Los refrescos y el sedentarismo, una lacra para la salud

Los refrescos y el sedentarismo, una lacra para la salud

- in Alimentacion
866
0
Los referscos son una lacra para la salud pública

El consumo habitual de refrescos carbónicos azucarados son un verdadero problema para la salud en todo el mundo.

El consumo habitual de bebidas refrescantes azucaradas incrementa el riesgo de padecer dos tipos de diabetes, la tipo II y la diabetes Lada. Esta es al conclusión a la que llegaron científicos suecos en un reciente estudio.

La diabetes tipo 2 directamente relacionada con el consumo de refrescos

 

Este tipo de bebidas, cargadas de azúcares y multitud de aditivos, aumentan la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa.

Basta consumir dos de estos refrescos al día para incrementar el riesgo de padecer una enfermedad que aumenta sus registros como nunca antes.

 

Ls científicos suecos se sorprendieron al descubrir que el hábito a este tipo de bebidas también aumenta la probabilidad de padecer diabetes autoinmune.

Los refrescos azucarados ayuda a desarrollar enfermedades

 

Se estima que 1 de cada once personas en todo el mundo padece diabetes.

El reciente estudio sueco muestra que un consumo de más de 200 mililitros (una lata o botella pequeña), duplica la probabilidad de sufrir diabetes tipo II. Un hábito más profuso de al menos cinco refrescos al día, aumentaría 10 veces la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.

La diabetes tipo II, que afecta sólo en el Reino Unido a más de 3 millones de personas y que altera la respuesta del organismo a la insulina, está relacionada con un cierto estilo de vida y con la obesidad.

 

Saber más

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may also like

Un planeta en venta: el acaparamiento de tierras de cultivo

Cada vez es más común que las grandes multinacionales dirijan sus intereses hacia la tierra de cultivo. En los últimos tres años, las inversiones en tierras han propiciado que más de cincuenta millones de hectáreas cambien de manos. Grupos financieros, industriales e incluso gobiernos de países ricos están dedicándose a la producción de alimentos en terceros países, por lo general más pobres y que ya tienen problemas para garantizar la seguridad alimentaria de sus habitantes.