Neveras colectivas contra   derroche alimentario

Neveras colectivas contra   derroche alimentario

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Neveras colectivas contra derroche alimentario

La cadena alimentaria tiene en el derroche a uno de sus mayores defectos. Son alimentos producidos, transportados y preparados que nunca acaban en la despensa ni en el frigorífico de un hogar. El desrroche alimentario supone elevar la huella ecológica del sector de forma muy relevante.   Según la asociación ecologista WWF en Suiza, el país helvético desperdicia un tercio de la comida que se compra. La mayor fuente de desperdicios procede de los hogares particulares, donde se desecha el 45% del total de alimentos.

Suiza es un país importador al que llegan diariamente enormes cantidades de productos fabricados lejos de sus fronteras. Este hecho hace que la huella ecológica del país se deba medir teniendo en cuenta esta «deslocalización» y no sólo las emisiones que se producen en el propio país. Por lo tanto el total del CO2 emitido es la suma de las emisiones directas (actividades en el país) e indirectas (importaciones).

La propia WWF publicó en 2012 un estudio sobre el desperdicio alimentario en Suiza. Dicho estudio afirmaba que para reducir el equivalente de 2 millones de toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera, bastaría con reducir el derroche alimentario un tercio. Es un objetivo realizable y realista.

Esto mismo pensaron 4 estudiantes suizas cuando se lanzaron a crear «Bern isst Bern» (Berna come Berna) con el objetivo de reducir el derroche alimentario de la capital suiza. El proyecto anti derroche alimentario consiste en la instalación de refrigeradores colectivos en los barrios. En estos frigoríficos colectivos se conservarán alimentos desechados por los supermercados además de los que pueden depositar los hogares vecinos. La idea es clara : reducir el impacto medioambiental que provoca el derroche alimentario al mismo tiempo que se ayuda a aquellas personas más necesitadas. Hay que recordar que el principal agente desperdiciador de alimentos son los hogares.

El proyecto pretende comenzar en el ámbito local para ir poco a poco extendiéndose por todo el país. Para lograr financiarse, instalaron unas cajitas al lado de los frigoríficos para que, quienes se sirven de los alimentos y puedan, dejen algo de dinero. También buscan patrocinadores para los frigoríficos.

A largo plazo, este proyecto puede contribuir a una reducción de un 5% del derroche alimentario total del país, lo que supondría dejar de emitir 300.000 toneladas de CO2 a la atmósfera mientras se aporta una ayuda rápida a quienes pasan mayores necesidades. Iniciativas similares tienen lugar en Alemania.

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