, mueren un millón de aves y cien mil mamíferos marinos. Estas enormes cantidades de basura no biodegradable, provenientes de la tierra y de los barcos que navegan por las aguas del océano, acaban agrupándose debido a la acción de las corrientes marinas y formando un territorio semisólido altamente peligroso. Desde su descubrimiento hace más de una década, la Sopa de Plástico no ha dejado de crecer y se calcula que puede llegar a medir hasta dos veces la superficie de todos los EEUU continentales.

Desde que se hizo pública la existencia de la denominada Sopa de Plástico o Sopa Tóxica, en el Océano Pacífico, diversas organizaciones se centran en dar a conocer este problema y en educar al público sobre los peligros de los plásticos en el mar, para que se minimice su consumo. La Fundación Surfrider y su programa Rise Above Plastics (RAP) es una de ellas, y su página web contiene información gráfica imprescindible para quien desee profundizar más y unirse a la lucha contra este problema.

El plástico mata a 1,5 millones de animales marinos cada año.
Está en nuestros hogares, en nuestras oficinas, nuestros jardines y parques infantiles. Lo utilizamos para envasar alimentos, producir botellas y bolsas, cubiertos y utensilios, juguetes… Los plásticos, sin duda, nos han sido de gran ayuda para producir, envasar y transportar bienes de forma más sencilla, por menos dinero y, en algunos casos, de forma más segura que antes de su existencia. Sin embargo, los plásticos constituyen una enorme amenaza para nuestro planeta. Parte del problema es el plástico en sí. Las mismas cualidades que hacen de él un producto adaptable y duradero también lo convierten en una pesadilla para el medioambiente, porque no es biodegradable, sino que se fotodegrada, es decir, se desintegra ante la exposición a los rayos ultravioletas del sol en partículas cada vez más pequeñas. Esto significa que, a excepción del pequeño porcentaje de plástico que ha sido incinerado, prácticamente la totalidad de los productos de plástico que se han fabricado aún existe, aunque se haya modificado su forma y apariencia.
Técnicamente es posible reciclar la mayoría de los plásticos que existen. Sin embargo, hay muchos motivos por los que el reciclado no se está llevando a cabo, entre otros: debido a la necesidad de separar los distintos tipos de plástico para el reciclado; a la facilidad de obtenerlo y deshacerte de él de cualquier forma sin que te cueste dinero; a la falta de instalaciones para el reciclado o la reutilización y de un mercado para los productos reutilizados; a su bajo coste (puede resultar más caro reciclar y reutilizar los productos que fabricarlos de nuevo). Como alternativa, actualmente se están desarrollando los denominados bioplásticos que, en lugar de provenir de polímeros derivados del petróleo, provienen de fuentes de biomasa tales como el aceite vegetal, el almidón del maíz o los garbanzos, el azúcar de caña o la microbiota, un conjunto de microorganismos orgánico.
Estos “bioplásticos” cuentan con algunas ventajas con respecto a los plásticos provenientes del petróleo, pero aún queda mucho por hacer hasta que realmente se les pueda catalogar como respetuosos con el medioambiente. La campaña Rise Above Plastics tiene por objeto reducir el impacto de los plásticos en el medio marino despertando la atención sobre los peligros de la contaminación plástica y fomentando la disminución de los plásticos de un solo uso y el reciclaje de todos los plásticos. Al consumidor le ofrece diez sencillas formas de reducir su “huella de plástico” y ayudar a que estos no acaben en el medio marino.

La mejor forma de reducir la “huella de plástico” es practicar las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Los ciudadanos deben intentar en todo momento reducir la cantidad de plástico que utilizan mediante sencillos gestos: 1 – Escoge bolsas de tela para la compra y botellas de agua de metal o cristal reutilizables para el agua. 2 – No compres nada que venga con embalajes de un solo uso, exceso de envasado, pajitas u otros plásticos “desechables”. Lleva utensilios reutilizables en tu bolso, mochila o coche para utilizar en las barbacoas, meriendas o restaurantes de comida para llevar. 3 – Reduce el consumo diario de plásticos tales como las bolsas de bocadillos y los bricks de zumo, sustitúyelos por bolsas o cestas para la merienda que incluyan un termo. 4 – Hazte con una taza que puedas utilizar si acostumbras a pedir café para llevar en cafeterías, bares o restaurantes. Es una buena forma de reducir el consumo de tapas de plástico y tazas de plástico o recubiertas del mismo. 5 – Pásate al digital. Hoy en día, ya no hacen falta CDs, DVDs y demás soportes plásticos, cuando música y vídeos pueden adquirirse online. 6 – Busca alternativas a los productos de plástico que suelas utilizar. 7 – Recicla. Si tienes que usar plástico, intenta que sea del número 1 (PET) o del número 2 (HDPE), que son los que normalmente se reciclan. Evita las bolsas de plástico y la espuma de poliestireno, ambos materiales son muy difíciles de reciclar. 8 – Ofrécete como voluntario para una limpieza de playas. En todas partes existen asociaciones que las organizan. 9 – Apoya la prohibición total de bolsas y espumas de poliestireno y la imposición de una consigna para las botellas. 10 – Díselo a tu familia y a tus amigos, cuéntales la importancia de no consumir plásticos.

Rise above Plastics es un proyecto de la fundación Surfrider, una organización con sede en California formada por amantes del mar y las olas nacida hace más de 25 años para proteger y poder seguir disfrutando de lo que más aman.

Rise Above Plastics

Surfrider foundation

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