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La Comisión Europea ha publicado recientemente un estudio cuyas conclusiones cuestionan seriamente la viabilidad de los objetivos marcados por la política de agrocombustibles de la Unión.

Según un reciente estudio llevado a cabo por encargo de la Comisión Europea para analizar el potencial de los agrocombustibles en la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero en el transporte, para lograr dichas reducciones es imprescindible que los agrocombustibles se produzcan a pequeña escala, y nunca modificando el uso del suelo.

Según publicaba la organización independiente paneuropea Transport and Environment en su artículo de 19 de abril de 2010, existe un punto de inflexión a partir del cual la utilización de agrocombustibles dejaría de presentar ventajas medioambientales, provocando enormes aumentos de las emisiones. A pesar de que el informe de la Comisión Europea no define exactamente dónde se encuentra el punto de inflexión, los datos que se extraen de él dan a entender que, para la Unión Europea, la cifra equivale al uso de un 5% de agrocombustibles sobre el total de los combustibles utilizados en el sector del transporte. Las conclusiones del estudio afirman que el ahorro de emisiones de gas de efecto invernadero es real en aquellos lugares donde los cultivos destinados a la producción de agrocombustibles se llevan a cabo en terrenos “sobrantes”.

La modificación del uso del suelo conlleva unas consecuencias muy negativas en el plano medioambiental.

Estos descubrimientos van a ayudar a incluir el concepto de “modificación del uso del suelo” en el mapa político de la UE, y harán que se cuestione la viabilidad del objetivo de la UE de que un 10% de todos combustibles para transporte provengan de fuentes renovables para el año 2020. Otro informe publicado recientemente en el mes de abril de 2010 por la Agencia francesa de Medioambiente y de Control de la Energía, ADEME, afirma que los beneficios medioambientales de los agrocombustibles podrían cancelarse completamente una vez se tiene en cuenta el impacto indirecto del uso del suelo.

Un portavoz de la agencia afirmaba ante el diario francés Le Monde: “No deberíamos confiar en los agrocombustibles para reducir las emisiones de CO2 provenientes del transporte”. El mes pasado, T&E y otras tres organizaciones de protección del medioambiente iniciaron acciones legales contra la Comisión debido a la falta de documentación que confirmara los efectos negativos de la modificación del uso del suelo. La Comisión ha descrito estas acciones como “prematuras”, pero la falta de información ha sido criticada por varios miembros parlamentarios.

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