Pesticidas y parkinson, una relación oficial

Pesticidas y parkinson, una relación oficial

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Un decreto ley en Francia acaba de reconocer al parkinson como enfermedad profesional debido a la relación directa que tiene con el uso de pesticidas en la agricultura. El reconocimiento del parkinson como enfermedad profesional es un paso más hacia el reconocimiento de las enfermedades profesionales de los agricultores relacionadas con el uso de los productos fitosanitarios. Hasta ahora, todo lo relacionado con el uso de pesticidas en la agricultura permanecía silenciado. Sin embargo, la victoria judicial del agricultor francés Paul François contra la multinacional Monsanto el pasado mes de febrero constituyó una primicia que ha propiciado la toma de conciencia social sobre el peligro que estos químicos suponen para la salud pública y para el medioambiente.

El agricultor francés Paul François denunció a la multinacional del sector agroquímico Monsanto acusándola de haberle causado intoxicación debido a la inhalación de vapores de uno de sus herbicidas, el Lasso, retirado del mercado francés en 2007, cuando su peligrosidad era conocida desde hacía más de 20 años. El veredicto culpó a la multinacional, a la que responsabilizó de haber intoxicado al agricultor. Unos días después del histórico fallo judicial, decenas de profesionales de la agricultura se manifestaron a las puertas del Salón de la Agricultura para reivindicar que las enfermedades relacionadas con el uso de pesticidas fueran catalogadas como profesionales y que se prohibiera la utilización de aquellos productos cuya peligrosidad ha sido comprobada. El decreto que reconoce al parkinson como enfermedad profesional era muy esperado por parte de la asociación “Phyto-victimes”, creada en 2011, con ayuda de la cual Paul François consiguió derrotar a Monsanto y romper el silencio que reinaba hasta la fecha en torno al peligro que los pesticidas suponen para los agricultores. No obstante, Paul François tuvo que luchar durante cuatro años para ver finalmente cómo se reconocía su demanda. Muchos agricultores no corren la misma suerte y, después de ver cómo se desestiman una y otra vez sus denuncias, abandonan el proceso. El reconocimiento de la enfermedad de parkinson como enfermedad profesional y su consiguiente ingreso en el régimen de enfermedades agrícolas facilitará los trámites a aquellos agricultores a quienes se le diagnosticó dicha enfermedad menos de un año después de haber usado pesticidas.

Cada año se reconocen 4.900 patologías profesionales en los agricultores. Sin embargo, más de un 90% de ellas son problemas musculares y cervicales. A partir de ahora entrarán a formar parte de dichas enfermedades las causadas por el uso de químicos de síntesis. Algunas sustancias cuya peligrosidad es conocida son el arsénico, reconocido desde 1955 como causante de numerosas afecciones tales como cáncer e irritaciones; el benceno, clasificado como sustancia cancerígena; o el pentaclorofenol (PCP), prohibido en los pesticidas desde 2003. Según los expertos, las diversas enfermedades y afecciones evolucionan en función de los conocimientos científicos, pero la mayoría de las patologías relacionadas con los pesticidas aparecen de forma diferida 10, 20 o incluso 30 años desde que se comenzó a utilizar dichos productos. Un ejemplo claro es el amianto, del que apenas se habló en medicina laboral hasta 1960 y sólo en 1998 se le atribuyó responsabilidad sobre el cáncer. Por ello no se excluye que en los próximos años se descubran y reconozcan nuevas patologías relacionadas con la exposición a pesticidas y demás productos químicos habituales en la agricultura convencional e industrial.

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