La ecología en Suecia no tiene trucos: quien contamina paga

La ecología en Suecia no tiene trucos: quien contamina paga

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Suecia adapta su fiscalidad al cambio climático

Suecia comenzó a luchar contra el cambio climático y la contaminación hace aproximadamente 30 años.

Ahora el país escandinavo ha logrado separar el desarrollo económico de las emisiones de gas de efecto invernadero.

 

Suecia espera poder conseguir un balance neutro de sus emisiones de CO2 hacia la mitad del siglo. El país funcionaría sin que su balance de emisiones resultara positivo.

 En Suecia quien contamina paga

Para quienes se dedican a estudiar el medio ambiente Suecia es algo así como un paraíso.

Según una prestigiosa universidad estadounidense, Suecia es actualmente el tercer país más ecológico del mundo muy poco por detrás de Finlandia e Islandia.

Entre 1991 y 2013, Suecia aumentó su PIB un 58% sin por ello haber aumentado su consumo energético y reduciendo ¼ sus emisiones de gas de efecdto invernadero.

 

Electricidad libre de carbono.

El 38% de la energía que consumen los suecos proviene de las nucleares, el 48% de las hidroeléctricas. El 4% lo abastecen entre la eólica y las centrales de cogeneración.

Los residuos forman parte de los recursos

Impuestos a los contaminadores.

Suecia entendió que para conseguir sus propósitos verdes y avanzar hacia la sostenibilidad y la ecología, era necesario reformar su sistema fiscal.

 

La nueva fiscalidad sueca elaboró leyes e implantó tasas a todas las actividades contaminantes:

 

  • Les aplicó un “bono malo” a los automóviles.
  • Prohibió verter residuos en vertederos.
  • Restringió el uso de abonos en la agricultura.
  • Aplicó una tasa para los atascos de automóviles.
  • Aplicó una tasa sobre la energía.
  • Elaboró y aplicó una normativa térmica de edificios.
  • Certificó las energías renovables.
  • Y aplicó una tasa “carbono” (impuesto sobre emisiones a tanto la tonelada de CO2).

 

La tasa “carbono” ha sufrido muchos reveses en la Unión Europea y su aplicación pasó a ser prácticamente simbólica y poco restrictiva. Sin embargo, en Suecia fué otra cosa:

 

  • Actualmente quienes emiten CO2 pagan 119 euros por tonelada.
  • En 2016 el Estado recaudará 2,44 millardos de euros (27% del total de tasas medioambientales).
  • Cuando se comenzó a aplicar (1991), la tonelada costaba 27 Euros.
  • Nadie se libra de pagar: pequeñas y medianas empresas, agricultores y consumidores.
  • A medida que aumentaban las tasas sobre la energía y el CO2, disminuían las del trabajo. Según un experto sueco, si la fiscalidad hubiera seguido siendo como en 1980, las emisiones de gas de efecto invernadero hubieran aumentado un 20%.

 

 

La reforma fiscal sueca permitió reducir sensiblemente la parte de energías fósiles consumidas en el país. En 1970 el petróleo y el carbón abastecían el 80% de la energía primaria de Suecia, en 2010 esta parte era aproximadamente un 30% (se estima que este porcentaje, pese a se bastante menor, es debido mayoritariamente al transporte por carretera y ya se está estudiando la forma de reducirlo a su vez).

Un peaje a la entrada de la ciudad para reducir el tráfico
Una tasa contra los atascos.

Todas las vías de entrada a la capital sueca están equipadas con un dispositivo de identificación de las placas de matrícula de los vehículos. Dependiendo de la hora en la que se entre en la ciudad, los conductores pagarán una tasa que va desde 4 euros para las horas punta, 2,8 euros en tramos de tráfico denso y 1,7 para el resto de horas. Los días festivos es gratis.

 

El tráfico motorizado se ha reducido un 20% en la capital y las emisiones se redujeron entre un 10% y un 14%. Los atascos desaparecieron.

Estos impuestos automáticos han logrado que aumenten los usuarios del transporte público y se han mejorado y ampliado las infraestructuras.

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