Pesticidas, entre los lobbies y el sentido común

Pesticidas, entre los lobbies y el sentido común

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El lunes 29 de abril la mayoría de los países miembros de la Unión Europea votó a favor de la prohibición en todo el continente de los pesticidas neonicotinoides, acusados de matar a las abejas. Sin embargo, estos imprescindibles polinizadores no estarán a salvo hasta que la prohibición entre en vigor.

Ahora, la Comisión Europea tiene la última palabra para detener el uso de estos pesticidas y dar así el primer paso hacia la protección de la producción de alimentos y los ecosistemas de Europa. Las empresas químicas van a seguir defendiendo su muy rentable negocio y las organizaciones de lucha por la protección del medio ambiente piden que continúe el apoyo de los ciudadanos. Las abejas no son solamente un simpático visitante de nuestros jardines: son un elemento imprescindible para producir nuestros alimentos. Las abejas y otros insectos polinizan el 75% de los cultivos del mundo. La Unión Europea acaba de votar para prohibir el uso de pesticidas neonicotinoides por un periodo de 2 años, una decisión que ha sido respaldada por más de 2,6 millones de ciudadanos europeos, que mostraron su rechazo a través de campañas como la llevada a cabo por la plataforma Avaaz. Gracias a los esfuerzos informativos de miles de campañas que lucharon contra el intenso trabajo de presión por parte de los lobbies de las empresas químicas, algunos países como España y Alemania cambiaron sus posturas y han votado a favor de la prohibición. Quince de los 27 estados miembros de la Unión votaron el lunes 29 de abril por una suspensión de dos años del uso de pesticidas neonicotinoides (clothianidina, thiametoxam e imidacloprid).

Esta votación se realizó fundamentándose en una serie de prestigiosos estudios científicos que habían vinculado los neonicotinoides (el tipo de insecticida más utilizado en el mundo) con las enormes pérdidas del número de abejas reinas y enormes aumentos en el número de abejas “desaparecidas”, que no son capaces de volver a sus colmenas cuando salen a recolectar polen. Asimismo, una síntesis de 39 estudios llevados a cabo en 23 cultivos en el mundo entero, publicada este mismo mes de abril en la revista especializada Ecology Letters, confirmaba que las abejas son más abundantes en sistemas diversificados tales como los cultivos ecológicos. La Comisión Europea propuso la suspensión después de que la Agencia Europea de Seguridad en los Alimentos (EFSA) concluyera en enero que los tres neonicotinoides suponían un peligro inaceptable para las abejas. Los tres serán prohibidos durante dos años en los cultivos que tengan flores, tales como el maíz, la colza, el algodón y el girasol, de los que se alimentan las abejas.

Los sistemas de agricultura ecológica vienen demostrando desde hace muchos años la posibilidad de cultivar alimentos perfectamente sanos y en cantidades necesarias sin el uso de este tipo de químicos.

Sin embargo, no todos parecen contentos con el resultado de la votación: la futura prohibición representa un importante revés para la industria agroquímica, que cada año gana miles de millones con la venta de sus productos, y también para los ministros que votaron en contra argumentando que la prohibición perjudicaría la producción de alimentos.

Así, un portavoz de Bayer Cropscience ha afirmado: “Bayer sigue convencido de que los neonicotinoides son seguros para las abejas siempre y cuando se utilicen de forma responsable y correcta… Las verdaderas pruebas científicas no han sido escuchadas en el proceso de toma de decisiones”. Syngenta, que produce uno de los tres neonicotinoides que han sido prohibidos, afirmó: “La propuesta ignora gran cantidad de pruebas de campo que muestran que los pesticidas no dañan la salud de las abejas. La Comisión debería abordar las verdaderas razones del declive de la salud de las abejas: la enfermedad, los virus y la pérdida de hábitat”. Mostrando su cara más alarmista, la industria química ha advertido de que la prohibición de los neonicotinoides conllevaría la vuelta a la utilización de pesticidas más antiguos y más dañinos, así como a la pérdida de cultivos, pero los grupos ecologistas responden que esto no ha ocurrido durante las suspensiones temporales que han tenido lugar en Francia, Italia y Alemania, y que el uso de depredadores naturales y la rotación de cultivos puede formar parte de la solución a los problemas. En Italia, donde el gobierno ha tomado acciones decisivas y prohibido ciertos pesticidas neonicotinoides, la mortandad de las abejas en invierno se redujo más de un 50% en tres años”. Emma Hockridge, directora de política de la organización ecologista británica Soil Association, afirmaba sobre esta votación: “Esta es una victoria no solamente para las abejas y demás polinizadores, sino también para la ciencia independiente (…). La Comisión Europea y muchos gobiernos europeos han reaccionado de forma responsable ante las pruebas científicas que demuestran de forma clara que esta suspensión está justificada”.

Andrew Pendleton, que dirige la campaña de la organización Amigos de La Tierra, afirmaba: “Esta decisión es una importante victoria para el sentido común y para las poblaciones de abejas. La restricción del uso de estos pesticidas puede ser una hito histórico en la vía hacia la recuperación de estos polinizadores cruciales”.

En Bruselas, los países que votaron en contra de la prohibición fueron: Reino Unido, República Checa, Italia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Austria y Portugal. Irlanda, Lituania, Finlandia y Grecia se abstuvieron. Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Estonia, España, Chipre, Alemania, Letonia, Luxemburgo, Malta, los Países Bajos, Polonia, Eslovenia y Suecia votaron a favor de la prohibición. A pesar de que el voto de los 27 estados miembros de la UE sobre si suspender o no los agentes que dañan el sistema nervioso de los insectos fue apoyado por 15 naciones, no logró la mayoría necesaria, por lo que la determinación depende de la decisión de la Comisión Europea, que ya se ha posicionado a favor de implementar la prohibición. Tonio Borg, Comisario Europeo de Salud y Política de Consumidores, afirmó: “Nuestra propuesta se fundamenta en una serie de riesgos para la salud de las abejas identificados por la EFSA, de modo que la Comisión Europea continuará con su plan de prohibir estos pesticidas en las próximas semanas”. Sin embargo la semana pasada The Observer, el suplemento semanal del diario británico The Guardian, hacía pública una carta del secretario de Medio Ambiente del gobierno británico, Owen Patterson, a la empresa agroquímica Syngenta en la que se revelaba su complicidad y apoyo a las actividades de la multinacional y su intención de seguir luchando por sus intereses. Se espera que la Comisión Europea anuncie formalmente la prohibición en un plazo de unas semanas. Mientras tanto, las campañas de Greenpeace Gran Bretaña siguen en pie, porque, tal y como afirman en su página del Reino Unido: “Los grupos de presión no van a cejar en sus intentos por cambiar la decisión de la Comisión”.

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