Obsolescencia programada: el cebo del consumismo

Obsolescencia programada: el cebo del consumismo

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Es algo normal oír hablar de que los productos de hoy en día son menos robustos que los de antes: su ciclo de vida es menor y no es raro que un antiguo aparato de radio, por ejemplo, siga funcionando mientras que el que hemos adquirido recientemente ya se ha averiado y, como no merece la pena repararlo, ha acabado en el contenedor de la basura.

La sociedad de consumo se impuso en los países industrializados gracias a un mensaje en forma de promesa: la posibilidad de que todos los ciudadanos tendrían acceso a los bienes de consumo que aumentarían su confort y bienestar. El consumismo se ha convertido en un mal social que agrava el estado del planeta.

El consumo masificado supone una ventaja para los fabricangrtes ya que los costes de producción disminuyen sus beneficios aumentan de forma rápida.

Pero estos modelos de consumo y producción, basados en la máxima de consumir cada vez más productos, tienen un grave inconveniente: su impacto social y medioambiental, al igual que los beneficios de las grandes empresas, también aumenta. Los bienes de consumo que se fabrican hoy en día tienen una vida más corta.

En la sociedad de consumo, los productos se renuevan cada vez más a menudo. Pero, ¿cuáles son los factores que contribuyen a acortar la vida de los productos?

¿Qué razones son las que nos llevan a sustituir los aparatos averiados en lugar de repararlos?

Durante los últimos, 15 años el hábito de usar y tirar ha evolucionado al ritmo que marcaba la innovación tecnológica, cada vez más apoyada por los estados. Esta práctica insostenible también se ha visto favorecida por la astucia de los fabricantes, dirigida a convertir en obsoleto un aparato con el fin de que éste sea rápidamente reemplazado por un nuevo producto.
Algunos ejemplos de estas prácticas comerciales, que conllevan un aumento de los residuos, son el nuevo iPad o el cambio al sistema digital de las televisiones.
En Francia, la organización de protección del medioambiente Amigos de la Tierra y el Centro Nacional de Información Independiente sobre los Residuos (Cniid) llevan varios años alertando a las autoridades y a la sociedad sobre el aumento de la producción de residuos domésticos, en especial sobre los residuos eléctricos y electrónicos (DEE).
“Las montañas de residuos son sólo la punta del iceberg de las consecuencias de nuestros modos de vida basados en el consumo”, informan. “Detrás de ellas se esconden otro tipo de problemas tales como la explotación masiva de los recursos naturales y sus terribles consecuencias sobre el medioambiente y las poblaciones de los países del sur, especialmente en África y Asia.”
En su reciente informe “La obsolescencia programada, símbolo de la sociedad del desperdicio”, Amigos de la Tierra y Cniid recogen datos oficiales sobre la producción de residuos y el consumo de recursos naturales renovables y no renovables, además de diversos análisis de organizaciones universitarias, economistas, filósofos, etc.

El objetivo del documento es mostrar los entresijos de las sociedades consumistas y apelar a la toma de conciencia de las sociedades sobre los retos que implica la implantación de unos métodos de producción y consumo más sostenibles. El estudio aporta asimismo pistas sobre algunas soluciones que deberían ser tenidas en cuenta en los trabajos de investigación, en especial aquellas que buscan alargar la vida de los productos.

En Europa, se considera que la producción de una tonelada de residuos municipales equivale al consumo de 100 toneladas de recursos

Actualmente, con una media de consumo anual de materias primas de 60.000 millones de toneladas, consumimos casi un 50% de recursos naturales más que hace 30 años. La población de los países ricos consume hasta 10 veces más recursos naturales por habitante que los países pobres.

Un europeo consume 43 kg de recursos por día, por 10kg de un ciudadano africano.

Además del impacto directo sobre el medioambiente que supone la excavación de grandes cantidades de tierra, con la consiguiente eliminación de la vegetación y la destrucción de tierras fértiles, esta carrera por conseguir materias primas tiene consecuencias humanas y sanitarias desastrosas.

Un ejemplo de este impacto lo encontramos en Perú, que abastece de cobre a gran parte del mercado europeo. La extracción de este metal requiere grandes cantidades de agua, un recurso natural escaso para muchas poblaciones peruanas en las que, además, se registran concentraciones de plomo en la sangre de los niños tres veces superiores a las recomendadas por la OMS.

Otro ejemplo es el del Congo, país rico en recursos minerales (diamantes, cobre, oro, cobalto) que desde hace tiempo es objeto del deseo de países limítrofes, como Ruanda o Uganda, y víctima de tensiones sociales, saqueos y constantes fraudes.

Saqueo de recursos naturales: orígenes y consecuencias.
Dominique Bourg, filósofo y profesor de la facultad de geociencias y medioambiente de la Universidad suiza de Laussane:
“Lo que hace pocos años era una supuesta abundancia de recursos es hoy en día una inminente escasez. ¿Cómo hemos podido llegar a esta situación sin retorno? Esta situación es fruto de la propia lógica de nuestras sociedades occidentales democráticas, cuya finalidad es el enriquecimiento de la mayoría de ciudadanos. Y este enriquecimiento material de la gran mayoría se traduce en un crecimiento del P.I.B. En un momento dado, creíamos que con el desarrollo sostenible podríamos separar el crecimiento del P.I.B del consumo de recursos. Pero, a escala global, esto no funciona. Esta tendencia, propia de la organización de nuestra sociedad, es muy compleja y supone la intervención de múltiples parámetros que nos conducen a transgredir la capacidad de regeneración del planeta y a generar un enorme impacto sobre los diferentes recursos del planeta que, aunque son indispensables para nuestras economías, son limitados. Ya en diversas ocasiones se ha advertido sobre el peligro de llegar a esta situación: recordemos el Informe Meadows en el Club de Roma, en 1972. Hoy en día, las señales de la futura crisis aparecen de forma más evidente.”
¿Estábamos advertidos y no quisimos hacer caso a los expertos?
“Así es, por varios motivos. El primero es el que acabo de mencionar, y se debe al funcionamiento de nuestras sociedades.
El segundo reside en la idea del desarrollo sostenible, cuyo fracaso estamos constatando actualmente.
Y el tercero está de igual forma integrado en ciertos aspectos de la sostenibilidad: es lo que llamamos la “sustituibilidad”, es decir, el hecho de que el mercado acaba siempre por proponer alguna tecnología que nos va a permitir encontrar una solución o salida a los problemas.
La tecnología es extremadamente importante e imprescindible, pero no deja de ser una mediación entre nosotros y el mundo natural. Los recursos naturales no son reproducibles: solamente contamos con la tecnología que, en un momento dado, nos permitirá sustituir un recurso agotado por otro. En el momento en que la escasez de recursos haya pasado a ser sistemática, como es el caso de los metales, ya no contaremos con esta posibilidad.
La actual escasez de metales hay que entenderla como relativa, no como absoluta, aunque se anuncie un inminente agotamiento de las reservas explotadas conocidas. Probablemente encontraremos nuevas minas, aunque a mayor profundidad, lo que requerirá más energía para unas capacidades de extracción menores.
La sustituibilidad no presenta una alternativa a la utilización del capital natural, sino que sustituye unos recursos agotados por otros, lo que será cada vez menos factible en un planeta saqueado y devastado.”

Ver informe completo

Más información

Sobre la sustituibilidad

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1 Comment

  1. buenas, he visto el documental y me ha resuelto preguntas que llevo haciéndome toda la vida, de el porque las cosas no duran como antes. Soy comercial y mi dilema es el siguiente. Pensando en lo que me dedico y consciente de una “eco-nomia” sostenible me gustaría saber si hay alguna empresa que se dedique a vender productos que no sean obsolescentes de diferentes empresas porque si es así me encantaría poderlos ofrecer en mi zona, yo soy de Girona, gracias

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