El mundo verde según el ciudadano. Consumo y cambio climático

El mundo verde según el ciudadano. Consumo y cambio climático

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El cambio climático debe modificar los hábitos de consumo entre los ciudadanos

La conciencia de que la salud medioambiental del planeta no es buena es algo generalizado en la opinión pública mundial. Sin embargo, el ciudadano no es plenamente consciente de su poder como consumidor.

La desconfianza en la economía y en la política es también algo común. El mensaje con argumentos ecológicos requiere especial coherencia, los políticos necesitan transmitir compromiso y presentar acciones tangibles para reinvertir el proceso de creciente desconfianza instalado en el ciudadano a nivel internacional.

El reciente estudio “Our Green World” llevado a cabo por la agencia TNS Sofres muestra que un 78% de personas cree que la situación medioambiental del planeta es mala. En Francia la cifra se eleva a un 92%.

Sin embargo, los consumidores no relacionan sus compras con la posibilidad de cambiar el rumbo de las cosas y cuestionan la credibilidad tanto de las empresas como de los líderes de opinión en relación a los temas medioambientales. El mundo podría ir mejor según el estudio encuesta “Our Green World”. El estudio se realizó en 17 países y se interrogaron a un total de 13000 personas vía internet.

Se les preguntó acerca de sus actitudes, percepciones y comportamientos acerca de la relación entre el consumo y el cambio climático. Del estudio se extrae la conclusión que la sensación de degradación medioambiental a nivel mundial es bastante homogénea.

Los ciudadanos tienden a “desdramatizar” la situación de su propio país y opinan que es menos crítica que en otros lugares del mundo, salvo en España, donde un 28% de los ciudadanos califica la situación medioambiental de su país como preocupante.

La disparidad de opinión es importante dependiendo del país. Los problemas que más inquietan son:

  • la contaminación del aire, principal amenaza medioambiental para el 28% de los encuestados
  • la deforestación (19%)
  • la contaminación del agua (16%)
  • el subdesarrollo (16%)
  • los residuos tóxicos (10%)
  • residuos nucleares (6%)

Según los encuestados, el consumismo y unos sistemas productivos inadecuados son los dos factores que más dañan el medio ambiente. EE.UU y China son los países más nombrados a la hora de buscar culpables.

Un 59% de los encuestados se declara dispuesto a pagar más por un producto verde. Aunque sólo un 26% afirman estar muy influenciado (6%) o influenciado (20%) por el impacto medioambiental que puedan generar sus compras cotidianas.

Poco a poco se van asentando en las costumbres cotidianas de los ciudadanos algunos gestos ecológicos como el apagar el ordenador cuando no se utiliza (46%), seleccionar los residuos para su posterior reciclado (39%) o revisar el coche una vez al año (44%).

Existe una desconfianza generalizada en las empresas y en los políticos.

Un 72% de los encuestados cree que las empresas llevan a cabo acciones a favor del medio ambiente por pura estrategia publicitaria o para aumentar las ventas, incluso un 6% cree que este tipo de acciones medioambientales de las empresas responden a presiones de índole político.

Solamente un 16% cree que el medio ambiente constituye por sí mismo un objetivo de las empresas y una verdadera motivación. Esta apreciación del ciudadano abarca también a los representantes políticos que toman parte en acciones reivindicando asuntos medioambientales.

Un 43% de los encuestados opina que los gobiernos subestiman los asuntos medioambientales, por el contrario, la prensa está mejor valorada que los políticos ya que sólo un 28% estima que ésta desconoce las cuestiones medioambientales.

Periódicos,Televisión e Internet son las fuentes más creíbles para el 60% de los encuestados. Lo “ecológicamente correcto” es percibido en general como propaganda.

El mercantilismo, la publicidad empresarial se percibe como una herramienta para vender, el ciudadano presiente que la publicidad empresarial contiene una parte importante de falsedad y a priori, los mensajes empresariales lanzados mediante campañas publicitarias despiertan sospechas.

El ciudadano necesita percibir coherencia en el mensaje publicitario con argumentos ecológicos.

Un producto ecológico debe conservar una imagen especial que transmita confianza, que informe del proceso de su producción, de su gestión y distribución. El mensaje político que desee crear conciencia ecológica debe desprender la sensación de compromiso y acción de los responsables.

La encuesta se llevó a cabo en los siguientes países: Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Corea, Francia, España, Estado Unidos, Hong Kong, Italia, Japón, Malasia, México, Reino Unido, Rusia, Singapur y Tailandia.

Resultados de España

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