¿Vuelta al cole tóxica?

¿Vuelta al cole tóxica?

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Muchos de los utensilios que manejamos a diario contienen sustancias tóxicas nocivas para la salud. Para una persona adulta, la exposición a ciertos niveles de sustancias tóxicas no representa una seria amenaza, pero para los niños y mujeres embarazadas sí lo es. En esta época en la que los niños vuelven a los colegios, el material escolar supone, en la mayoría de los casos, una fuente de sustancias tóxicas que pueden generar diversos problemas de salud en nuestros niños.

En vísperas del nuevo curso escolar en Estados Unidos, la asociación “Center for Health, Environment & Justice (CHEJ)”, decidió enviar a un laboratorio diversos objetos que los escolares usan habitualmente (carteras, mochilas, tarteras, etc.). Los análisis revelaron que muchos de estos objetos contienen ftalatos, sustancias químicas utilizadas para reblandecer ciertos plásticos y hacerlos más flexibles y sólidos. Los ftalatos (ésteres de ácido ftálico) son considerados por la Agencia Norteamericana de Protección del Medio Ambiente como “sustancias que presentan o pueden presentar un razonable riesgo para la salud humana y para el medio ambiente”. Debido al riesgo que entraña esta sustancia, ya en 2008 fue prohibida para la fabricación de juguetes en Europa y, más recientemente, fue totalmente prohibida en Dinamarca. En Estados Unidos y en muchos otros países de todo el mundo la legislación no prohíbe el uso de ftalatos en la fabricación de material escolar.

De ahí la idea de la CHEJ de analizar estos objetos que usan los niños durante muchas horas diarias y que suponen una considerable exposición a dichos tóxicos. Los resultados del análisis revelaron que el 75% de los productos contenían ftalatos (55% de ellos contenían varios tipos de estas sustancias nocivas, hecho que da lugar al temido efecto cóctel al mezclarse en el organismo diversas sustancias químicas, propiciando efectos imprevisibles). El CHEJ exige una revisión de la normativa que regula el uso de este tipo de sustancias y un etiquetado que advierta de su presencia en los diversos productos. Además, se está tratando de avanzar en la creación de una guía que identifique aquellos materiales escolares menos dañinos para los niños. En Europa, la directiva o reglamento REACH concede a los ciudadanos el derecho a saber cuáles son las sustancias nocivas presentes en los productos que se encuentran en el mercado. En el momento que una sustancia ingresa en la lista de sustancias “preocupantes” en el REACH, pasa a requerir la autorización de la Comisión Europea para poder comercializarse. El problema es que esta revisión es muy lenta y muchas sustancias potencialmente peligrosas para la salud se comercializan mucho antes de que se lleven a cabo las pruebas pertinentes.

Para detectar sustancias nocivas en cualquier producto, el ciudadano europeo puede recurrir a la web de “Consumer Right to Know” (el Derecho a Saber del Consumidor). El procedimiento es sencillo: en primer lugar hay que seleccionar el producto que se desee analizar. Existen muchos productos de consumo habitual que contienen sustancias nocivas (cosméticos, aparatos electrónicos, colchones, tapices, utensilios de cocina, juguetes, etc.). Después, se envía por correo la solicitud de información según un modelo disponible en la web (desgraciada e incomprensiblemente no existe un modelo en español), en la cual se indica el producto, el fabricante etc. La ley obliga a las autoridades a responder en un periodo no superior a 45 días desde la recepción de la solicitud. Es aconsejable utilizar este servicio antes de comprar cualquier producto, especialmente si van a utilizarlo los niños.

Derecho a saber

Fuente

Modelo de demanda de información sobre la toxicidad de un producto en varios idiomas.

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